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LA MARCHE DE EMPEREUR(A MARCHA DOS PENGUINS) 
   

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Buika – La falsa moneda

ERNESTO

______POEMAS_____

La dama del espejo

 

De aquella extraña noche que no fue tuya y mía,

pero que en mí fue tuya, como fue mía en ti,

me queda lo que le queda de un sueño al otro día,

o el regreso de un viaje que jamás emprendí.

Pero fue más que un sueño. Pero fue más que un viaje.

Fue una penumbra rosa y una ventana al mar.

Y el viento removía las cortinas de encaje

como si se estuviera desvistiendo al entrar.

No fuiste mía, es cierto, ni te besé siquiera,

pero te sentí mía, mía de otra manera,

mujer de un sólo instante maravilloso y cruel;

porque te vi desnuda, de pie, frente a un espejo,

y así, hermosa dos veces, en ti y en tu reflejo,

te sigo recordando frente al espejo aquel.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

Mi Phrine

 

No es cinismo. Es la verdad:

yo quiero a una mujer mala

fuera de la sociedad.

Una déclassée, lo sé

pero…¿la conoce usté?

¡No! Pues, bueno;

sea usted bueno y cállese,

que es el saber más profundo,

y nadie diga en el mundo

de este agua no beberé.

Es hermosa.

Sabe ser

a ratos voluptuosa

y querer,

o no querer.

De la prosa, sabe hacer

otra cosa.

Y es mujer

muy hermosa,

muy hermosa y muy mujer.

Lo tiene todo bonito

mi Phriné…

Desde el cabello hasta el pie

chiquito.

Ahí tiene usté

disculpado mi delito.

-No es delito.

_Ya lo sé.

MANUEL MACHADO

Poema del éxtasis

No…nunca fue mi mano más lenta que en la hora

secretamente mía de aquella noche aquella.

Fue así como una nube cuando oculta una estrella

o así como una estrella que se pierde en la aurora.

Nunca tuvo mi mano más quietud impaciente,

semejante a la mano de un ladrón inexperto.

Porque fue como un buque que oscilara en el puerto

con el ansia inconforme de zarpar de repente.

Sí, aquella noche…noche para soñar en vano

o encender una estrella…O apagar una duda.

Surgió bajo mi mano tu belleza desnuda

como si tu belleza surgiera de mi mano.

Ni una sola palabra de temor o reproche

abrevió el retardado placer del desenlace.

Como crece un jacinto frente al alba que nace

o como nace el alba del fondo de la noche.

No…nunca fue una mano más lenta ni más leve

que mi mano amante con su gesto de amigo.

Eras como la nieve cayendo sobre el trigo

o como un trigo milagroso brotando de la nieve.

Y tu estabas inmóvil bajo la selva rosa

como una flor fantástica que se abriera en el lecho.

Mientras mi mano lenta descubría en tu pecho

dos motivos iguales para llamarte hermosa.

Pero desde esa noche de calma y tormenta

desorientadamente vacilé en una duda.

Si cerraste los ojos por no verte desnuda

o bien porque mi mano fue demasiado lenta.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

 

Quiero….sueño

No me contéis más cuentos

que vengo de muy lejos

y sé todos los cuentos.

No me contéis más cuentos.

Contad

y recontadme este sueño.

Romped,

rompedme los espejos.

Deshacedme los estanques,

los lazos,

los anillos,

los cercos,

las redes,

las trampas

y todos los caminos paralelos,

Que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me arrullen con cuentos,

Que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero que me entierren con cuentos,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero,

que no quiero verme clavado en el tiempo,

que no quiero verme en el agua,

que no quiero verme en la tierra tampoco,

que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.

Quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero verme en el viento,

quiero…¡quiero!…sueño…!sueño¡

Soy gusano que sueña…y sueño

verme un día volando en el viento.

LEÓN FELIPE

¡Soñar, Señor, Soñar!

Hazme soñar…¡Soñar, Señor, soñar!…

¡Hace tiempo que no sueño!

Soñé que iba una vez -cuando era niño todavía,

al comienzo del mundo-

en un caballo desbocado por el viento,

soñé que cabalgaba, desbocado, en el viento…

que era yo mismo el viento…

Señor, hazme otra vez soñar que soy el viento,

el viento bajo la Luz, el viento traspasado por la Luz,

el viento deshecho por la luz,

el viento fundido por la luz,

el viento…,hecho Luz…

Señor, hazme soñar que soy la Luz…

que soy Tú mismo, parte de mí mismo…

y guárdame,guárdame dormido,

soñando, eternamente soñando

que soy un rayito de Luz de tu costado.

LEÓN FELIPE

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Tu dices que has vivido

 

Tú dices que has vivido, quizás. Puede ser cierto.

No importa si eres joven ni importa tu vejez.

Haber vivido, a veces significa haber muerto,

porque a veces los hombres mueren más de una vez.

La vida es poca cosa. Qué más da su medida,

si el que vive más años no simpre vive más;

porque un instante, a veces, llena toda una vida,

y a veces ese instante no se vive jamás.

Tú dices que has vivido, quizás. Yo no sé nada.

No sé lo que te queda del tiempo que se fue.

Y acaso, en el misterio de una noche estrellada,

te encogerás de hombros sin preguntar por qué.

Lo demás llega y pasa: Pobres cosas de un día,

fantasma de su sueño, formas de tu ilusión;

nada más que hojas secas en tu mano vacía,

nada más que hojas secas sobre tu corazón,

sin embargo, no importa. Ya llegará el olvido.

Después de un gran silencio, como un punto final.

Y te sabrá a ceniza lo poco que has vivido,

cuando pasen los años y todo siga igual.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

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Todavía

No lo creo todavía

estás llegando a mi lado

y la noche es un puñado

de estrellas y de algría.

palpo gusto escucho y veo

tu rostro tu paso largo

tus manos y sin embargo

todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto

que ver contigo y conmigo

que por cábala lo digo

y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza

y las cosas más triviales

se vuelven fundamentales

porque estás llegando a casa

sin embargo todavía

dudo de esta buena suerte

porque el cielo de tenerte

me parece fantasía

pero venís y es seguro

y venís con tu mirada

y por eso tu llegada

hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido

mis culpas y mis fracasos

en cambio sé que en tus brazos

el mundo tiene sentido

y si beso la osadía

y el misterio de tus labios

no habrá dudas ni resabios

te querré más

todavía.

MARIO BENEDETTI

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Dime

Dime por favor donde no estás

en qué lugar puedo no ser tu ausencia

dónde puedo vivir sin recordarte,

y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,

no está tu sombra llenando los centros;

dónde mi soledad es ella misma,

y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,

podré yo caminar, sin ser tu huella;

dónde podré correr por no buscarte,

y dónde descansar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,

que no tiene el color de tu mirada;

cuál es el sol, que tiene luz tan solo,

y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,

que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,

nadie podrá ver mi tristeza;

dime cuál es el hueco de mi almohada,

que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,

en que vendrás, para velar tu sueño;

que no puedo vivir, porque te extraño;

y que no puedo morir, porque te quiero.

JORGE LUIS BORGES

Pocas cosas

Pocas cosas más claras me ha ofrecido la vida

que esta maravillosa libertad de quererte.

Ser libre en este amor más allá de la herida

que la aurora me abrió, que no cierra la muerte.

Porque mi amor no tiene horas ni medida,

sino una larga espera para reconocerte,

sino una larga noche para volver a verte,

sino un dulce cansancio por la senda escondida.

No tengo sino labios para decir tu nombre;

no tengo sino venas para que tu latido

pueda medir mi tiempo sin soledad un día.

Y así voy aceptando mi destino, el de un hombre

que sabe sonreírle al rayo que lo ha herido

y que en la tierra espera que vuelva su alegría.

ANTONIO CARVAJAL

La dama de las perlas

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,

de esas que no se tocan por temor a romperlas;

pero sólo en tu cuello pudieron valer tanto

las burbujas de nieve de tu collar de perlas.

Y más, aquella noche del amor satisfecho,

del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,

cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho

y el rubor te cubría con un manto de rosas.

Yo acaricié tus perlas sin desprender su broche,

y las vi como nadie nunca más podrá verlas,

pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche,

vestida solamente con tu collar de perlas.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

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ERNESTO      

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