Tommy, un pastor alemán, desde que murió su dueña va a misa todos los días y llora a su dueña en una iglesia

Desde que murió la dueña hace dos meses, su perro Tommy asiste todos los días a misa en la Iglesia de Maria Asunta, en San Donaci, en el sur de Italia, donde espera el regreso de la anciana propietaria.

El perro, un pastor alemán de 12 años, pasa todos los días de la plaza central del pueblito, en donde se reúnen los ancianos, a la iglesia y se instala al lado del altar, con autorización del párroco.

Tommy no ha dejado de ir ni un día a la iglesia desde que asistió a las exequias de su dueña, cuenta el diario Il Messaggero.

Desde entonces, el párroco, Donato Panna, le permite entrar al templo para asistir a bautizos, bodas y entierros.

Apenas escucha las campanas o ve llegar el coche fúnebre, el perro entra a la iglesia y sigue al ataúd como si la dueña pudiera resucitar.

Tommy era un perro vagabundo que la dueña adoptó; ahora que quedó solo, todo el pueblo lo protege, lo alimenta y acaricia como emblema de fidelidad.

Desde que murió la dueña hace dos meses, su perro Tommy asiste todos los días a misa en la Iglesia de Maria Asunta, en San Donaci, en el sur de Italia, donde espera el regreso de la anciana propietaria.

El perro no sólo es el mejor amigo del hombre sino el

compañero más fiel.

ERNESTO YO

parchis pajaritos a volar pajaritos a bailar

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MARÍA MANUELA, ¿ME ESCUCHAS?

Yo de vestíos no entiendo,
pero… ¿te gusta de veras
ese que te estás poniendo?
Tan fino, tan transparente,
tan escaso y tan ceñío,
que a lo mejor por la calle
te vas a morir de frío.
Te sienta que eres un cromo,
pero cámbiate de ropa,
si es un instante, lo justo
mientras me tomo esta copa.
Ponte el de cuello cerrao
que te está de maravilla
y que te llega dos cuartas
por bajo de la rodilla.
Cada vez que te lo pones
te encuentro tan elegante
que dentro de mí murmuran
los duendecillos de un cante.
“La rosa que me entregaron
al pie del altar mayor
lleva las sayas cumplías
y nadie le ve el color”.
Pero antes de que te vistas
coge un poco de agua clara
y afuera los melinotes
que te embadurnan la cara;
ni más carmín, ni más cremas,
ni más tintes en el pelo;
no te aguanto más colores
que los que te puso el cielo.
Se acabó enseñar las piernas,
y los brazos, y el escote,
y el rostro no te lo pintes
ni aunque te salga bigote;
que te hizo Dios tan hermosa
como una rosa temprana
y se va a enfadar contigo
por enmendarle la plana.
Y a tu prima le devuelves
la pulsera de brillante,
son mucho lujo esas piedras
pa la mujer de un tratante.
Te quiero guapa y sencilla
como yo te conocí,
no tienes que engalanarte
pa nadie más que pa mí.
Ni más zapatos de Gilda,
Ni más turbantes de raso;
para presumir te sobra
con cogerte de mi brazo;
y como un día te vea
que enciendes un cigarrillo
vas a echar, entrañas mías,
el humo por los tobillos.
No quiero que me pregunten
“Esa gachona, ¿quién es?,
¿una secretaria de esas
que beben champán francés?”
Ni tú eres mujer moderna
ni quiero que lo aparentes
que yo te prefiero antigua
y oliendo a mujer decente.
Que con el triguito limpio
toito er mundo te compare,
que por defuera y por dentro
te parezcas a mi mare.
¿Te cambiaste ya el vestío?
Pues andando p’al teatro,
ya verás tú con qué envidia
nos contemplan más de cuatro:
“¡Vaya un marío con suerte
y una mujer bien plantá,
es una vara de nardos
con la carita lavá!”.
Y al salir yo te prometo
cantarte por alegrías,
lo mismo que te cantaba
cuando tú eras novia mía:
“Mi novia es la más hermosa
y no se pinta la cara
la tiene como una rosa
tan sólo con agua clara”.
El barco de mis amores
no tiene más que una vela
remendaita y graciosa
igual que María Manuela.
Se conforma mi niña con un vestío
y le basta y le sobra con un marío.
De percal que se ponga,
¡viva el salero!,
es mi María Manuela
la reina del mundo entero.

(Rafael De León )

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Siempre yo – Pablo Neruda poema

Siempre yo

Yo que quería hablar del siglo
adentro de esta enredadera,
que es mi siempre libro naciente,
por todas partes me encontré
y se me escapaban los hechos.
Con buena fe que reconozco
abrí los cajones al viento,
los armarios, los cementerios,
los calendarios con sus meses
y por las grietas que se abrían
se me aparecía mi rostro.

Por más cansado que estuviera
de mi persona aceptable
volvía a hablar de mi persona
y lo que me parece peor
es que pintaba a mí mismo
pintando un acontecimiento.

Qué idiota soy, dije mil veces
al practicar con maestría
las descripciones de mí mismo
como si no hubiera habido
nada mejor que mi cabeza
nadie mejor que mis errores.

Quiero saber, hermanos míos,
dije en la Unión de Pescadores,
si todos se aman como yo.
La verdad es -me contestaron-
que nosotros pescamos peces
y tú te pescas a ti mismo
y luego vuelves a pescarte
y a tirarte al mar otra vez.y1pCUibA6Wsyh1PCYTO7tF7GJXa9bSwz0Qpr_JkX60gQV6gB8740EiGB_JaobhFRFbPDTgrNhTva40

Kiwi!

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