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 Sólo quiero decirte adiós,….
 
  ERNESTOLunaSol
 

____VIDEOS_____Y___UN CUENTO___________

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Una bruja entre las rosas…

Volver a retomar el camino, resultó una tarea árdua y pesada. Tan solo quedaba el consuelo de que el sendero le conduciría a la verdadera felicidad. 

Cuando llevaba unas dos horas de camino, la princesa topó con unos maravillosos rosales enredados en la reluciente valla marrón de una pequeña, pero preciosa casita.

Miró a su alrededor, buscando a los posibles habitantes de aquel bonito hogar, pero no vió a nadie. Así que se paró frente a la valla a oler las bonitas rosas de colores. Pero, cuando su mano tocó una de las preciosas y fragantes flores, estas se tornaron sin color y con las hojas y el tallo negros como el carbón.

La princesa soltó la flor, y dió una paso atrás asustada… ¿Que estaba pasando?. Se quedó mirando con los ojos muy abiertos el cambio repentino que se había producido. Y se descubrió pensando que, aún así, las rosas no habían perdido su belleza. Y cuando volvió a sostener una en su mano para ver si aún mantenían su perfume, volvió a sorprenderse porque estas tornaron de nuevo a su color original, llenando la valla de rojos, rosas, blancos y amarillos brillantes y bonitos.

Al instante, una mujer de cabellos morenos y brillantes salió de la casa moviendo con dulzura su delicada figura esbelta. Se paró en el umbral y saludó a M.Go con una bonita aunque quizás demasiado amplia sonrisa; mientras que con un ademán la invitaba a traspasar la valla y entrar en su cuidado jardín.

La princesa avanzó por el estrecho camino empedrado del jardín y cuando llegó junto a la bella mujer, está la invitó a entrar. La casa era pequeña, pero acogedora, con las paredes pintadas de colores cremosos, muebles delicadamente labrados, y muchas, muchas flores…

 

Pero había algo raro en el salón de la casa. Libros y libros gordos, viejos y polvorientos, apilados en estanterías y en mesas. La princesa dejó con cuidado su huevo de dragón encima de la mesa, junto al resto de sus pertenencias, y se dispuso a coger uno de esos libros para echarle un vistazo, cuando la bella mujer entró en la habitación con dos tazas de té y, con ojos desorbitados exclamó:

-¡¡No los toques!!.

La princesa dió un respingo y se alejó instantaneamente de los antiguos ejemplares, pero aumentando a cada paso su curiosidad por ellos.

-Los siento, pero no me gusta que la gente toque mis libros…- se disculpó la mujer.

-No pasa nada, lo entiendo.- Dijo la princesa mirando de reojo los estantes repletos.

 

De repente los ojos de la mujer, que se hacía llamar Casandra, se posaron asombrados sobre el huevo de dragón, y bombardeó a M.Go con multitud de preguntas, hasta que esta le contó toda la historia…

-Bien,-dijo Casandra muy seria pero a la vez amigable- Te ofrezco estancia en mi casa todo el tiempo que quieras, ya que las flores te han elegido… Pero a cambio, cuando te marches, debes dejar aquí tu huevo de dragón.

-No, no. Lo siento.- Contestó M.Go muy seria.- No me desaré de mi huevo por nada del mundo. Hace unos días quizás si… Pero ahora me he dado cuenta de que si el dragón me ha elegido será por algo…

Casandra frunció el ceño y volvió a insistir, pero la princesa negó una y otra vez con la cabeza. Así pues, la mujer acompañó a M.Go a la puerta, con caracter desagradable y le negó alojamiento en su adorable casita.

Pero cuando la princesa se encontraba en la mitad del jardín, Casandra levantó las manos y pronunció las siguientes palabras:

“Quiero el huevo de dragón para hacer mis pociones; como no me lo das sufrirás mi hechizo. De piedra te tornarás en un instante, hasta que el verdadero amor consiga salvarte.”

 

Y, así, en menos de un minuto, la princesa se convirtió en una estatua de la mas bella piedra jamás vista. y, Casandra, descubriendo sus poderes de bruja, soltó una carcajada y, con tan solo un movimiento de zapato movió a la princesa convertida en piedra hasta el centro de su jardín, en medio de sus rosas. Le quitó el huevo de la mano y se metió en casa satisfecha.

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ERNESTO____LunaSolAbrazo a la izquierdaAbrazo a la derecha_________

La brujita descontenta.

 

 

Cuento. La bruja descontenta

Había una vez una brujita que vivía muy desconforme con todo. Se llamaba Josefina Disconforme. Nunca estaba del todo contenta con nada, ni con su casa, ni con su nombre, ni con su aspecto, ni con nada que la rodeara.
Como era bruja, lógicamente hacía cosas de bruja, tales como viajar en escoba voladora, aunque tampoco le gustaba su escoba y se quejaba de que no era último modelo y que no tenía cinturón de seguridad, siempre decía que algún día la multarían por ello. También hacía mezclas extrañas, sopas horriblemente olorosas y tenía una mascota. Pero no era una lechuza, como es costumbre entre las brujas tradicionales, sino un lorito llamado Buchonazo, el cual –haciendo honor a su nombre– le contaba todo lo que pasaba en el pueblo, con pelos y señales.
Como ya dijimos antes, Josefina nunca estaba conforme con nada, y si uno no está conforme con nada, realmente es muy difícil ser feliz. Su casa le parecía chica; su lorito, muy charlatán; la gente del pueblo, poco amigable; la comida, fea; la ropa, incómoda, y así podríamos seguir con una lista larguísima; pero lo peor de todo era que no tenía amigos.
El problema era que, como Josefina no vivía conforme ni contenta, tenía la manía de querer cambiar las cosas, y lo que es peor que peor, también pretendía cambiar a las personas. Todas las semanas cambiaba los muebles de lugar, cosía y descosía sus vestidos, una y otra vez (igualmente, todos le quedaban feos). Le teñía las plumas a Buchonazo, pero lo cierto es que su loro seguía siendo el mismo charlatán de siempre, aunque su plumaje cambiara de color.
Cada vez que salía un modelo nuevo de escoba, la cambiaba, pero ninguna traía cinturón de seguridad, con lo cual su disconformidad continuaba.
En realidad, lo que más le molestaba a Josefina Disconforme eran sus vecinos del pueblo y por esa razón, como dije antes, no tenía amigos.
Cierto día, Josefina se levantó con los pájaros más volados que de costumbre y decidió que algo tenía que hacer para cambiar las cosas.
–¡Si me sigo quejando, me voy a arrugar tanto que voy a tener que hacerme un lifting! –se dijo a sí misma y continuó–. Mejor me voy al sótano y pongo manos a la obra.
Y así lo hizo. Bajó al sótano, tomó todas sus pócimas de bruja y entró a mezclar. Mezcló, mezcló y mezcló: sabores, colores, olores. En fin, mezcló todo lo que pudo. Así inventó un jugo de color muy atractivo al cual llamó “Cambiatuti”.
Josefina estaba convencida de que su jugo tenía poderes mágicos que lograrían que quien lo tomase, cambiara, y así por fin podría tener amigos “a su medida”. Decidió entonces que el domingo iría a la feria y pondría un puestito de venta de juguitos Cambiatuti.
Llegó el domingo y Josefina, con Buchonazo en el hombro, se fue para la feria. Instaló su puestito y colocó un gran cartel que decía: “PRUEBE JUGOS CAMBIATUTI Y VEA LA DIFERENCIA”.
Los vecinos no confiaban mucho en que los jugos fueran ricos y saludables, entonces se acercaban a preguntarle a Josefina cuál era la diferencia de la que hablaba el cartel.
–¡Es un secreto que no puedo revelar! –les contestaba, haciéndose la misteriosa, mientras Buchonazo se moría de ganas de contarle a la gente cuál era el verdadero propósito de la brujita.

Como el estar desconforme es algo muy común en las personas, cada vecino interpretó el cartel a su conveniencia. Los gordos pensaron que el juguito los adelgazaría; los pelados, que les haría crecer el pelo; los petisos, que los convertiría en altos, etc.
La cosa fue que los jugos Cambiatuti fueron un suceso en la feria. ¡No había vecino que no hubiera tomado uno y hasta dos o tres!
Josefina no podía creer el éxito de su pócima mágica. Lo que no tenía claro era cuánto tardaría en hacer efecto, pues ella seguía viendo a las personas iguales a como siempre las había visto, con su misma forma de ser y pensar.
Decidió esperar un poco.
–Al fin de cuentas…. –se dijo– el efecto no tiene por qué ser inmediato ¡caramba!
Y esperó unas horas, el domingo se terminaba, anochecía en el pueblo y ella no notaba ninguna diferencia en ningún vecino. Todos se veían y se escuchaban igualitos a como eran antes de tomar el juguito. Pensó que tal vez un día no era suficiente para ver los efectos de la pócima mágica y dejó pasar más tiempo, una semana, dos, tres.
A decir verdad, tampoco los vecinos que habían tomado el Cambiatuti se notaban distintos: el pelado seguía siendo pelado, el flaco seguía flaco y todos sin excepción se preguntaban cuál era la diferencia que se suponía iban a notar luego de tomar el jugo.
Sin embargo, aunque no notaran diferencia alguna, seguían yendo los domingos a la feria porque querían comprar el juguito; al principio, porque querían ver si finalmente notaban algo distinto, pero luego sólo porque les gustaba. Y cada domingo se desilusionaban porque Josefina ya no vendía sus jugos, pero igual volvían con la esperanza de encontrarla otra vez.
Mientras tanto, Josefina se daba cuenta de que todos en el pueblo seguían siendo los mismos, no sólo porque vivía allí, sino porque Buchonazo le contaba las mismas cosas que antes de cada uno de los vecinos. Amargada por el fracaso de su jugo mágico, Josefina empezó a pensar en qué había fallado.
–Debo haberme equivocado en algún ingrediente –decía mientras leía una y otra vez sus libros de recetas–. Algo habré hecho mal.

Josefina no lograba entender lo más importante: nadie cambia mágicamente, ni por un jugo, ni por nada. Las personas pueden cambiar, sí, pero no por una pócima, sino porque realmente lo desean y trabajan para lograrlo.
Lo mismo pasaba con los vecinos; al principio, tampoco entendían que el gordo no se volvía flaco por un jugo, que eso requiere un esfuerzo, un tiempo, una dieta; que el que nació petiso, petiso seguiría por más tacos altos que se pusiera.

 Un domingo al atardecer, luego de esperar inútilmente en la feria que apareciera Josefina con Buchonazo y sus jugos, algunos de los vecinos decidieron hacerle una visita. Vencieron el temor que les producía llegar hasta esa casa despintada y poco cuidada, y golpearon a la puerta (porque no había timbre).
Josefina creyó haber escuchado mal, jamás golpeaban a su puerta. Esperó un rato, pensando que había sido un error, pero no. Para su sorpresa, volvieron a golpear. Abrió la puerta casi con temor de lo que encontraría. Cuando por fin abrió, vio a muchos vecinos que hablaban todos al mismo tiempo.
–¡A ver si nos ordenamos, señores! No entiendo un pepino –dijo Josefina.
Cuando se tranquilizaron, los vecinos allí reunidos le preguntaron por los jugos, le dijeron que eran riquísimos, que querían seguir tomándolos, que iban sin éxito cada domingo a la feria para comprarlos.
Josefina no podía creer lo que escuchaba y veía. Nunca nadie había llamado a su puerta. Menos aún nadie había elogiado algo que ella hubiera hecho. Se llenó de orgullo –del bueno, se entiende– y una sensación nueva y muy bonita invadió todo su cuerpito de bruja.
Luego de prometerles que el domingo volvería a la feria, uno de los vecinos le preguntó:
–Disculpe el atrevimiento doña, el Cambiatuti realmente es muy rico ¿vio?, pero diferencia, lo que se dice diferencia, no notamos ninguna. ¿A qué se refería el cartel que puso en el puesto de la feria?
Josefina se avergonzó, no podía decirles la verdad. No podía confesarles que ella quería cambiarlos, que su manera de ser no le gustaba y que había inventado ese jugo para que ellos fuesen de otra manera. Y como no sabía qué decirles, decidió no decir mucho. Les prometió que el domingo en la feria lo averiguarían.
La brujita se quedó pensando, pensó toda la semana, no sólo en qué les diría el domingo cuando viera a sus vecinos, sino en la sensación nueva que había sentido cuando tocaron su puerta y elogiaron sus jugos. Muy entusiasmada volvió a bajar a su sótano y preparó litros y litros de Cambiatuti, los envasó, los etiquetó y esta vez, cosa extraña, sí quedó conforme con cómo habían quedado.
El domingo se vistió con su mejor vestido de bruja y acompañada de su fiel compañero Buchonazo, llevó la gran cantidad de jugos que había preparado en una carretilla.
Vendió una cantidad increíble de juguitos, pero lo que menos podía creer Josefina no era el hecho de vender muchos Cambiatuti, sino que mientras los vendía, había conversado con casi todo el pueblo. Respecto de la mentirita sobre la diferencia que notarían con el jugo, cada vez que alguien le volvía a preguntar siempre contestaba: “Ya verán, ya verán, cuestión de esperar no más”. Igual, la gente lo compraba simplemente porque era muy rico.
Y así fue cada domingo, vender en la feria, conversar con la gente, y no sólo los domingos, ahora salía durante la semana, los vecinos la saludaban, le recordaban que llevara jugo el domingo y se acercaban cada vez más. Luego de un tiempo, la gente ya no se interesaba en saber qué cosa le cambiaría el famoso juguito, sólo se dedicaron a tomarlo por placer, sin esperar ser distintos por ello.
Pasó el tiempo y Josefina se encontró rodeada de amigos, esas mismas personas a las que antes criticaba y cuya manera de ser pretendió cambiar. Lo que le resultó más extraño de todo, es que ninguno había cambiado, ni por el jugo ni por ninguna otra cosa, pero ella podía ahora encontrar en cada uno, algo que le gustaba, que la hacía sentir cerca, sólo porque se dio a sí misma la oportunidad de conocerlos. Aprendió que a las personas hay que aceptarlas como son, sin pretender cambiarles nada. Que debemos respetar aquello que no nos gusta, no hace falta estar de acuerdo en todo con alguien o pensar exactamente de la misma manera para poder tener un amigo.
Los vecinos también aprendieron a no buscar soluciones mágicas, pues se dieron cuenta de que no las hay.
Como ven, todos aprendieron algo en el pueblo, pero tal vez la que más se enriqueció fue Josefina Disconforme, porque aceptando a las personas tal cual eran, pudo llegar a cada una de ellas, y de esa manera, su vida cambió. Ahora ya no vivía desconforme con todo y con todos. No tiñó más a Buchonazo y no descosió más sus vestidos. Aunque, para ser sinceros, ahora había algo que no terminaba de convencerla: quería cambiarse el apellido…

Fin

Autora: Liana Castello

  

____Ruborizado____Risa_____Sorpresa_________ERNESTO_________LunaSol

_____ESTRELLAS__AUTOR DAMA DEL SUR_LAS IMAGENES SON DE SU BLOG_

  ESTRELLAS DE MI CIELO

 

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  Estrellas de mi cielo…, he perdido mi camino,

 voy sin rumbo, no se mi destino.

  

 Guiadme, oh estrellas del cielo!,

como mero cometa recorro vuestro infinito inmenso.

 Iluminad con vuestra luz por donde mis pasos deben caminar

 para encontrarme antes yo y luego, poder soñar

y esos sueños sostenidos fuertes entre mis manos

 hacerlos realidad…

  

 Quiero ser fuerte, oh estrellas!

y que mis miedos, mis dudas se difuminen y,

 sentirme seguro por cada paso dado ,

 encontrandome en el verdadero camino,

 donde pueda luchar, donde sí enamoror,

 sin temor al engaño, a las falsas promesas,

a las dudas absurdas, a una mayor coherencia, y…….

sentir lo que siempre pido …….

Libertad para el sentimiento del amor…

  

 Me basta sentir, oh estrellas!!,

 me basta respirar y vivir para saber que existo

 y llegar hasta ti, a ti mi camino,

que te busco, te encuentro, te alcanzo te tomo y

 contigo soy yo…., ME DEFINO…

  

 OH ESTRELLAS DEL CIELO!!! SOY LIBRE, LO HE CONSEGUIDO…. 

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 __EstrellaEstrellaEstrellaEstrella_________________Estrella_ERNESTO_Estrella_____________LunaSol

LA ROSA NEGRA

Es la historia de un hombre, un hombre cualquiera, al que el mundo real no le deparaba más que visiones incomprensibles y su  mundo de meditación y ensueño le aporta esas realidades que tanto añoraba. En este mundo había un jardín, que el hombre visitaba cada día, siempre que tenia un rato. Pensaba mientras paseaba por el , observando, disfrutaba con ello aunque sabía que no era un jardín bonito. Apreciaba cada una de las flores que allí había. Pocas muy pocas eran las que tenían algo de vida, la mayoría marchitas o en terrible decadencia, auque era doloroso para el hombre, el sabia que era así como debía de estar.

Un día como tantos otros, el caminaba por su jardín y vio algo que llamo su atención. Poco a poco y paso a paso iba creciendo su curiosidad, fue acercándose a ese punto de atención, descubriendo que aquello era una nueva flor. Había crecido donde antes no había nada una ROSA NEGRA, rodeada de espinas. No había día q no visitase si jardín y sobre todo su nueva flor, veía como lentamente sus pétalos iban cambiando, su aroma y ello le causaba expectación.

La belleza de la rosa iba aumentando cada día que pasaba. Bonita como ninguna otra flor en el jardín cruel con sus espinas, negra y fría como la noche. Todos los intentos de acercamiento eran en vano, pero la belleza le había apresado, y aún con el dolor de los continuos fracasos lo seguía intentado. Pero un día al visitarla descubrió que ella le había abierto un camino entre sus dolorosas espinas, la emoción fue intensa, y paso a paso fue acercándose a ella, no se lo podía creer.

En los días sucesivos visito diariamente la ROSA NEGRA, le hablaba del jardín , de las otras flores, para que así se sintiese más a gusto. Deseaba esto porque al poder haberla  observado tan de cerca, comprendió más su encanto, su belleza y su perfecta imperfección, la mezcla de delicadeza y peligro, todo aquello era increíble. Para el hombre, con la flor se detenía el tiempo, todo lo demás desaparecía mientras una lluvia de sentimientos caía sobre su mente, tan fuerte que en ocasiones sentía ganas de gritar y tan bonitos que descubrió que se puede llorar por amor.

Y un día ocurrió. Ocurrió que como de costumbre fue a ver su flor, pero esta vez no estaba. La sorpresa inicial dio paso a al inquietud, luego a la desesperación, más tarde a la locura, el hombre la busco, lloro y grito de dolor. Se dio cuenta de que jamás había querido tanto a una flor. Sus pasos se convirtieron en un correr alocado, desesperado, en todas direcciones, con el alma rota, porque su flor ya no estaba, suplico que volviera, q no se fuese, peor al rosa no regreso.

Más tarde el hombre comprendió y sonreía mientras le caían lágrimas. Comprendió que desde ese momento el se había convertido en flor, que poco a poco iba muriendo… marchitándose en su jardín.

__Luna___ERNESTO______Sol________

ESPERO

Te espero cuando la noche se haga día,

suspiros de esperanzas ya perdidas.

No creo que vengas, lo sé,

sé que no vendrás.

Sé que la distancia te hiere,

sé que las noches son más frías,

sé que ya no estás.

Creo saber todo de ti.

Sé que el día de pronto se te hace noche:

sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,

sé que soy un idiota al esperarte,

pues sé que no vendrás.

Te espero cuando miremos al cielo de noche:

tú allá, yo aquí, añorando aquellos días

en los que un beso marcó la despedida,

quizás por el resto de nuestras vidas.

Es triste hablar así.

Cuando el día se me hace de noche,

y la luna oculta ese sol tan radiante.

Me siento sólo, lo sé,

nunca supe de nada tanto en mi vida,

solo sé que me encuentro muy sólo,

y que no estoy allí.

Mis disculpas por sentir así,

nunca mi intención ha sido ofenderte.

Nunca soñé con quererte,

ni con sentirme así.

Mi aire se acaba como agua en el desierto.

Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.

Mi esperanza de vivir eres tú,

y no estoy allí.

¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,

¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?

Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.

Porque todas las noches me torturo pensando en ti.

¿Por qué no solo me olvido de ti?

¿Por qué no vivo solo así?

¿Por qué no solo….

Mario Benedetti

ERNESTObiblioteca

PAULO COELHO:PEQUEÑAS HISTORIAS

  
EL CORAZON DE LOS HOMBRES
  Cuenta la leyenda que una joven mariposa -de cuerpo frágil y sensible-volaba cierta tarde

jugando con el viento, cuando vio una estrella muy brillante, y se enamoró.

Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre

que había descubierto lo que era el AMOR.

-¡Que tontería! – fue la fría respuesta que escuchó.- Las estrellas no fueron hechas

para que las mariposas pudieran volar a su alrededor.

Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas.

Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre,

y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento.

“Que maravilla poder soñar”, pensaba.

La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar,

y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante

para demostrarle su amor. Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada,

pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal.

Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella.

Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor.
Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella,

agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento.

Su madre estaba cada vez más furiosa:

-Estoy decepcionada con mi hija -decía. Todas sus hermanas, primas y sobrinas

ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas.

Solo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa.

Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar.

La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa.

Pero en el fondo -como, por otra parte, siempre sucede – quedó marcada por las palabras

de su madre, y consideró que ella tenía razón.

Así, durante algún tiempo, intento olvidar a la estrella y enamorarse de la luz

de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos,

del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo.

Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y después de ver que la vida

sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo.

Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba,

estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza.

Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención

a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades l

lenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas,

ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas,

las nubes que cambiaban de forma a cada minuto.

La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella,

porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso.

Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa.

Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas,                 

primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido,

ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llamas de las velas,destruidas

por un amor que juzgaban fácil. La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta

su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes.

Y comprendiendo, que, a veces, los amores imposibles traen muchas alegrías y

beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos.

PAULO COHELO
Ser un Amigo es un Honor 

  

EL CORAZON DE LOS HOMBRES

– ¿Por qué hemos de escuchar el corazón? – preguntó el muchacho cuando acamparon aquel día. Porque donde él esté, es donde estará tu tesoro.

– Mi corazón se halla agitado – dijo el muchacho.  Tiene sueños, se emociona y está apasionado por una mujer del desierto.

 Me pide cosas y no me deja dormir muchas noches, cuando pienso en ella.

– Es bueno.  Tu corazón está vivo. Sigue escuchando lo que él tiene para decir.

En los tres días siguientes, los dos pasaron junto a algunos guerreros, y vieron a otros guerreros en el horizonte. 

El corazón del muchacho empezó a hablar sobre el miedo.  Contábale al muchacho historias que había oído al Alma del Mundo, historias de hombres que fueron en busca de sus tesoros y jamás los encontraron. 

A veces, asustaba al muchacho con el pensamiento de que podría no conseguir el tesoro, o podría morir en el desierto. 

Otras veces, le decía que ya estaba satisfecho, que ya había encontrado un amor y muchas monedas de oro.

– Mi corazón es traicionero – dijo el muchacho al Alquimista, cuando pararon para descansar un poco los caballos.

– No quiere que continúe.- Eso es bueno – respondió el Alquimista -. Demuestra que tu corazón está vivo. 

Es natural cambiar un sueño por todo aquello que ya se consiguió.

 -Entonces, ¿por qué debo escuchar mi corazón?- Porque no conseguirás nunca mantenerlo callado.  E incluso si finges no escuchar lo que dice, él estará dentro de tu pecho, repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo.

– ¿Incluso aún siendo traicionero?.- La traición es el golpe que tú no esperas. Si conoces bien tu corazón, él jamás lo conseguirá.

Nadie logra huir de su corazón. Por eso, es mejor escuchar lo que él dice. Para que jamás venga un golpe que tú no esperas.

El muchacho seguía escuchando su corazón, mientras caminaban por el desierto.

Llegó a conocer sus artimañas y sus trucos y llegó a aceptarlo como era.  Entonces, el muchacho dejó de tener miedo, y dejó de tener ganas de volver, porque una tarde su corazón le dijo que estaba contento.

“Incluso si protesto un poco”, decía su corazón, “es porque soy un corazón de hombre, y los corazones de hombres son así”.  Tienen miedo de realizar sus mayores sueños, porque encuentran que no lo merecen o que no van a conseguirlos.

Nosotros, los corazones, morimos de miedo sólo de pensar en amores que partieron para siempre, en momentos que podrían haber sido maravillosos y que no lo fueron, en tesoros que podrían haber sido descubiertos y quedaron para siempre escondidos en la arena. 

“Porque cuando esto acontece, terminamos sufriendo mucho”. -Mi corazón tiene miedo de sufrir – dijo el muchacho, una noche en que miraban el cielo sin luna. -Dile que el miedo de sufrir es peor que el propio sufrimiento. 

Y que ningún corazón jamás sufrió cuando fue en busca de sus sueños, porque cada momento de búsqueda es un momento de encuentro con Dios y con la Eternidad.

-Cada momento de búsqueda es un momento de encuentro – dijo el muchacho a su corazón.

Mientras buscaba mi tesoro, todos los días fueron luminosos, porque yo sabía que cada hora formaba parte del sueño de encontrar. 

Mientras yo buscaba este mi tesoro, descubrí en el camino cosas que jamás había soñado encontrar, si no hubiese tenido el valor de intentar  cosas imposibles para los pastores.

Entonces, su corazón permaneció silencioso una tarde entera. De noche, el muchacho durmió tranquilo, y cuando despertó, su corazón empezó a hablarle de las cosas del Alma del Mundo.

Dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí. 

Y que la felicidad podría ser encontrada en un simple grano de arena del desierto, como ya había dicho el Alquimista.

Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó millares de millones de años para crearlo.”Cada hombre sobre la faz de la Tierra tiene un tesoro que le está esperando”, dijo su corazón.

“Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no quieren encontrarlos”. 

Sólo hablamos a los niños. Después, dejamos que la vida encamine a cada uno en dirección a su destino.

Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de la Historia Personal,  y de la felicidad.

Les parece que el mundo es una cosa amenazadora, y por esto el mundo se convierte en una cosa amenazadora.

Entonces nosotros, los corazones, vamos hablando cada vez más pero no nos callamos nunca. Y procuramos que nuestras palabras no sean oídas: “no queremos que los hombres sufran porque no siguieron a sus corazones”.

¿Por qué los corazones no les dicen a los hombres que deben continuar siguiendo sus sueños? Preguntó el muchacho al Alquimista. -Porque, en este caso, el corazón es el que sufre más. Y a los corazones no les gusta sufrir.

El muchacho entendió a su corazón a partir de aquel día. Pidió que nunca más lo dejase. Pidió que, cuando estuviese lejos de sus sueños, el corazón apretase en el pecho y diese la señal de alarma.

El muchacho juró que siempre que escuchase esta señal, también la seguiría. Aquella noche habló de todo ello con el Alquimista.

Y el Alquimista comprendió que el corazón del muchacho se había vuelto hacia el Alma del Mundo. ¿Qué hago ahora? – preguntó el muchacho.

-Sigue en dirección a las Pirámides – dijo el Alquimista-. Y continúa atento a las señales. 

Tu corazón ya es capaz de mostrarte el tesoro. -¿Era eso lo que me faltaba saber?.

-No – respondió el Alquimista-. Lo que te falta saber es lo siguiente: “Siempre antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide examinar todo aquello que se aprendió durante la caminata. 

Ella hace esto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestro sueño, conquistar también las lecciones que aprendemos siguiendo en dirección a él.

Es el momento en que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en lenguaje del desierto, “morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte”.

“Una búsqueda empieza con la Suerte de Principiante. Y termina siempre con la Prueba del conquistador”.

El muchacho recordó un viejo proverbio de su tierra.  Decía que la hora más oscura era la que venía antes de salir el sol… –

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