El lobo y la luna

El lobo y la luna

Había una vez un lobo que vivía en un enorme bosque, lleno de árboles
y preciosos lagos transparentes. Es éste bosque vivían otros animales como
ardillas, conejos, pájaros, peces, ranas, flores de todos los colores,
plantas de todos los olores…      El lobo es un animal muy especial, y como todos los seres especiales
estaba un poco solo porque no todo el mundo le comprendía, por eso no tenía
muchos amigos con los que hablar o con los que jugar.      Una noche que no tenía sueño empezó a caminar y a caminar por el
bosque. Encontró a la ardilla, pero estaba durmiendo en un frondoso árbol,
así que siguió caminando. Encontró entonces al conejo, pero estaba
profundamente dormido en su madriguera, así que siguió paseando. Vió
entonces a la rana, pero estaba roncando encima de una hoja del río, así que
nuestro amigo el lobo siguió caminando y llegó a un lago muy grande de aguas
cristalinas, y como tenía mucha sed de tanto andar, agachó la cabeza para
beber agua. Entonces vió una cara redonda, blanca muy grande y hermosa que
le observaba sonriente.

El lobo la miró sorprendido y le dijo:
– ¿Y tú quién eres?.
La risueña cara sonrió:
– Soy la luna.
– ¿y tu no duermes? le preguntó el lobo.
La luna soltó una carcajada y le contestó:
– No yo estoy despierta toda la noche, duermo durante el día.

Entonces la luna y el lobo comenzaron a hablar, la luna le contaba que
estaba muy solita allí arriba, que prendida de ninguna parte no tenía nadie
con quien reir o con quién llorar. El lobo también le contó a la luna, que a
pesar de la cantidad de animalitos que vivían en el bosque siempre estaba
solo porque nadie le entendía. El lobo le cantó preciosas canciones a la
luna mientras ella le dedicaba las mejores de sus sonrisas.

Desde aquél día, las noches de luna llena ésta se apresura impaciente
para encontrarse en el lago donde el lobo ya la está esperando desde los
primeros albores de la tarde. El agua cristalina es el espejo de los besos y
caricias que se prestan continuamente y el silencio de la noche es quien
crea la música para acompañar los versos y poemas de amor que incesantemente
se regalan.

Dicen, que las noches que no hay luna llena, a lo lejos se escuchan
los ahullidos del lobo desde el lago llamando a la luna, y que seguidamente,
cuándo éste se ha quedado sin voz con la que reclamarla, ella le envia una
lluvia de estrellas para recordarle que aunque oculta…, ella también
espera impaciente el momento de convertirse en llena para amarle.

Alguna vez, la noche se quedó sin luna y al lobo se le ha visto correr
por las praderas feliz junto a una preciosa loba plateada. Dicen que luna
convertida en animal, baja hasta nosotros para mitigar y secar las lágrimas
de nuestro lobo. Otras veces, si miras al cielo y junto a la luna ves un
precioso lucero brillar, es el lobo quién acude a su lado para mitigar su
soledad y su tristeza.

Cielo y tierra se unen en momentos milagrosos para no dejar que el
amor entre lo imposible se pierda… y es que un amor así, un amor que
podría abarcar el universo, merece de un espacio especial para seguir
floreciendo.
ERNESTO__Luna______Sol____________

 

 

 

 

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Yolanda
    Dic 06, 2008 @ 23:23:44

    q bonita historia me gusto🙂 un abrazo de tu amiga lunita muackssssssss

    Responder

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