EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

Dicho caballero estaba atrapado en su armadura ocultando sus limitaciones, sus miedos, su falta de aceptación. Estaba a punto de perder a su familia por culpa de esa armadura y es cuando decide deshacerse de ella. Descubre que no puede y para lograrlo, debía pasar por una serie de pruebas que lo llevaría a conocerse y aceptarse como verdaderamente era y así conseguir la felicidad que siempre había buscado. Aceptando que debía liberarse de las barreras que le impedía conocerse y amarse a si mismo, para poder ser capaz de dar y recibir AMOR.


– EL SENDERO DE LA VERDAD

Se sentía avergonzado por haber llorado tanto, pero el Mago  le dijo que ese era el primer paso para poderse liberar de su armadura, lo condujo al mismo sendero por el que había llegado y le señaló dos caminos. Uno lo llevaría a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia, pero le enseñó otro sendero que era el sendero de la Verdad, en que era muy espinoso, advirtiéndole que iba a necesitar de mucho coraje y de una fuerte decisión, si lo penetraba ya no habría marcha atrás. El caballero tomó este último y comenzó su camino. Antes de que partiese le dijo que se encontraría con tres castillos. El primero se llama Silencio, el segundo Conocimiento y el tercero Voluntad y Osadía. La lucha sería aprender a amarse a si mismo. Un pedazo de su armadura se le calló gracias a sus lágrimas. Mientras caminaba aprendió a diferenciar en su interior, entonces llegó a la puerta del castillo del Silencio.

EL CASTILLO DEL SILENCIO

Cuando entró se sentó junto al fuego y se dio cuenta de dos cosas: no había puerta de salida y había un tremendo silencio; de pronto escuchó la voz del Rey que hacía lo mismo que él, entonces le propuso que realizaran el viaje juntos, pero el Rey le dijo que solo si estaba callado hallaría la salida y que solo y en silencio la localizaría y que nadie podía encontrarla por él. “Esto es un nuevo tipo de cruzada que requiere más coraje que las otras, si logras reunir las fuerzas necesarias y quedarte para hacer lo que tienes que hacer aquí, será tu mayor victoria”.

Entonces a solas y en silencio admitió que le tenía miedo a la soledad, se abrió una puerta, entró a la otra habitación entonces empezó a hablar consigo mismo, es entonces cuando se volvió abrir otra, se dio cuenta de que antes no había vivido el momento si no que hablaba del futuro o su pasado y… otra puerta se abrió, en la siguiente habitación se dio cuenta que nunca había escuchado a nada y a nadie y sintió la soledad que durante mucho tiempo había sentido su esposa, entró a otra habitación cada vez más pequeña que la anterior, preguntó ¿por qué?… y una voz en su interior, le contestó -que estaba a punto de encontrar a su verdadero yo; entonces se durmió al despertar estaba fuera de el castillo, en el sendero de la verdad. Había llorado tanto que su yelmo se había oxidado y caído. Entonces empezó a tener una conexión con él mismo.

– EL CASTILLO DEL CONOCIMIENTO

Había una oscuridad tan densa que no veía nada. Hasta que poco a poco se fue acostumbrando a la oscuridad y es cuando divisó una inscripción que decía “El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino”, después vio otra inscripción que decía ¿Alguna vez has confundido la necesidad con el amor? Comprendió que había necesitado el amor de su familia ya que el no se amaba a sí mismo y eso le dolió tanto que empezó a llorar de pronto una enorme luz brilló a su alrededor; encontró un espejo, se colocó frente a él de mala gana y vio a un caballero lindo, generoso, amoroso, con unos ojos llenos de bondad y se dijo que ese era el verdadero yo, que solo estaban debajo de esa armadura y se alegró del potencial que tenía como persona. El caballero entendió que para recuperar esas cualidades las tenía que reclamar ya que ahí estaban, y comenzó a llorar, pero las lágrimas de autocompasión no le iban a ayudar. Salió a un patio y vio un manzano que tenía una inscripción que decía: “por esta fruta no impongo condición, pero ahora aprenderéis acerca de la ambición”. Significa que el manzano entrega la fruta porque está en la semilla fructificar y llegar a ser lo que está decretado para él, no teniendo ambiciones de ser otra cosa sino la de ser manzano. El Mago le dice al Caballero que nacemos hermosos, inocentes y perfectos y que esas cualidades siempre están en el corazón. Eso significa que el hombre nace en estado de perfección y, según va creciendo, se aleja del estado de inmanencia y, por lo tanto, de la Fuente. La ambición del corazón es la intención sincera para retomar las nobles cualidades.
En cambio la ambición que proviene de la mente sirve para conseguir cosas materiales e información, pero no da la felicidad.
Se prometió que a partir de ahora sus ambiciones provendrían del corazón. Mientras pronunciaba esa promesa, el castillo y el Mago, que eran los poseedores del conocimiento, desaparecen puesto que el Caballero ha reconquistado el conocimiento de su castillo interior. Con esta reflexión vio de nuevo el sendero de la Verdad y encontró un arroyo cuando quiso tomar de su agua se dio cuenta de que la armadura que cubría sus piernas y brazos se había oxidado. Y continuó su camino hacía el castillo de La Voluntad y La Osadía.

– EL CASTILLO DE LA VOLUNTAD Y DE LA OSADÍA

Cuando llegó al castillo se encontró con un enorme dragón que representaba al Miedo y la Duda, que era lo que él sentía; trató de huir dos veces, pero escuchó de su interior: – “La verdad es mejor que cualquier espada” El dragón era una ilusión entonces tomó fuerzas y se enfrentó a él, el dragón comenzó a hacerse cada vez más pequeño. (Vencerá a su dragón interior y lo someterá, pero no lo matará en el sentido de acabar para siempre con él. Integrará las dos fuerzas: la del bien – el Yo verdadero, la voluntad, la osadía, el coraje y el conocimiento de sí mismo, – el yo falso, el ego y a las fuerzas del mal).

Entonces abrió la puerta y ahí estaba la cima de la montaña y convencido de que ya no había nada que lo pudiera detener y decidió subir.

– LA CIMA DE LA VERDAD

Cuando ya casi llegaba a la cima encontró una roca que decía: “Aunque este Universo tengo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido” Se dio cuenta de que se tenía que arrojar al abismo, al principio se negó pero se dijo a si mismo, que confiara en la vida y en el universo. Mientras caía advirtió que había culpado a su madre, su padre, su esposa, su hijo, sus profesores y a muchas personas por cosas que le habían pasado. Según caía al vacío fue desprendiéndose de todo aquello que había lanzado contra ellos. Entonces empezó a comprender que no tenía que juzgar ni excusarse, al mismo tiempo que aceptaba la responsabilidad de sí mismo. Cuanto más descendía al océano de sus recuerdos, más descendía lo mental al nivel del corazón intuitivo. y por primera vez mientras caía aceptó la responsabilidad de su vida y empezó a caer hacía arriba, y seguía sintiéndose conectado con lo más profundo, de pronto se encontró de pie en la cima de la montaña y acertó el significado de la inscripción de la roca, le vino una sobrecogedora sensación de bienestar, su corazón rebosaba de amor por sí mismo, por todos, por la vida y por el maravilloso mundo. El caballero se puso de rodillas y con lágrimas que resbalaban por su peto viendo como ese se derretía, el caballero lloraba de alegría y nunca más vería a la gente en el brillante reflejo del acero porque ahora el caballero era el arroyo, era la luna, el sol y podía ser todas esas cosas a la vez, y más, porque era uno con el Universo. “ERA AMOR”.


El caballero de la armadura oxidada de Robert Fisher

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

Cuento con moraleja

Una mañana, el marido vuelve a su cabaña después de varias horas de pesca y decide dormir una siesta. Aunque no conoce bien el lago, la mujer decide salir en la lancha. Se mete lago adentro, ancla y lee un libro..

Viene un Guardián en su lancha, se acerca a la mujer y dice:

‘Buenos días, señora. ¿Qué está haciendo? ‘

– Leyendo un libro- responde ella (pensando ‘¿No es obvio?’)

-Está en zona restringida para pescar- le informa el.

– Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.

-Si, pero tiene todo el equipo, por lo que veo, podría empezar en cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.

– Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual- dice la mujer…

-Pero ni siquiera la toqué !!! – dice el guarda.

– Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento.

-Disculpe…, que tenga un buen día, señora, y se fue….

MORALEJA:

Nunca discutas con una mujer que lee.. Sabe pensar.

x_nenalegre5fy1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

La isla de los sentimientos y los valores

Erase una vez….

Había una vez una isla, en la que Vivian todos los Sentimientos y Valores del Hombre:

El Buen Humor , La Tristeza, La Sabiduría… como también todos los demás, incluso El Amor.

Un día se anuncio a los Sentimientos que la isla estaba a punto por hundirse.

Entonces todos prepararon sus barcos y partieron.

Únicamente el Amor quedo esperando solo, hasta el último momento.

Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda

La Riqueza pasó cerca del Amor en una barca y el Amor le dijo:

“Riqueza, ¿ me puedes llevar contigo?”

“No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti”

Entonces el Amor decidido pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca.

“Orgullo te ruego ,¿puedes llevarme contigo?”

“No puedo llevarte, Amor…”respondió el Orgullo:

“Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca”.

Entonces el Amor dijo a la Tristeza que se estaba acercando:

“Tristeza te lo pido , déjame ir contigo”.

“Oh Amor” respondió la Tristeza,

“Estoy tan triste que necesito estar sola”.

Luego el Buen Humor paso frente al Amor ;

pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo:

“Ven Amor, te llevo conmigo” Era un viejo el que lo había llamado.

El Amor se sintió tan contento y lleno de gozo que se le olvidó de preguntar su nombre al viejo.

Cuando llegó a tierra firme en donde también se encontraba el saber, el viejo se fue.

El Amor se dio cuenta de cuanto le debía y le preguntó al  Saber:   

“¿Puedes decirme quien me ayudó?”

El Saber le dijo que fue El Tiempo.

“¿ El Tiempo?”. Se preguntó El Amor,

“¿Porqué será que El Tiempo me ha ayudado?”

El Saber lleno de Sabiduría respondió:

“Porque solo El Tiempo es capaz de comprender cuán importante es el Amor en la vida”

Autor desconocido por mí.

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

 

El temido enemigo

Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba mucho sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse a un espejo que le dijera lo poderoso que era.Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino.Invariablemente todos le decían lo mismo:- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.No decían lo mismo del rey.Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, ni mucho menos bondadoso.Un día, casado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago, o motivado por esa mezcla de celos y temores que generan la envidia, el rey urdió un plan:Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago. Después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría al mago si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando así el motivo de su fama.El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces le pediría que dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Este daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo.Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: La primera, deshacerse de su enemigo para siempre; La segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, ya que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una noche, el mago y el mito de sus poderes…Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó……Después de la gran cena, el rey hizo pasar al mago al centro y le preguntó:_¿ Es cierto que puedes leer el futuro?

_Un poco – dijo el mago.

_¿ Y puedes leer tu propio futuro? -Preguntó el rey.

_Un poco – dijo el mago.

_Entonces quiero que me des una prueba – dijo el rey – ¿ Qué día morirás? ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?

El mago sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.

_¿ Qué pasa mago? – dijo el rey sonriente – ¿No lo sabes?… ¿ no es cierto que puedes ver el futuro?

_No es eso – dijo el mago – pero aunque lo sé, no me animo a decírtelo.

_¿ Cómo que no te animas? – dijo el rey -… Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta que es muy importante para el reino saber cuando perderemos a sus personajes más eminentes… Contéstame pues, ¿ Cuando morirá el mago del reino?

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:

_No puedo precisaste la fecha, pero se que el mago morirá exactamente un día antes que el rey… 

Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió entre todos los invitados.

El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.

Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio…

Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.

Se dio cuenta de que se había equivocado.

Su odio había sido su peor consejero.

_Alteza, te has puesto pálido. ¿ Qué te suceda? – preguntó el invitado.

_Me estoy sintiendo mal – contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.

Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones…

El mago era astuto, le había dado única respuesta que evitaría su muerte. ¿Habría leído su mente?

La predicción no podía ser cierta. Pero… ¿Y si lo fuera?…

Estaba aturdido…

Se le ocurrió que sería trágico que le pasare algo al mago camino a su casa

El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:

– Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.

-¡Majestad! Será un gran honor… – dijo el invitado con una reverencia.

El rey dio ordenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y custodiasen su puerta para que nada pasara…

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si al mago le hubiese caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiese llegado su hora.

Bien temprano en la mañana el rey golpeo en las habitaciones de su invitado. Él nunca en su vida hubiese pensado en consultar una de sus decisiones, pero esta vez, en cuanto el mago lo recibió, le hizo la pregunta… necesitaba una excusa.

Y el mago, que era sabio, le dijo una respuesta correcta, creativa y justa.

El rey, casi sin escuchar la respuesta, alabo a su huésped por su respuesta y le pidió que se quedara un día más, supuestamente para “consultarle” otro asunto… (Obviamente el rey solamente quería asegurarse de que nada le pasara).

El mago – que gozaba de la libertad que solo conquistan los iluminados – aceptó…

Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al ida siguiente.

No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de sus decisiones.

Pasaron los meses, luego los años.

Y como siempre… estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe, más sabio.

Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo. ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, seguramente por ello dejo de necesitar demostrar su poder.

Empezó a aprender que la humildad también podía tener sus ventajas.

Empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.

El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar.

El rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.

Hasta que un día, a más de cuatro años de aquella cena, sin motivo el rey recordó.

Recordó que este hombre a quien ahora consideraba su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo.

Recordó aquel plan que alguna vez urdió para matarlo.

Y se dio cuenta de que no podía seguir manteniendo ese secreto sin sentirse un hipócrita.

El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:

-Hermano mío, tengo algo para contarte que me oprime el pecho.

_Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón.

_Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte frente a cualquier cosa que me dijeras, quería que tu muerte desmitificara tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban… Estoy tan avergonzado… El rey suspiró profundamente y siguió:

_Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiese perdido si lo hubiera hecho. Hoy he sentido que no puedo seguir ocultando mi infamia. Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.

El mago lo miró y dijo:

_Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas maneras, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y acariciaste con la mano el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacia falta ser adivino para darse cuenta lo que pensabas hacer. – el mago sonrió y puso su mano sobre el hombro del rey.- como justa devolución a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí…

Te confieso que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección, una lección que recién hoy estas en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado:

Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles… y sin embargo si nos damos tiempo, terminamos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.

Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Esta importante que sepas que yo estoy viejo, y mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.

El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos…

Cuenta la leyenda… que misteriosamente… esa misma noche…

el mago…

murió durante el sueño.

El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente… y se sintió desolado.

No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a despegarse hasta de su permanencia en este mundo.

Estaba triste por la muerte de su amigo.

¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey le pudiera contar esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.

Tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para poder quitarle su fantasía de morirse un día después.

Un último acto de amor para liberarlo de sus temores de otros tiempos…

Cuentan que el rey se levanto y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo el mago.

Enterró allí su cuerpo y el resto de día se quedo al lado del montículo de tierra, llorando como solo se llora por la perdida de los seres más queridos.

Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.

Cuenta la leyenda… que esa misma noche… veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía…

Quizás por casualidad…

Quizás por dolor…

Quizás para confirmar la última enseñanza de su maestro.

 

Jorge Bucay.

ERNESTO

El molino de viento Hans Christian Andersen (1805 – 1875)

En la cima del cerro había un molino de viento, de altivo aspecto; y la verdad es quese sentía muy orgulloso.

-No es que sea orgulloso -decía-, lo que sí soy muy ilustrado, por fuera y por dentro. Tengo el sol y la luna para mi uso externo y también interno, y además dispongo de velas de estearina, lámparas de aceite y bujías de sebo. Bien puedo decir que soy un molino de luces; un ser inteligente y tan perfecto, que da gusto. Tengo en el pecho una rueda, y cuatro alas dispuestas sobre la cabeza, inmediatamente debajo del sombrero. Las aves, en cambio, poseen sólo dos, y las llevan en la espalda. De nacimiento soy holandés, bien se nota por mi figura; un holandés volante que, como no ignoro, figura entre los seres sobrenaturales, y, con todo, soy perfectamente natural. Tengo una galería alrededor del estómago y una vivienda en la parte inferior; en ella habitan mis pensamientos. Al más fuerte de ellos, el que manda y domina, lo llaman los demás «el molinero». Ése sabe lo que se trae entre manos, y está muy por encima de la harina y la sémola; sin embargo, tiene a su compañera, la «molinera». Ella es el corazón; no corre sin ton ni son de un lado para otro, pues también ella sabe lo que quiere y lo que puede; es suave como una leve brisa, y fuerte como un vendaval; es prudente y logra imponer su voluntad. Es mi sentido de la suavidad, el padre es el de la dureza. Aunque son dos, forman una sola persona, y entre ellos se llaman «mi mitad». Tienen hijos: pequeños pensamientos que crecerán. ¡Cuántas diabluras cometen los rapaces! No hace mucho me sentía deprimido e hice que el padre y sus oficiales examinasen mi mecanismo y la rueda que tengo en el pecho; quería saber lo que me ocurría, pues algo en mí no marchaba como debiera, y conviene vigilarse; los pequeñuelos metieron un ruido infernal, cosa muy enfadosa cuando se vive en la cumbre de una colina. Hay que contar con que todos te ven, y no se debe despreciar la opinión pública. Pero, como iba diciendo, los chiquillos cometieron una de travesuras… El más chiquitín se me subió sobre el sombrero, y armó tal alboroto que me daba cosquillas.

Los pensamientos chicos pueden crecer, lo sé por experiencia. Y de fuera vienen también pensamientos, y no precisamente de mi linaje, pues no veo a ningún pariente en todo lo que alcanza mi vista; estoy sólo. Pero las casas sin alas, donde no se oye el girar de la rueda, tienen también pensamientos que vienen a reunirse con los míos y se enamoran unos de otros, como suele decirse. Es bien asombroso. ¡La de cosas extrañas que hay en el mundo! No sé si me ha venido de dentro o de fuera, pero el hecho es que ha habido un cambio en mi mecanismo. Es algo así como si el padre hubiese cambiado su mitad, como si hubiera venido un sentido más dulce aún, una compañera más amorosa, joven y buena y, sin embargo, la misma, pero más dulce y más piadosa a medida que pasa el tiempo. Lo amargo se ha evaporado; el conjunto resulta muy agradable. Van y vienen los días, cada vez más claros y alegres, hasta que -sí, dicho y escrito está- llegará uno en que todo habrá terminado para mí, aunque no del todo. Me derribarán para reconstruirme, nuevo y mejor. Desapareceré, pero seguiré viviendo. Seré distinto y, no obstante, seré el mismo. Esto me resulta muy difícil de comprender, pese a toda mi ilustración y a que me iluminan el sol, la luna, la estearina, el aceite y el sebo. Mis viejas paredes y habitaciones volverán a alzarse de entre los escombros. Espero que conservaré mis antiguos pensamientos: el molinero, la madre, los mayores y los chicos, la familia, como los llamo en conjunto, uno y, sin embargo, tantos, todo el conjunto de pensamientos, que ya me es imprescindible. Y tengo que seguir también siendo yo mismo, con la rueda en el pecho, las alas sobre la cabeza, la galería en torno al estómago; de otro modo no me reconocería, y tampoco me reconocerían los demás, y no podrían decir: «Ahí tenemos el molino en la colina, tan apuesto pero nada orgulloso».

Todo esto dijo el molino, y muchas cosas más; pero lo más importante es lo que hemos apuntado.

Y vinieron los días y se fueron, hasta que llegó el último. Estalló un incendio en el molino; se elevaron las llamas, proyectándose hacia fuera y hacia dentro, lamiendo las vigas y planchas y devorándolas. Se desplomó el edificio, y no quedó de él más que un montón de cenizas. De él se levantaba una columna de humo, que el viento dispersó.

Lo que de vivo había en el molino, vivo quedó, y, en vez de sufrir daños, más bien salió ganando. La familia del molinero, un alma con muchos pensamientos, se construyó un molino nuevo y hermoso para su servicio, de aspecto exactamente igual al anterior, por lo que la gente decía: «Ahí está el molino de la colina, altivo y apuesto». Pero estaba mejor construido, más a la moderna, pues los tiempos progresan. Los viejos maderos, carcomidos y esponjosos, yacían convertidos en polvo y ceniza; el cuerpo del molino no volvió a levantarse, como él había creído; había dado fe a las palabras, pero no hay que tomar las cosas tan al pie de la letra.

http://www.rinconcastellano.com/cuentos/andersen/andersen_molino.html#

ERNESTO YO

El beso de la Luna

El beso de la Luna

El beso de la Luna Elvis Eberth Huanca Machaca. Escritor peruano. Cuentos para padres. Historias de la luna y el sol.   Los ancianos de Perú, descendientes de los mismos Incas, cuentan que hace mucho, mucho tiempo, más del que se pueda recordar, las estrellas vivían de día, mas no de noche. Escuche El beso […]

Los ancianos de Perú, descendientes de los mismos Incas, cuentan que hace mucho, mucho tiempo, más del que se pueda recordar, las estrellas vivían de día, mas no de noche.

 

Dicen que el día era aún más claro de lo que es hoy, y la noche, era tan oscuro y tan vacía, que si intentabas buscar a alguien en la oscuridad, jamás encontrabas a esa persona.

Las estrellas, todas ellas, jugaban y cantaban alrededor del sol, el Sol, muy orgulloso de sus compañeras se enaltecía entre todos los demás astros del cielo, porque ninguno de ellos tenía lo que el poseía, estar ahí arriba, tan solo, por bastante tiempo, era algo muy triste. Existían estrellas que eran casi tan, tan grandes como el mismo Sol, y habían otras tan, tan pequeñitas como el polvo estelar. Todo el día, las estrellas cantaban y jugaban entre sí.

Pero llegada la noche, las estrellas se escondían, ya que el sol les contó que durante la noche, una extraña criatura sale del vacío, es tan, tan fea, que hasta tiene miedo de ella misma, y si alguien le mira a los ojos, lo más probable es que nunca más volverá a ver la luz de un nuevo día.

Entre todas las estrellas del cielo, había una estrella que parecía no ser tan normal, como lo eran las demás estrellas, esta estrella, no tenia habilidad para hacer mejor lo que hacían las estrellas, que era cantar. Si las estrellas llenaban el cielo de alegría, esta estrella cuando cantaba, hacía que todos las demás estrellas, se sintieran tristes y muy infelices, su canto hacia que las demás estrellas ya no quisiesen cantar.

El sol muy molesto, le prohibió volver a cantar a esta estrella, las demás estrellas trataron de animarle, pero nunca lo consiguieron y esta estrella, cada vez se fue  apartando y apartando de todos los demás. Y pronto ellas terminaron olvidándolo, así como se olvida un mal recuerdo.

-¡Estoy tan solo! En este lugar nadie me quiere, así que lo mejor será que me vaya, muy lejos – se dijo un día la estrella.

La estrella esperó que cayera la noche, y sin mirar hacia atrás, partió rumbo al olvido. Se adentró en lo más profundo del cielo, y entre más y más avanzaba, el camino se hacía más y más oscuro.

-Tengo miedo, en este lugar, todo es oscuridad, no logro ver nada- Se decía la estrella.

En este mundo de vacío y soledad, encontró un pequeño rayo de luz, el cual rompía la nada, así que la estrella decidió buscar aquello que iluminaba tanto la noche. Entre más y más se acercaba, empezó a escuchar sonidos tan extraños y atemorizantes, que terminaron atemorizándole.

Y cuando al fin llego, vio algo que nunca en su vida había visto. Era lo más hermoso que había visto en su vida, este ser tan hermoso no podía ser el miedo y caos que el Sol tanto les había contado… Pero este ser, estaba llorando… La estrella se acercó a ella, y le preguntó

– ¿Por qué lloras?

Y ella con mucha sorpresa le respondió

– Porque en este lugar tan vacío estoy muy sola.

La estrella, sabía más que nadie que era estar solo en el mundo, y también sabía lo que era ser olvidado. El sabia, que era llegar a casa y no encontrar a nadie para que te reciba. Así que sintió mucha pena por ella. Y con una sonrisa en el rostro le dijo:

-Si quieres yo me puedo quedar contigo…

Y ella muy sorprendida, le dijo que si, con una enorme sonrisa…

-¿Cómo te llamas? – le pregunto la estrella.

Y ella con una enorme sonrisa le respondió

– Lu… Luna…

-Bueno Lu… Luna… es un gusto, los dos se miraron y empezaron a reír…

Esta era la primera vez que ambos sonreían.  Yo soy sólo una estrella, nosotros no tenemos nombres, así que puedes llamarme estrella. Al caer la noche la estrella volvió a casa, y durante todas las noches se iba a jugar con la Luna, y en el día, solo dormía. Todas las noches la estrella cantaba para Luna.

-Gracias por estar conmigo a mi lado, muy nervioso, camino contigo, aunque sean incómodas mis palabras, que digo frente a ti, espero que siempre seas feliz. Todos los días oro, para que tus sueños se cumplan, y el cielo te bendiga. Lo siento, porque conociste a alguien como yo, sé que es triste, porque nunca aprendo y sigo y sigo fallándote, pero aun así, yo sigo amándote. A pesar de todo voy a  estar a tu lado hasta la eternidad, incluso si es difícil voy  protegerte. Ruego que nunca me separen de tu mano.

Porque el amor, puede ser tan extremo y desgastante. Incluso puede hacernos llorar, pero quiero pintar mis sueños con tu felicidad. Aunque soy malo, aunque soy imperfecto, aunque fallo en todos los sentidos, sólo tú puedes creer en mí. Sólo tú puedes perdonar a mi corazón, yo, sinceramente te quiero a ti, y juro guardar cada recuerdo tuyo, incluso los días en que lloramos… Gracias por estar siempre a mi lado…

La Luna, aplaudía y suspiraba desde su asiento, jamás había sido tan feliz. Quizás era, algo torpe y tonto, pero esto era amor. Pero, no todas las historias de amor tienen un final feliz, ya que, cuando crees alcanzar lo máximo de la felicidad, cuando estás en lo mejor de tu vida, llega el destino y te arrebata todo lo que has amado.

El Sol empezó a sospechar que algo extraño pasaba, ya que aquella estrella tan infeliz, ahora siempre andaba sonriendo. Así que una noche, apagó su luz y decidió seguirle en silencio, la sorpresa que tuvo cuando lo vio con la Luna fue enorme. Y pensaba dentro de sí, que si las demás estrellas sabían la verdad sobre la Luna, quizás muy pronto terminen dejándolo solo, en su angustia, urdió un plan para acabar con su preocupación.

Muy pronto el se dio cuenta, que aquella estrella, quizás sentiría algo muy especial por la Luna, así que se le acercó y le preguntó un día:

-Amigo, te veo preocupado, como si algo no andada bien, ¿Qué será? – pregunto el Sol con una sonrisa.

Y la estrella le dijo

– Hace poco conocí a alguien, y no sé porque, pero no dejo de pensar en ella. Y solo cuando sonríe soy feliz.

El Sol, poniendo su mano sobre el hombre de la estrella dijo

– Lo que pasa es que estas enamorado.

Fue ahí cuando la estrella se dio cuenta, de sus verdaderos sentimientos

–Pero quizás, éste sea un amor no correspondido, dijo entre suspiros.

-Debes decírselo, yo conozco algo que haría que cuando te declares, ella no te rechace – dijo el Sol. En la tierra existe unas joyas muy preciosas, los hombres las llaman flores, los humanos dicen que si se las entregas a tu amada, ella no rechazara tu amor…

La estrella se levantó muy rápido y con una sonrisa agradeció al Sol, y bajó lo más rápido que podía a la tierra.  Pensando en todo lo que pasaría cuando le entregue estas flores a su amada. Pero había algo que la estrella no sabía, no sabía, que si una estrella baja del cielo, jamás vuelve a subir.

En muy poco tiempo llego a la tierra y recogió cuantas flores pudo cargar, pero cuando trató de volar, se dio cuenta que no podía, así que, pensó que era por el peso extra que llevaba, dejo poco a poco las flores, hasta que al final sólo se quedo con una sola, pero por más que lo intentó, no pudo volar.

La idea de no volver a su amada, rompieron su corazón. Pobre estrella, había sido engañada y ni cuenta se había dado, nunca mas volvería a ver la sonrisa de la Luna, y menos volver a escuchar su voz llamándole. Pasaron los días, y la Luna muy preocupada lo buscaba sin éxito, las estrellas al sentir la ausencia de su hermano, también se organizaron y empezaron la búsqueda, lo buscaron por días y días, pero jamás dieron con él.

Todos pensaron, que su hermano se había extinguido, y que quizás su vida ya había acabado… Hasta que un día, una estrella pasó cerca a la tierra, y creyó escuchar la canción de su hermano, aquella canción tan triste y solitaria, que con solo oírla te rompía el corazón. Bajó lo mas que pudo, y pronto vio a su hermano llorando entre las flores.

-Te encontré, ¿Qué haces aquí? , todos te están buscando – le dijo la estrella muy emocionada a su hermano.

Y él le dijo

– El Sol me ha engañado, me dijo que bajara a la tierra, y le contó todo sobre la Luna y sobre él.

Su hermano muy triste, escuchó todo esto.

-Yo nunca más volveré a volar con ustedes, para mí este es el  fin, y pronto mi luz se extinguirá. Pero, ella aun puede ser feliz, dile a la Luna, que estoy bien, que quiero que ella sea feliz, muy, muy feliz, después de todo se lo merece. Por favor no la dejen sola, ella siempre ha estado sola… -Sólo si ella es feliz, yo seré feliz…

Y entonces, la estrella voló por el cielo, buscó a sus demás hermanos y hermanas, y les contó la pena de su hermano perdido, todas escucharon con atención, y lloraron por el destino que le había tocado, y tomaron una decisión.

En ese momento la Luna, estaba desesperada, no sabía qué hacer,  ella sabía que la estrella no era capaz de abandonarle, lo único que pudo hacer fue llorar, no importaba que tanto le llamaba el jamás respondía, no importa donde lo busque jamás lo encontraba.

Entonces notó que poco a poco, pequeños destellos de luces la rodeaban, eran las estrellas quienes se habían puesto a su alrededor, todas y cada una de ellas estaban ahí, muy pronto la Luna, pudo ver a la tierra, y divisó en un bosque de flores, a su amado, a aquel ser que le hacía estar completa. A pesar de que nunca mas volvería a tocarlo, al menos podría verlo, todas las estrellas abandonaron al Sol, por su accionar tan ruin, y decidieron quedarse con la Luna, cumpliendo el deseo de su hermano.

La Luna al fin lo veía de nuevo… Y lo único que pudo hacer, fue cantar para aquella persona que le enseñó a ser feliz, la voz de la Luna era muy dulce, hacia que el mar abrazara la tierra, que todos los seres vivientes de aquel planeta cantaran con ella, esta canción era dedicada a su amado.

-Estas lejos, en un lugar inalcanzable, nunca te dije que te amaba, o que te esperaría toda la vida, jamás imagine, volver a verte, encontrarte a ti… Sólo una vez más, confieso que estoy enamorada de ti, quiero amarte por siempre… Tener por siempre…

La estrella estaba muy agradecido con sus hermanos y hermanas, porque le ayudaron a encontrar su felicidad, aquello que un día había perdido, nunca podría abrazar a su amada, pero al menos podía dedicarle su vida entera a ella, así que todas las noches le cantaba a ella y su amor, pero sus canciones ya no lastimaban, sino que daban alegría a los corazones lastimados y otras traían recuerdos del pasado, de un pasado añorado, pasó mucho, mucho tiempo, y aquella estrella con el tiempo, se convirtió en un espíritu que corría por toda la tierra, y cada noche de Luna llena estaba así de cerca de su amada, cantándole.

-De pronto, cuando seguía tu sombra, aparecí en lo profundo de la oscuridad, tu mano junto a la mía por siempre, tú y yo por siempre juntos.

-Eres la única para mi, a quien sólo deseo hacer feliz, eres tú, la única que vive dentro de mí, iluminas mis noches oscuras, conviertes mis tristezas en alegrías, secas mis lagrimas tan tiernamente.

-Eres tú mi gran amor, pero, sin embargo, no he sido capaz de darte un simple beso, no he sido capaz de sujetar tu mano, y menos darte todo lo que deseabas de este mundo. ¿Podrás perdonarme algún día? -Desde que me conociste, sólo te he hecho llorar. Tu hermoso rostro se tornaba en tristeza, y yo, no pude hacer nada, me hubiese gustado dibujarte una sonrisa.

-Eres tu… la única para mi, y a pesar de todo, aun no he podido decirte… te amo… -En tu cumpleaños, no pude darte ni un ramo de flores, esas que tanto quería que conocieras, perdón, lo siento… He vivido una vida difícil, quería escapar de todo, pero tus tibias lagrimas aun pesan dentro de mí.  Eres tú… la única que vive dentro de mi corazón, eres tú, la que se convirtió en cada latido de este corazón…

-Eres tu…… la única para  mi, y al fin puedo decirte,  te amo…

Fin

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

La promesa de un demonio

La promesa de un demonio

La promesa de un demonio. Elvis Eberth Huanca Machaca, escritor peruano. Cuento para adultos. Hace mucho tiempo, los monstruos y los demonios, decidieron que ya no debían ocultarse más de los hombres, y salieron de sus escondites, muy pronto, muchos de ellos atacaron a muchos humanos, quienes nada podían hacer para defenderse. Escuche La promesa […]

Hace mucho tiempo, los monstruos y los demonios, decidieron que ya no debían ocultarse más de los hombres, y salieron de sus escondites, muy pronto, muchos de ellos atacaron a muchos humanos, quienes nada podían hacer para defenderse.

Y convirtieron al mundo, en una tierra de miedo y angustia.  Entonces un día, un demonio muy herido, huía desesperadamente de los humanos, no encontraba refugio, así que se escondió en las afueras del pueblo.

Y cuando empezaba a desfallecer, vio una luz, que venía de una lámpara, que estaba en la ventana de una casa, cuando se acercó a la casa, encontró dentro de ella a una hermosa mujer, quien vivía muy sola, en ese lugar tan peligroso.

El pensó que quizás, si se comía a la mujer, el podría recuperar sus fuerzas y pelear contra sus perseguidores.  Pero antes de entrar a la casa, se desvaneció,  y por más que intentaba levantarse no podía hacerlo, y muy pronto terminó perdiendo el conocimiento, y cuando despertó, notó que aquella mujer, había curado de cada una de sus heridas, el demonio muy conmovido por lo que la mujer había hecho, le hizo una promesa.  Que jamás intentaría comérsela. Por más que el hambre lo ciegue. El jamás haría de ella su presa.

Todos los días el demonio iba a visitarla, y cada vez que estaba herido, siempre iba donde aquella dulce joven, de hermosos ojos verdes cafeados, cabellera negra, y con un rostro de ángel.  Muy pronto aquel demonio lo entendió todo, estaba enamorado de aquella mujer humana.

Mejor dicho, los dos estaban muy enamorados.  Los dos se juraron amor eterno sobre la cima de una colina, pero ella antes de darle el sí, le hizo que prometiera algo, que jamás se comería a un ser humano, menos les quitaría la vida. El demonio muy perturbado, aceptó sin ni siquiera pensarlo.  Los dos fueron muy felices por un tiempo, pero los humanos y los demonios, no estaban de acuerdo con esta unión.  ¿Y si tenían hijos?, se preguntaban, de seguro seria una maldición, lo que de ellos naciera.

Una noche, atacaron la casa de la mujer, y mientras ella se consumía en las llamas del fuego, él era atacado por otros demonios, sin poder hacer nada para rescatar a su amada, sin poder hacer nada para calmar ese dolor que cortaba su corazón en pedazos. Sólo se resignó a llorarla.

El dolor que le embargaba era tal, que se dejó consumir por la furia, mató a todos aquellos demonios que habían conspirado contra él sin tener ni un poco de piedad.  Pero cuando iba a ir por aquellos humanos, algo en él se compareció, recordó la promesa hecha a su gran amor, y con mucha resignación, tuvo que cumplir aquella promesa hecha.

Lloró, y lloró por días, entonces Dios comparecido de él, decidió hacer algo, después de todo aquel demonio había respetado la promesa hecha a su amor. Y los demonios no eran muy confiables, menos se conocía de un demonio que cumpliera con lo decía.

– Si honras por siempre la promesa hecha a aquella mujer, yo te la devolveré – le dijo Dios desde el cielo.

Entonces ante sus ojos, su amor recobró la vida. El demonio muy agradecido, juró que siempre hondaría su palabra.  El demonio muy feliz, se retiró a lo más profundo de la tierra, y ahí se quedó. Se dice que cuando el viento suena muy fuerte, después de golpear las rocas, es en realidad el estomago del demonio, que extraña la carne de los humanos.

El demonio y la mujer fueron muy felices por siempre, ya que él honró cada día aquella promesa hecha, aún después de la partida de ella. El siguió honrando lo que prometió.

Fin

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40La promesa de un demonio

Anteriores Entradas antiguas