ESTA CARTA

ESTA CARTA
Esta carta que hoy te escribo
no necesita acuse de recibo
porque sé que después que tú la leas
las cosas que te digo…quizás no las creas.
De un pasado que fue para mi delirante
quizás si para ti no fuera tan brillante.
Más no pienses que quiero hacerte recordarlo
pues sé muy bien que tú… no podrás olvidarlo.
Pero…dejemos el ayer y vamos al presente
ya verás que todo…ahora es diferente…
Te acordarás que antes me moría por tí
sin saber que tú… te reías de mi.
Pero ahora las cosas, como ves han cambiado
pues lo que yo buscaba… al fin lo he encontrado
Hoy me siento en la gloria, en otros brazos
aunque… no se… después de aquel fracaso…
cuando pienso en quien tu fuiste y en quien eres
siento miedo confiar en las mujeres.
Porque las cosas, cuando pasan una vez
pueden con el tiempo repetirse después.
No es que yo quiera recordarte un pasado
que, como digo al principio se que no has olvidado
pues todos los cuentos aquellos que me hacías
ni tu los creíste… pero yo te creía.
Siempre te traté con el mayor esmero
entre besos…caricias y te quieros.
Pero el tiempo que un día, fue tu mejor amigo
hoy es para ti… tu peor enemigo
hoy… yo lo tengo todo, y tú no se que tienes
pues las cosas que pasan… a veces nos conviene.
No es que yo esté buscando por algo que perdí
si nada que yo quiera lo he de encontrar en tí.
y no es que pretenda con esta carta herirte
pero… es que son cosas que tenía que decirte
y muchas cosas más te pudiera decir
pero… como digo al principio… yo no te quiero herir.
¿Recuerdas como antes hablabas de nosotros?
ahora el mismo cuento se lo dirás a otro.
Recordarás aquello que siempre te decía
ya ves… no era un fantasma que yo siempre veía
Pues sin saber ni cómo, ni donde fue ni cuándo
me di cuenta que de ti me estaba enamorando.
Y así fueron pasando y pasando los días…
hasta que me di cuenta… como ya te quería.
y en ese dulce ambiente todo parecía
que en cada beso… el tiempo se nos detenía.
Sigue por la senda que tú misma trazaste
ya verás con el tiempo… como te equivocaste.
En fin ya ves que el tiempo, todo lo decide
que la vida es un sueño de pura lucidez…
ya te lo dije todo… ahora se despide
quien te habla y te escribe… Por ultima vez.
A D I O S .

Félix Pagés-D’Romeo

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

NO ME HAS BUSCADO EN TI

Quizás no me encuentres ya cuando regreses…
pensarás que me he ido…cansado de esperarte,
y busques por mi:
hasta en un mundo oculto de galaxias
en el tiempo y la distancia,
y me buscarás por todas partes.
quizás si por las noches
preguntarás a las estrellas
cual fue el camino que he tomado,
y al no tener respuestas
me buscarás en ellas…
me buscarás entre las rocas
y en los arenales.
Quizás no me encuentres ya cuando regreses…
y pensarás si se haya evaporado mi figura
y busques por mi rostro en las alturas
y hasta en los espacios siderales.
o en las montañas y los valles
o en el tumulto de gentes por las calles
que corren o caminan.
Me buscarás en los picos montañosos
en el horizonte cubierto por la niebla…
quizás en la oquedad de los rayos solares
en la densa bruma…por los maniguales
o por las espesuras.
Quizás no me encuentres ya cuando regreses…
porque me habrás buscado en sitios que no existen
como es en un rosal que no florece
Me habrás buscado en las aguas o márgenes

de los ríos, o en la quieta planicie de los lagos,
y al no encontrarme por ninguna parte
quizás si pienses que haya muerto.
Quizás me busques por los campos…
en la bella extensión de los trigales
o en las nubes que surcan el espacio.
Me buscarás si…por todas partes…
en los sitios alegres y en los tristes
y no me encontrarás…mientras que busques
por por algo y dentro de algo que no existe,
me buscarás en las tinieblas y en la luz
en las intrigantes sombras de las noches
y entonces casi te convenzas que me he muerto.
Entonces buscarás por mi nombre en una tumba
de algún olvidado cementerio…
y buscarás y buscarás
pero buscando así…jamás me encontrarás
si…jamás me encontrarás
porque no has buscado donde siempre he estado
que es el único lugar donde yo estoy
>>> NO ME HAS BUSCADO EN TI<<<

Félix Pagés-D’Romeo

nuevo-1

lisa simpson

 

ernesto

Mafalda

 

y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

El molino de viento Hans Christian Andersen (1805 – 1875)

En la cima del cerro había un molino de viento, de altivo aspecto; y la verdad es quese sentía muy orgulloso.

-No es que sea orgulloso -decía-, lo que sí soy muy ilustrado, por fuera y por dentro. Tengo el sol y la luna para mi uso externo y también interno, y además dispongo de velas de estearina, lámparas de aceite y bujías de sebo. Bien puedo decir que soy un molino de luces; un ser inteligente y tan perfecto, que da gusto. Tengo en el pecho una rueda, y cuatro alas dispuestas sobre la cabeza, inmediatamente debajo del sombrero. Las aves, en cambio, poseen sólo dos, y las llevan en la espalda. De nacimiento soy holandés, bien se nota por mi figura; un holandés volante que, como no ignoro, figura entre los seres sobrenaturales, y, con todo, soy perfectamente natural. Tengo una galería alrededor del estómago y una vivienda en la parte inferior; en ella habitan mis pensamientos. Al más fuerte de ellos, el que manda y domina, lo llaman los demás «el molinero». Ése sabe lo que se trae entre manos, y está muy por encima de la harina y la sémola; sin embargo, tiene a su compañera, la «molinera». Ella es el corazón; no corre sin ton ni son de un lado para otro, pues también ella sabe lo que quiere y lo que puede; es suave como una leve brisa, y fuerte como un vendaval; es prudente y logra imponer su voluntad. Es mi sentido de la suavidad, el padre es el de la dureza. Aunque son dos, forman una sola persona, y entre ellos se llaman «mi mitad». Tienen hijos: pequeños pensamientos que crecerán. ¡Cuántas diabluras cometen los rapaces! No hace mucho me sentía deprimido e hice que el padre y sus oficiales examinasen mi mecanismo y la rueda que tengo en el pecho; quería saber lo que me ocurría, pues algo en mí no marchaba como debiera, y conviene vigilarse; los pequeñuelos metieron un ruido infernal, cosa muy enfadosa cuando se vive en la cumbre de una colina. Hay que contar con que todos te ven, y no se debe despreciar la opinión pública. Pero, como iba diciendo, los chiquillos cometieron una de travesuras… El más chiquitín se me subió sobre el sombrero, y armó tal alboroto que me daba cosquillas.

Los pensamientos chicos pueden crecer, lo sé por experiencia. Y de fuera vienen también pensamientos, y no precisamente de mi linaje, pues no veo a ningún pariente en todo lo que alcanza mi vista; estoy sólo. Pero las casas sin alas, donde no se oye el girar de la rueda, tienen también pensamientos que vienen a reunirse con los míos y se enamoran unos de otros, como suele decirse. Es bien asombroso. ¡La de cosas extrañas que hay en el mundo! No sé si me ha venido de dentro o de fuera, pero el hecho es que ha habido un cambio en mi mecanismo. Es algo así como si el padre hubiese cambiado su mitad, como si hubiera venido un sentido más dulce aún, una compañera más amorosa, joven y buena y, sin embargo, la misma, pero más dulce y más piadosa a medida que pasa el tiempo. Lo amargo se ha evaporado; el conjunto resulta muy agradable. Van y vienen los días, cada vez más claros y alegres, hasta que -sí, dicho y escrito está- llegará uno en que todo habrá terminado para mí, aunque no del todo. Me derribarán para reconstruirme, nuevo y mejor. Desapareceré, pero seguiré viviendo. Seré distinto y, no obstante, seré el mismo. Esto me resulta muy difícil de comprender, pese a toda mi ilustración y a que me iluminan el sol, la luna, la estearina, el aceite y el sebo. Mis viejas paredes y habitaciones volverán a alzarse de entre los escombros. Espero que conservaré mis antiguos pensamientos: el molinero, la madre, los mayores y los chicos, la familia, como los llamo en conjunto, uno y, sin embargo, tantos, todo el conjunto de pensamientos, que ya me es imprescindible. Y tengo que seguir también siendo yo mismo, con la rueda en el pecho, las alas sobre la cabeza, la galería en torno al estómago; de otro modo no me reconocería, y tampoco me reconocerían los demás, y no podrían decir: «Ahí tenemos el molino en la colina, tan apuesto pero nada orgulloso».

Todo esto dijo el molino, y muchas cosas más; pero lo más importante es lo que hemos apuntado.

Y vinieron los días y se fueron, hasta que llegó el último. Estalló un incendio en el molino; se elevaron las llamas, proyectándose hacia fuera y hacia dentro, lamiendo las vigas y planchas y devorándolas. Se desplomó el edificio, y no quedó de él más que un montón de cenizas. De él se levantaba una columna de humo, que el viento dispersó.

Lo que de vivo había en el molino, vivo quedó, y, en vez de sufrir daños, más bien salió ganando. La familia del molinero, un alma con muchos pensamientos, se construyó un molino nuevo y hermoso para su servicio, de aspecto exactamente igual al anterior, por lo que la gente decía: «Ahí está el molino de la colina, altivo y apuesto». Pero estaba mejor construido, más a la moderna, pues los tiempos progresan. Los viejos maderos, carcomidos y esponjosos, yacían convertidos en polvo y ceniza; el cuerpo del molino no volvió a levantarse, como él había creído; había dado fe a las palabras, pero no hay que tomar las cosas tan al pie de la letra.

http://www.rinconcastellano.com/cuentos/andersen/andersen_molino.html#

ERNESTO YO

Siguiente Entradas recientes