Amiga mia ^^^^^^

 

Noche amiga mía
deja que en silencio me cubra en tu manto de azul
Ven querida amiga
y a nadie le digas como me has visto sufrir
A nadie le cuentes que bajo tu sombra la amé
que tu me prestaste la luna que le regalé
Por eso noche mía
te pido que calles lo mucho que yo me entregué

Y cuando quieres hablar tu conmigo
te vistes de estrellas
como diciendo que cada una de ellas
es por un amor
Y estoy seguro que la más brillante
es la tristeza que sientes por mi
pues sin ella, ya sin ella
yo me siento morir…

Noche amiga mía
si alguien me conoce y me guarda un

secreto eres tú
Ven querida amiga
y dime tan solo si en sueños se acuerda de mi
A nadie le cuentes que allá en su balcón le canté
que tu me prestaste un cometa que le regalé
por eso noche mía
te pido que calles lo mucho que yo le lloré Y

 cuando quieres hablar tu conmigo
te vistes de estrellas
como diciendo que cada una de ellas
es por un amor
Y estoy seguro que la más brillante
es una lágrima tuya por mi
pues sin ella, ya sin ella
ya no quiero vivir…

ERNESTO

Huelga de brujas de Zandra Montañez Carreño

El mundo hechizado por real decreto

hará una huelga de un día completo.

Y en el sindicato de brujas chifladas,

se propone huelga de escobas paradas.

 

La bruja Anacleta que perdió su escoba,

siempre vive en huelga y con cara de boba.

La bruja Benita que es muy mandona,

secunda la huelga desde su poltrona.

 

El brujo Martín, fino y elegante,

ya colgó su escoba en el viejo estante.

Y Aníbal, el brujo del vestido roto,

ya no tiene escoba porque monta en moto.

 

Las brujas suspenden todas sus tareas,

las brujas gorditas y las brujas feas.

La huelga es total, ninguna trabaja

ni la bruja alta ni la bruja baja.

 

Haciendo gran bulla salen esta noche

y de sus embrujos no harán derroche.

Saldrán sin escoba y sin su caldero,

sin el gato negro y el alto sombrero.

 

Esta noche clara contarán estrellas

las brujas chifladas y las brujas bellas.

Los brujos gentiles y los brujos raros

brindarán alegres con vinos muy caros.

 

Esta noche clara con la luna inmensa

hay huelga de brujas, lo dice la prensa.

Piden al gobierno del mundo encantado

un mejor salario, bien remunerado.

 

Terminó la huelga de escobas paradas

con todas las brujas cantando sentadas,

porque consiguieron de la dirección

una buena paga con magia a montón.

 

ERNESTO   

UN CUENTO DE BRUJAS, Bruja Maligna^^

Os voy a contar la historia de una bruja muy fea… así que el que después tenga pesadillas, que se aguante, o que no lea, avisados estáis…

Erasé una vez.. hace muchos años, en un recóndito lugar de un país alejado, vivía una bruja horriblemente fea, sus ojos eran dos rendijas brillantes, su ganchuda nariz se veía adornada por una enorme verruga negra, su boca desdentada y pestilente… de su garganta salían ranas y sapos cuando hablaba y su lamento continúo tenía aterrorizado al país.

Era calva, excepto por un mechón de pelo que coronaba su cabeza, negro como la noche y brillante como el ébano.

La bruja se llamaba Luz de Luna, precioso nombre, pensaréis, para una bruja tan fea, pero seguid leyendo atentamente y lo entenderéis…

Se dice, se cuenta, que hubo un tiempo en que ese país, al que llamaremos Abrakadabra (porque me da la gana ;), estaba regido por un clan de brujas, las cuales gobernaban con leyes estrictas.

Escogían a sus novicias de pueblos o ciudades remotas y en sus escobas las llevaban a Abrakadabra, de donde no volverían a salir.

La elección de las novicias era difícil, debían elegir a la más bella entre las vírgenes del lugar y raptarla en la oscuridad de la noche.

La captura de Luz de Luna fue en una noche estrellada, cuando ella, aún niña, en el balcón de su casa observaba el firmamento, prendada por el aroma de las flores que la rodeaban. Su padre había plantado para ella un hermoso jardín de rosas fragantes, lirios y mimosas.

Un fuerte hechizo , hizo que Luz de Luna, sin saber cómo, despertase al día siguiente en el país de la brujas, desconcertada y sin saber siquiera quién era, ni recordar nada de su pasado.

Con el tiempo la novicia fue iniciada en las artes de la brujería. Siempre fue una alumna brillante, aplicada y perseverante. Acataba

las leyes y respetaba a sus superioras.

Creció, hermosa como la luna, su pelo azabache, la piel morena, sus

ojos negros, brillantes y profundos.

La voz melodiosa de la brujita era el más potente hechizo jamás superado.

Un día, Luz de Luna, fue la encargada de preparar el hechizo para la iniciación de otra novicia recién raptada. Tenía que recoger las hierbas y las demás cosas necesarias para el hechizo.

Iba haciendo el recuento en voz alta y parándose a oler las flores silvestres que bordeaban el camino…

– Una raíz de mandrágora, dos plumas de ave del paraíso… la cola de una salamandra, unas ramitas de tomillo, unas gotitas de sangre de dragón…

Se dio cuenta de repente de que se había alejado mucho de las murallas de su ciudad y se estaba haciendo tarde, pero le faltaban ingredientes y decidió seguir adelante unos minutos; volvería corriendo, se había olvidado su escoba y eso haría más lento el regreso.

No podía llegar tarde, cerrarían las puertas y ella sería severamente castigada por la reina bruja.

Incumplir ciertas leyes atraería la desgracia sobre ella.

Apresuró el paso y llegó al borde de una cascada, el agua cristalina caía a borbotones desde gran altura, rompiendo sobre las rocas de la base del lago y corriendo saltarina entre ellas.

Acalorada por el paseo decidió darse un baño en aquellas límpidas aguas.

Se desnudó presurosa, deslizando hasta el suelo el amplio manto que la cubría, dejando al descubierto un cuerpo hermoso, de pechos henchidos y oscuros pezones y un liso vientre virginal que acababa en unas largas y hermosas piernas bien formadas.

No sentía pudor de su desnudez y bailó alrededor del agua, sintiéndose feliz, entonando un cántico que traspasó el lago y llegó a oídos de un hombre que paseaba a caballo .

Hechizado por el mágico cántico, el hombre se fue acercando al lago, atraído irremediablemente por aquella voz que rompía la quietud y el silencio del bosque… porque hasta los pájaros cesaron en sus trinos, avergonzados de su mediocridad ante aquella maravilla.

Luz de Luna no se dio cuenta de que estaba siendo observada cuando cesó su canto y saltó al agua. Emergió de entre los nenúfares igual que una venus dorada y jugueteó con las ondas que se formaban acariciando su cuerpo.

De repente su intuición de bruja le dijo que estaba siendo observada y giró rápidamente la cabeza, casi dándose de narices con el joven que desde su caballo y en la orilla la miraba casi en trance.

Ella no había visto nunca un hombre, ni tan siquiera sabía que existieran y las leyes no permitían que las brujas se relacionasen con nadie extraño a ellas, la ley era muy clara; la pena; la muerte o el exilio.

Observó atentamente al hombre, mientras en su boca se formaba sin querer una sonrisa, al ver la cara bobalicón con que él la observaba.

Era un hombre joven, alto, apuesto, varonil, de profunda y seria mirada, cejas marcadas y una hermosa cabellera oscura. Se sintió irremediablemente atraída por él y con voz cantarina le invitó a entrar en el agua.

Él sin despertar totalmente de su ensueño se despojó de sus ropas y entró lentamente en el agua, prendido tan sólo de la mirada de la bruja que le sonreía burlona y juguetona. No había maldad en las intenciones de Luz de Luna, sólo curiosidad por observar de cerca un cuerpo diferente al suyo.

Cuando él se hubo acercado a ella lo suficiente, Luz de Luna alargó la mano y suavemente acarició el vello que cubría el pecho del caballero y siguió explorando lentamente su cuerpo; rozó con sus dedos de mariposa la incipiente barba, palpó sus carnosos labios y se enredó en sus cabellos morenos.

La manos de él fueron inevitablemente hacia el cuerpo de ella que no le rechazó, extasiada por el juego y excitada por el contacto de las manos del hombre que recorrían temblorosas y exigentes ya, sus formas.

El la atrajo lentamente hacía su cuerpo, pudiendo sentir los dos la tibieza de su abrazo y la dureza del miembro de él cuando se acercó a su sexo.

Se dejaron llevar por la locura del momento, fundiéndose en un profundo e intenso éxtasis.

Se separaron temblorosos , enganchados los ojos, juntas las manos…

El dejó oír su voz varonil y profunda: – Quién eres… dónde vives? No te había visto nunca.

Ella le respondió con voz queda: -Soy Luz de Luna… y quedó callada, pensativa, estaba sintiendo como sus hermanas brujas la reclamaban: – Me tengo que ir, susurró bajando los ojos.

El joven la agarró fuertemente las manos y le dijo: – Prométeme que mañana volverás.

Luz de Luna, se soltó rápidamente y le contestó ya fuera del agua y vistiéndose. – Te prometo que mañana volveré.

– Te estaré esperando, te esperaré siempre; le contestó él.

La bruja le sonrió con picardía y desapareció rauda entre la espesura.

Pero Luz de Luna, no volvió, fue castigada al destierro y transformada en un espanto del que huían hasta los animales, fue el castigo que marcaba la ley.

Él se quedó esperando de por vida, acudía a diario a la orilla del lago, a buscar a su Luz de Luna.

Esperó en vano, pasaron los días, los meses , los años… y el seguiría esperando hasta el último día de su vida.

Ella, Luz de Luna, se asomaba entre los matorrales y le miraba llorando desconsolada; si él la veía convertida en aquel horror huiría despavorido y no volvería a verle más. Quería morir, pero la maldición se lo impedía, no moriría jamás.

El murió un día en el lago, viejo y cansado. Ella cogió su cuerpo y le dio sepultura debajo de un castaño.

Dicen, cuentan… que una sombra ronda y gime cada noche, perdida en aquellos lares y se le oye decir: – Luz de Luna, Luz de Luna… prometiste volver.

Y que la bruja Luz de Luna se pronuncia en alaridos de locura contestándole: – Sí amor mío… y volví.

Y colorín colorado… quién sabe si un día

esas dos almas se encontraron…

SIN FIN…

Fdo: Silvia CC, Bruja Maligna^^, Blog Paseando por Terra

 

 

 

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