Una ola es una ola y, una ráfaga de viento es una ráfaga de viento.

Una ola es una ola y, una ráfaga de viento es una ráfaga de viento, y sucede que las olas y las ráfagas se llevan fatal, las olas están todo el día diciendo que las ráfagas están locas, que no paran quietas, que si sube que si bajan, que si entran que si salen, y las ráfagas dicen que las olas son unas babosas pringosas asquerosas que están todas juntas y revueltas, las muy promiscuas, pero un día sucedió que una ola y una ráfaga se enamoraron, y entonces las olas decían: “Pero ola, ¿no te das cuenta? Te vas a acercar a la ráfaga y entre que sube y que baja, que entra y que sale, no vas a llegar a nada en esta vida”, y las ráfagas le decían: “Pero ráfaga, ¿no te das cuenta? Te vas a acercar a la ola y te va a pringar de espuma de babas y de sal, ¿no te da asco?” Pero nada, como ellas se querían, perseveraban, y poco a poco, las demás olas y demás ráfagas, viendo que aquellas dos eran tan raras, fueron dándoles de lado, hasta que se quedaron solas, pero no pasa nada, porque cuando dos se quedan solos y se quieren, aprovechan, ¿no? Y se dedican a jugar, y entonces juegan a abrazarse, y la ola hace un rizo de agua y justo en ese momento la ráfaga pasa por debajo y se dan un pequeño abrazo, breve pero intenso, intenso porque es de amor y breve porque la ola tiene que volver al agua y la ráfaga al viento, ocurre que hace cosquillas, entonces la ola se tumba en el agua y la ráfaga toma altura y dice “Ehhhhh!!!! Que voy!!” y zzuuum!!, se hunde en el viento formando burbujas plantando los pies en su vientre,  y así pasan los días, amando y jugando, pero claro, por más que lo intentan la ola y la ráfaga nunca podrán estar juntas y, porque de nuevo la ola tiene que volver al agua y la ráfaga al viento.

 El sol que todo lo puede y todo lo ve, estaba encantado con ese amor de cuento y había decidido que tenia que echar una mano a la ráfaga porque estaban cada vez más tristes, mas apesadumbradas y, el sol, cuando se fue a dormir, se puso a pensar a ver que podía hacer. Y a la mañana siguiente, nada más salir, ya tenía una idea, la idea fue con los primeros rayos, que son los más fuertes, calentó mucho mucho mucho mucho a la ola, y la ola se evaporó, y así, siendo la ola vapor, la recogió la ráfaga y juntas las dos formaron una nube, una nube que eran dos, era agua y era viento, pero una nube, una gran nube. Desde entonces, cuentan que siguieron juntas y cuando llueve de esa nube, caen gotas de felicidad.