Poesías ____^^Y UNA NOCHE de IL DIVO LETRA DE LA CANCIÓN:^^

Soneto LXXXI de Pablo Neruda

Cien Sonetos de Amor

Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño.

Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora.

Gira la noche sobre sus invisibles ruedas

y junto a mí eres pura como el ámbar dormido.

Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños.

Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo.

Ninguna viajará por la sombra conmigo,

sólo tú, siempre viva, siempre sol, siempre luna.

Ya tus manos abrieron los puños delicados

y dejaron caer suaves signos sin rumbo,

tus ojos se cerraron como dos alas grises,

mientras yo sigo el agua que llevas y me lleva:

la noche, el mundo, el viento devanan su destino,

y ya no soy sin ti sino sólo tu sueño.

Pablo Neruda

 

LETANIA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE de R. Dario

Rey de los hidalgos, señor de los tristes,

que de fuerza alientas y de ensueños vistes,

coronado de áureo yelmo de ilusión;

que nadie ha podido vencer todavía,

por la adarga al brazo, toda fantasía,

y la lanza en ristre, toda corazón.

Noble peregrino de los peregrinos,

que santificaste todos los caminos

con el paso augusto de tu heroicidad,

contra las certezas, contra las conciencias

y contra las leyes y contra las ciencias,

contra la mentira, contra la verdad…

¡Caballero errante de los caballeros,

varón de varones, príncipe de fieros,

par entre los pares, maestro, salud!

¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes,

entre los aplausos o entre los desdenes,

y entre las coronas y los parabienes

y las tonterías de la multitud!

¡Tú, para quien pocas fueron las victorias

antiguas y para quien clásicas glorias

serían apenas de ley y razón,

soportas elogios, memorias, discursos,

resistes certámenes, tarjetas, concursos,

y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!

Escucha, divino Rolando del sueño,

a un enamorado de tu Clavileño,

y cuyo Pegaso relincha hacia ti;

escucha los versos de estas letanías,

hechas con las cosas de todos los días

y con otras que en lo misterioso vi.

¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida,

con el alma a tientas, con la fe perdida,

llenos de congojas y faltos de sol,

por advenedizas almas de manga ancha,

que ridiculizan el ser de la Mancha,

el ser generoso y el ser español!

¡Ruega por nosotros, que necesitamos

las mágicas rosas, los sublimes ramos

de laurel Pro nobis ora, gran señor.

¡Tiembla la floresta de laurel del mundo,

y antes que tu hermano vago, Segismundo,

el pálido Hamlet te ofrece una flor!

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;

ruega casto, puro, celeste, animoso;

por nos intercede, suplica por nos,

pues casi ya estamos sin savia, sin brote,

sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,

sin piel y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

De tantas tristezas, de dolores tantos

de los superhombres de Nietzsche, de cantos

áfonos, recetas que firma un doctor,

de las epidemias, de horribles blasfemias

de las Academias,

¡líbranos, Señor!

De rudos malsines,

falsos paladines,

y espíritus finos y blandos y ruines,

del hampa que sacia

su canallocracia

con burlar la gloria, la vida, el honor,

del puñal con gracia,

¡líbranos, Señor!

Noble peregrino de los peregrinos,

que santificaste todos los caminos,

con el paso augusto de tu heroicidad,

contra las certezas, contra las conciencias

y contra las leyes y contra las ciencias,

contra la mentira, contra la verdad…

¡Ora por nosotros, señor de los tristes

que de fuerza alientas y de ensueños vistes,

coronado de áureo yelmo de ilusión!

¡que nadie ha podido vencer todavía,

por la adarga al brazo, toda fantasía,

y la lanza en ristre, toda corazón

 

Ruben Dario

  UNA NOCHE de IL DIVO LETRA DE LA CANCIÓN:

La dama de mi amor

no ha llegado aún

la espero con pasión

sé que un día vendrá

no sabe que yo estoy añorándola

no hay tiempo que no

esté adorándola

Qué hacer, qué ofrecer,

si rogar o implorar

porque al fin me llegue

quiero su amor una noche

El verbo de mi amor

no lo expreso aún

está sin conjugar,

no ha podido hablar

La noche que soñé,

ya la siento aquí,

sus pasos percibí,

no tardan en llegar

Qué hacer, qué ofrecer,

si rogar o implorar

porque al fin me llegue

quiero su amor una noche

Tengo un nido que está tibio

que nunca vio un amanecer

y en mis manos una estrella

que sólo quiere brillar para tí

Qué hacer, qué ofrecer,

si rogar o implorar

porque al fin me llegue

quiero su amor…

Qué hacer, qué ofrecer,

si rogar o implorar

porque al fin me llegue

quiero su amor una noche

  

 

PARA ENCONTRARTE….. de AMADO NERVO

 

Para encontrarte, ¡cuánto camino,

cuánto camino, tuve que hacer!

Fui de la mano de mi destino

anda que anda, pero sin ver….

Salvé montañas, y valladares,

crucé desiertos, pasé los mares,

vi tantas veces amanecer,

soñando siempre con la alborada

azul y trémula de tu mirada

¡Cuánto camino, mi bien amada,

cuánto camino tuve que hacer!

En cuantos versos tracé tu cara,

sin conocerla, como si para

que los leyeras más tarde, ¡oh Bien!,

por ti inspirados hubiesen sido

Todos mis versos han presentido

de tus miradas el claro edén

¡Tristes, alegres, mediocres, bellos,

todos son tuyos! Hazte con ellos

ramo de flores, tú que eres flor,

o con sus chispas y sus destellos

y el oro pálido de tus cabellos,

una aureola cuyo fulgor

dé a tu cabeza que se levanta,

como un corimbo,

como una rosa, nimbo de santa

deslumbrador….

o todavía más puro nimbo;

nimbo de amor.

AMADO NERVO

Fragmentos de EL ALQUIMISTA de Paulo Coelho

 

“Si yo soy parte de tu Leyenda,

tú volverás un día”

“Cuando deseas algo con todo tu corazón,

estás más próximo al Alma del Mundo.

Ella trabaja siempre a nuestro favor”

“Cuando quieres una cosa, todo el Universo

conspira para ayudarte a conseguirla”

“Es imposible detener el río de la Vida”

“Si yo soy parte de tu Leyenda,

tú volverás un día”

“Cuando deseas algo con todo tu corazón,

estás más próximo al Alma del Mundo.

Ella trabaja siempre a nuestro favor”

“Cuando quieres una cosa, todo el Universo

conspira para ayudarte a conseguirla”

“Es imposible detener el río de la Vida”

“Si yo soy parte de tu Leyenda,

tú volverás un día”

“Cuando deseas algo con todo tu corazón,

estás más próximo al Alma del Mundo.

Ella trabaja siempre a nuestro favor”

“Cuando quieres una cosa, todo el Universo

conspira para ayudarte a conseguirla”

“Es imposible detener el río de la Vida”

EL SUEÑO

Si el sueño fuera (como dicen) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué, si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora

nos despoja de un don inconcebible,

tan íntimo que sólo es traducible

en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos

truncos de los tesoros de la sombra,

de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.

¿Quién serás esta noche en el oscuro

sueño, del otro lado de su muro?

(JORGE LUIS BORGES)

Tu risa

 

Quítame el pan si quieres

quítame el aire, pero

   no me quites tu risa.       

No me quites la rosa,

la lanza que desgranas,

el agua que de pronto       

estalla en tu alegría,

la repentina ola

de planta que te nace.       

Mi lucha es dura y vuelo

con los ojos cansados

a veces de haber visto       

la tierra que no cambia,

pero al entrar tu risa

sube al cielo buscándome       

y abre para mí todas

las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora       

más oscura desgrana

tu risa, y si de pronto

ves que mi sangre mancha       

las piedras de la calle,

ríe, porque tu risa

será para mis manos       

como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,

tu risa debe alzar       

su cascada de espuma,

y en primavera, amor,

quiero tu risa como       

la flor que yo esperaba,

la flor azul, la rosa

de mi patria sonora.       

Ríe de la noche

del día, de la luna,

ríete de las calles

torcidas de la isla,       

ríete del torpe

muchacho que te quiere,

pero cuando yo abro

los ojos y los cierro,       

cuando mis pasos van,

cuando vuelven mis pasos,

niégame el pan, el aire,       

la luz, la primavera,

pero tu risa nunca

porque me moriría.

Pablo Neruda

 

Cuando te tuve

 

Cuando te tuve,

 
 
 
 

di valor a mis noches,

a mis días,

di valor a mis ojos,

a mis manos,

hasta entonces frías.

Cuando te tuve,

mis labios cobraron vida,

la vida que les faltaba,

la vida que tú les dabas,

vida mía.

Cuando te tuve,

mis sueños

ya no eran mentiras,

mis sueños estaban ahí,

en tus ojos,

en tu sonrisa.

Cuando te tuve,

cambié el llanto por la risa,

por primera vez era yo,

el otro…

¡El otro era mentira!

Cuando te tuve,

todos mis días,

grises,

se volvieron maravilla,

días que me llevaron a ti.

¿Cómo pueden ser mentira?

Cuando te tuve,

diste sentido a mi vida,

mis brazos tenían valor,

era verdad mi sonrisa.

Cuando te tuve …

¡parece un sueño!

Mas fue real,

no es mentira,

yo te tuve entre mis brazos,

tú me diste la vida.

Y ahora …

ahora que ya no estás,

tus ojos,

tu sonrisa,

tu alma de niña,

sigue viviendo en mí,

vivirán mientras yo viva.

¿Y cuando muera?

Cuando muera:

tendrá sentido mi vida,

mis manos tendrán sentido,

tendrá sentido mi risa,

mi cuerpo se irá esparciendo,

un “te quiero” en cada herida,

un “nunca te dejé de amar”,

un “te amo todavía”.

Un vagar por la eternidad

buscándote noche y día,

y prometo no parar

hasta encontrar tu sonrisa.

Y al leve roce de tus labios,

volverás a darme la vida,

mas no la querré aceptar,

mi muerte tendrá sentido,

una muerte convencida,

una muerte junto a ti,

una muerte, que es mi vida.

 

Autor: Francisco González García.

     

ERNESTO

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La ninfa Luna y Tritón

 

 

Sucedió hace mucho, mucho tiempo, en lo que hoy es la isla de Rodas, bañada por el mar Egeo. Aquella era la morada de la ninfa Luna, bella y dulce, musa de poetas y artistas, habitante de un pueblo en el que todos la admiraban sin saber que les quedaba poco tiempo para disfrutar de su compañía.

Un día pasó por allí Tritón, rey de las aguas. Sus ojos eran de un azul intenso, como el mar que dominaba, su pelo negro, rizos que se enroscaban recordando los que se forman en la espuma del mar. Y quiso el destino, la historia o quién sabe, que sus ojos repararan en Luna, la ninfa de palidez destacada y rasgos limpios, suaves, quedando cegado por su belleza como tantos otros en el pasado habían quedado. Sin embargo, mientras otros enamorados habían aprovechado la fuerza con que Luna les había impactado para crear canciones, cuadros, historias, para extender su pasión a otros… Tritón no sabía quererla así. Pensaba en ella día y noche, la añoraba, la espiaba cuando era posible, imaginaba su voz, el sabor de sus besos, y todo él se volvía ira cuando pensaba que otros también disfrutaban mirándola y pensando en ella.

Un día, convencido de que sólo hacía falta que ella le conociera para que quedase prendada de él, se acercó… Pero pocas veces las cosas son tal como las imaginamos, y cuando llegó hasta

ella alguien lo había hecho antes, robando el corazón de su bella ninfa Luna. Su nombre era Helios, dios del sol, aquel que iluminaba el mundo… y

sumía el corazón de Tritón en la más profunda de las tinieblas. Sus esperanzas, desvanecidas, sus

sueños, perdidos, sus deseos, burlados. La ira empezó a crecer en su interior, los celos le atormentaron en noches oscuras y la locura se fue haciendo un espacio en su mente cada vez mayor. Llegó un punto en que la tortura que sufría cada noche se le hizo insoportable, y la cordura fue reducida a un pequeño rincón, casi olvidada. Y una de esas noches de rabia y dolor enloquecidos, Tritón se dirigió hacia la morada de su amada Luna y empuñando una espada la mató de un certero golpe.

Con él se apagó la rabia, y se vio Tritón ante el cuerpo muerto de su sueño. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que había hecho, y de cómo al darle muerte a ella se había matado a sí mismo… pues cuando no quedan sueños, no queda vida, y Luna se había convertido en su único sueño. Asqueado de sí mismo, se retiró de nuevo a las aguas, su antiguo dominio, y nunca más se aventuró en el territorio de los demás seres.

El alma de Luna, a su muerte, subió a los cielos (tal vez fueron los dioses que quisieron situarla en lo alto, a la mayor distancia posible del mar en el que Tritón se había refugiado), y una forma redonda apareció en la noche, pálida como había sido ella en vida. Su reflejo caería muchas veces sobre el mar, para que Tritón no olvidara el resultado de su ira descontrolada, viendo cada noche el rostro inerte de su amada en el espejo de las aguas. Y Tritón, según fue pasando tiempo y tiempo en las aguas, sin salir, fue siendo parte de ellas, hasta que al día de hoy se cree que son ya la misma cosa… y que cuando las olas rugen furiosas y chocan contra los acantilados una y otra vez, no es otra cosa que su furia al recordar eternamente que mató a su amada Luna, incapaz de perdonarse.

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