CABRAS SUBIDAS A LOS ÁRBOLES

Este árbol es también frecuentemente asaltado por cabras hambrientas,

que se suben, literalmente, al árbol y lo despojan de sus hojas y frutos.

 

Cabras & Árboles Del Argán (Marruecos 2012) - La región que hay entre Essaouira y Marrakech es una gran zona de cultivo, donde destacan los árboles del argán, de donde se saca ese aceite tan bueno para la piel, que nutre, cuida, cura y embellece. Como ya dije en una actu anterior, es la única zona del planeta donde crecen estos árboles y, de un tiempo a esta parte, se ha descubierto a nivel mundial los efectos tan maravillosos que tiene para la dermis. Lo curioso es que por allí también viven las cabras domésticas (las tienen sueltas) y que van comiendo todas las hierbas que crecen... pero, cuando salen los brotes de los árboles del árgan, se suben a ellos para disfrutar de tran tremendo manjar!! Sobre todo eso pasa cuando lo que queda por la tierra no es tan sabroso debido al calor... y se ha convertido en algo muy interesante de observar. Nosotros no pudimos verlo porque aún no había brotes tiernos (si vimos en foto a montones de cabras en lo alto de las ramas!), lo máximo fue ver cómo se ponían casi, casi de puntillas para saborear hojas más tiernas y frescas que tenían las ramas. Estuvimos mucho rato esperando y buscando, pero... no pudo ser, ¡lo dejamos para la próxima! *** Tema de hoy: http://www.youtube.com/watch?v=ryXNFdnjERA Katy Garbi (Καίτη Γαρμπή) - "Opponents in Two Camps - Αντίπαλοι σε δύο στρατόπεδα" ("Oponentes En Dos Campos") - Fotolog

Las cabras del valle de Souss, al sur de Marruecos, pasan bastante tiempo subidas a los árboles. No es un espejismo de esta zona semiárida; es real. Las cabras se suben a los árboles para pastar, debido a la escasez de pastos en el suelo. Los árboles a los que se suben las intrépidas cabras son los llamados árboles de argán, de nombre científico argania spinosa. Son árboles muy resistente a la sequía, que crecen en suelos semiáridos. Cuando no hay absolutamente ninguna hierba en el suelo que las cabras puedan llevarse a la boca, siempre recurren a los árboles de argán. Y cuando lo hacen, podemos ver esa imagen simpática y pintoresca de las cabras subidas a los árboles como si fueran monos.

   El instinto de supervivencia para no morir de hambre es el que ha obligado a las cabras de esa zona a desarrollar la habilidad de trepar por los árboles. Se mueven sobre ramas finas y estrechas con inusitada destreza. Aunque también es cierto que de vez en cuando se oye a una cabra balando asustada porque se ha quedado atascada y pide ayuda. Las insólitas escenas de las cabras subidas a los árboles se han convertido en un atractivo turístico en el sur de Marruecos.

Los pastores no sólo guían a las cabras de árbol en árbol controlando el rebaño. También recogen las semillas de argán que escupen las cabras, ya que a ellas les gustan las hojas y los frutos, pero la semilla no la pueden digerir. De estas semillas se obtiene un aceite muy apreciado en la cocina y en cosmética, el aceite de argán. Con él se elaboran muchos platos típicos de la zona, como las ensaladas o el cus-cus. En cuanto a la cosmética, se utiliza este aceite para frenar los efectos de la edad y del clima. También es bueno para el acné, la varicela, las quemaduras y otras alteraciones de la piel, y para dar brillo al cabello.

Es una pena, pero las simpáticas cabras que se suben a los árboles constituyen uno de los dos factores por los que los árboles de argán están en peligro de extinción. El pastoreo en estos árboles es excesivo. El otro factor es el uso de estos árboles como leña. En los últimos 100 años, el número de árboles de argán se ha reducido a la mitad. Se están estudiando proyectos de promoción y protección del aceite de argán para concienciar a la población de la necesidad de conservar estos árboles.

Cuando el pasto escasea, las cabras se suben a los árboles para comer sus hojas, sus brotes tiernos y sus frutos. Por la noche, ya en el aprisco, los animales empiezan a rumiar, escupen los huesos de los frutos, grandes como bellotas y duros como almendras, que el pastor recoge sin haberse pinchado ni una sola vez.

^^ernesto

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