POEMAS

 
Una Rosa Sin Espinas
Por Nelson Calderón
Cómo decirte que te quiero
si eres lo que más anhelo.
Has quitado de mi la tristeza.
con la sonrisa de tu belleza.
Son tus besos lo que más deseo
haciéndote mía con mis labios.
Y tu cuerpo desnudo y terso
sentirlo gozoso entre mi brazos
Amarte siempre hasta el cansancio
con tus gemidos y con tu silencio.
Sientiéndote mía a cada instante.
Hacerte feliz es lo más importante.
Nada de amarguras y llantos;
sólo risas, romance y cantos.
Para ti siempre tendré en mi vida
un poema y una rosa sin espinas.

MartínezNelson Calderón

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Amores de Amores

Hay amores de amores,

que pasan por la vida,
dejando aquella huella,
que nadie borrará.
Ni el tiempo ni el olvido,
Porque jamás se olvidan,
esos grandes amores que
latente estan.
Amores Tan inmensos,
Tan setidos,tan fuerte,
y ala vez tan sublimes,
que pudieran crear,
una inmensa cadena,
que los una en la muerte,
la misma que en la tierra,
los unio hasta el final
Hay amores de amores,
de esos que por sus signos,
la gente habla de ellos,
porque dejaron huellas.
amores que perduran,
a través de los siglos,
porque hicieron historias
fascinantes, y bellas.
Hay amores,los hubo,
seguirán existiendo.
mientras dos,que se amen,
unan sus corazones.
Para darse la vida,
y en ella compartiendo,
la dicha que comparten,
los amores de amores;

Por: Aurora García
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Pena y alegría del Amor
 
 

    Mira cómo Se me pone
     La piel,cuando te recuerdo
     Por la garganta me sube
     un río de sangre fresco,
     de la herida que atraviesa,
     de parte a parte mi cuerpo.
     Tengo clavos en las manos,
     y cuchillos en los dedos,
     y en la sien, una corona
     hecha de alfileres negros. 
          Mira cómo se me pone
     la piel cuando recuerdo
     que soy un hombre casado…
     !Y sin embargo, te quiero! 
          Entre tu casa y mi casa
     hay un muro de silencio;
     de ortigas’y de chumberas,
     de cal de arenas y de viento,
     de madreselvas oscuras
     y de vidrios en acecho.
     Un muro para que nunca
     lo pueda saltar el pueblo,
     que anda rondando la llave
     que guarda nuestro secreto.
     Y yo bien se que me quieres,
     y tu sabes que te quiero,
     y lo sabemos los dos,
     y nadie puede saberlo… 
          !Ay, pena, penita, pena
     de nuestro amor en silencio!
     !Ay, que alegria, alegria
     quererte como te quiero!
          Cuando por la noche a solas,
     me quedo con tu recuerdo,
     derribaria la pared
     que separa nuestro sueño.
     Romperia con mis manos
     de tu cadenza los hierros
     con tal de verme a tu vera,
     tormento de mis tormentos,
     y te estaría besando
     hasta quitarte el aliento.
     Y luego… !que se me da
     quedarme en tus brazos, muerto! 
          !Ay, que alegria y que pena
     quererte como te quiero!
     Nuestro amor es agonia,
     luto, angustia, llanto, miedo,
     muerte, pena, sangre, vida,
     luna, rosa, sol y viento.
     Es morirse a cada paso
     y seguir viviendo, luego,
     con una espada de punta
     siempre pendiente del techo. 
      Salgo de mi casa al campo
     sólo con tu pensamiento,
     por acariciar a solas
     la tela de aquel pañuelo
     que se te cayó un domingo
     cuando venias del pueblo,
     y que no te he dicho nunca,
     mi vida, que yo lo tengo;
     y lo estrujo entre mis manos
     lo mismo que un limón nuevo,
     y miro tus iniciales,
     y las repito en silencio
     para que ni el campo sepa
     lo que yo te estoy queriendo… 
        Ayer, en la Plaza Nueva,
     vida, no vuelvas a hacerlo
     te vi besar a mi niño,
     a mi niño, el mas pequeño,
     y cómo lo besarias,
     ay, Virgen de los Remedios!
     que fue la primera vez
     que a mí distes un beso.
     Llegué corriendo a mi casa
     alcé mi niño del suelo
     y, sin que nadie me viera,
     como un ladrón en acecho,
     en su cara de amapola
     mordió mi boca tu beso. 
     !Ay, que alegria y que pena
     quererte como te quiero! 
          Mira: pase lo que pase,
     aunque se hunda el firmamento,
     aunque tu nombre y el mío
     lo pisoteen par el suelo,
     y aunque la tierra se abra,
     aun cuando lo sepa el pueblo
     y pongan nuestra bandera
     de amor a los cuatro vientos,
     !sígueme queriendo asi
     tormento de mis tormentos! 
          !Ay, que alegria y que pena
     quererte como te quiero!
     
     Rafael de Leon
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ERNESTO

 

_____Luna________________Sol_______
 
Mi sueño.
24 marzo 1:41
(http://xn--Mi sueo-9za.)
gracias cosita mia, un besito mi cosita.
Ana.
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YBV

23 marzo 19:28

BONITA POESIAS   LA Q TIENES   PUESTA  SIGUE ASI  ME  GUSTA  VERLAS   LAS VEO  SIEMPRE Q  ENTRO   UN SALUDO DE  TU AMIGA LA LUNITA BESOS   MI SOL

 

  
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El Hada Azul

22 marzo 12:02

                                                                                          (http://spaces.msn.com/elhadaazul1982/)
Los géminis tienen un buen gusto para todo.
Géminis te dirá te amo, de cien maneras
diferentes, como no podría hacerlo nadie
más en el mundo.
¿Hablaba en broma cuando dijo que te amaba?
¿Estaria saliendo con otra?
Los poemas me gustan mucho,quiero que veas mi espacio y me des tu opinión, para mi significaría mucho señor nacido en las tinieblas.
Un beso de Alba (tu hada azul).
 comentarios:3
ESTO ES DEL MES DE MARZO,Y AÑO 2006.
POR NO VERSE BIÉN LOS VUELVO A REPETIR.

La doncella Maleen.

 

La doncella Maleen

Érase una vez un rey, cuyo hijo aspiraba a casarse con la hija de otro poderoso monarca. La doncella

 se llamaba Maleen y era de maravillosa hermosura. Sin embargo, le fue negada su mano, pues su padre

 la destinaba a otro pretendiente. Como los dos se amaban de todo corazón y no querían

 separarse, dijo Maleen a su padre:

– No aceptaré por esposo a nadie sino a él.

Enfurecido el padre, mandó construir una tenebrosa torre, en la que no penetrase un solo rayo

 de sol ni de luna, y, cuando estuvo terminada, le dijo:

– Te pasarás encerrada aquí siete años; al término de ellos, vendré a ver si se ha quebrado tu terquedad.

Llevaron a la torre comida y bebida para los siete años, y luego fueron conducidas a ella la

 princesa y su camarera, y amurallaron la entrada, dejándolas aisladas del cielo y la tierra.

 En plenas tinieblas, no sabían ya cuándo era de día o de noche. El príncipe rodeaba con gran

 frecuencia la prisión, llamando en alta voz a su amada, pero sus gritos no podían atravesar

 los espesos muros. ¿Qué otra cosa podían hacer las cuitadas sino quejarse y lamentarse?

 De este modo fue discurriendo el tiempo, y, por la disminución de sus provisiones, pudieron darse

 cuenta de que se acercaba el fin de los siete años. Pensaban que había llegado el momento

 de su liberación; pero no se oía ni un martillazo, ni caía una piedra de los muros; parecía como si

 su padre la hubiese olvidado. Cuando ya les quedaban poquísimas provisiones

y preveían una muerte angustiosa, dijo la doncella Maleen:

– Hemos de hacer un último intento y ver si conseguimos perforar la muralla.

Cogiendo el cuchillo del pan, púsose a hurgar y agujerear el mortero de una piedra, y, cuando se sintió

 fatigada, relevóla la camarera. Tras prolongado trabajo lograron sacar una piedra, luego una segunda y

una tercera, y, al cabo de tres días, el primer rayo de luz vino a rasgar las tinieblas. Finalmente, la abertura

 fue lo bastante grande para permitirles asomarse y mirar al exterior. El cielo estaba sereno, y soplaba una fresca

 y reconfortante brisa; pero, ¡qué triste aparecía todo en derredor! El palacio paterno era un montón de

ruinas; la ciudad y los pueblos circundantes, hasta donde

 alcanzaba la mirada, aparecían incendiados; los campos, asolados, y no se veía un alma viviente.

 Cuando el boquete fue lo suficientemente ancho para que pudiesen

deslizarse por él, saltó, en primer lugar, la camarera, y luego, la princesa Maleen. Pero, ¿adónde ir?

 El enemigo había destruido todo el reino, expulsado al Rey

 y pasado a cuchillo a los habitantes. Pusiéronse en camino en busca de otro país, a la ventura; pero en

ninguna parte encontraban refugio ni persona alguna que

 les diese un pedazo de pan; y, así, su necesidad llegó a tal extremo, que hubieron de calmar el hambre

 comiendo ortigas. Cuando, al cabo de larga peregrinación,

 llegaron a otro país, ofrecieron en todas partes sus servicios, pero siempre se vieron rechazadas, sin que

 nadie se compadeciera de ellas. Al fin llegaron a una

 gran ciudad, y se dirigieron al palacio real. Tampoco allí las querían, hasta que el cocinero las admitió

en la cocina como fregonas.

Y resultó que el hijo del Rey del país donde había ido a parar, era precisamente el enamorado de la

 doncella Maleen. Su padre le había destinado otra novia, tan fea de cara como perversa de corazón.

 Estaba fijado el día de la boda, y la prometida había llegado ya.

 Sabedora, empero, de su extrema fealdad,

 se mantenía alejada de todo el mundo, encerrada en su aposento,

 y la doncella Maleen le servía la comida. Al llegar el

día en que hubo de presentarse en la iglesia con su novio, avergonzóse de su fealdad y temiendo

 que, si se exhibía en la calle, la gente se burlaría de ella, dijo a Maleen:

– Te deparo una gran suerte. Me he dislocado un pie y no puedo andar bien por la calle; así, tu te

 pondrás mis vestidos y ocuparás mi lugar. Jamás pudiste esperar tal honor.

Pero la doncella se negó, diciendo:

– No quiero honores que no me correspondan.

Fue también inútil que le ofreciese dinero; hasta que, al fin, le dijo, iracunda:

– Si no me obedeces, te costará la vida. Sólo he de pronunciar una palabra, y caerá tu cabeza.

Y, así, la princesa no tuvo más remedio que ceder y ponerse los magníficos vestidos y atavíos de la novia.

Al presentarse en el salón real, todos los presentes se asombraron de su hermosura, y el Rey dijo a su hijo:

– Ésta es la prometida que he elegido para ti y que has de llevar a la iglesia.

Sorprendióse el novio, pensando: «Se parece a mi princesa Maleen. Diría que es ella misma.

 Mas no puede ser. Habrá muerto o continuará encerrada en la torre».

Tomándola de la mano, la condujo a la iglesia y, encontrando en el camino una mata de ortigas, dijo ella:

«Mata de ortigas.

mata de ortigas pequeñita,

¿qué haces tan solita?

Cuántas veces te comí,

sin cocerte ni salarte,

¡desdichada de mí!».

– ¿Qué dices? -preguntó el príncipe.

– Nada -respondió ella-, sólo pensaba en la doncella Maleen.

Admiróse él al ver que la conocía, pero no replicó. Al subir los peldaños de la iglesia, dijo ella:

«Escalón del templo, no te rompas,

yo no soy la novia verdadera».

– ¿Qué estás diciendo?- preguntó otra vez el príncipe.

-Nada -respondió la muchacha-; sólo pensaba en la doncella Maleen.

– ¿Acaso conoces a la doncella Maleen?

– No -repuso ella-. ¿Cómo iba a conocerla? Pero he oído hablar de ella.

Y, al entrar en la iglesia, volvió a decir:

«Puerta del templo, no te quiebres,

yo no soy la novia verdadera».

– ¿Qué es lo que dices? -inquirió él.

– ¡Ay! -replicó la princesa-. Sólo pensaba en la doncella Maleen.

Entonces el príncipe sacó una joya preciosa, se la puso en el cuello y cerró el broche.

 Entraron en el templo y, ante el altar, el sacerdote unió sus manos y los casó. Luego, él la acompañó

 de nuevo a palacio, sin que la novia pronunciase una palabra en todo el camino. Ya de regreso, corrió

 ella al aposento de la prometida y se quitó los vestidos y preciosos adornos, poniéndose su pobre blusa

gris y conservando sólo, alrededor del cuello, la joya que recibiera del príncipe.

Al llegar la noche y, con ella, la hora de ser conducida la novia a la habitación del príncipe, cubrióse el rostro

con el velo, para que él no se diera cuenta del engaño. En cuanto se quedaron solos, preguntó el esposo:

– ¿Qué le dijiste a la mata de ortigas que encontramos en el camino?

– ¿Qué mata de ortigas? -replicó ella-. Yo no hablo con ortigas.

– Pues si no lo hiciste, es que no eres la novia verdadera ­repuso él.

La prometida procuró salir de apuros diciendo:

«Preguntaré a mi criada,

que de todo está enterada».

Salió y, encarándose ásperamente con la doncella Maleen, le preguntó:

– Desvergonzada, ¿qué le dijiste a la mata de ortigas?

– Sólo le dije:

«Mata de ortigas,

mata de ortigas pequeñita,

¿qué haces tan solita?

Cuántas veces te comí,

sin cocerte ni salarte,

¡desdichada de mí!».

La prometida entró nuevamente en el aposento y dijo:

– Ya sé lo que le dije a la mata de ortigas -y repitió las palabras que acababa de oír.

– Pero, ¿qué dijiste al peldaño de la iglesia, al subir la escalinata? -preguntó el príncipe.

– ¿Al peldaño? -replicó ella-. Yo no hablo a los peldaños.

– Entonces, tú no eres la novia verdadera.

Repitió ella:

«Preguntaré a mi criada,

que de todo está enterada».

y, saliendo rápidamente, increpó de nuevo a la doncella:

– Desvergonzada, ¿qué le dijiste al peldaño de la iglesia?

– Sólo esto:

«Escalón del templo, no te rompas,

yo no soy la novia verdadera».

– ¡Esto va a costarte la vida! -gritó la novia, y, corriendo a la habitación, manifestó:

– Ya sé lo que le dije al escalón -y repitió las palabras.

– Pero, ¿qué le dijiste a la puerta de la iglesia?

– ¿A la puerta de la iglesia? -replicó ella-. Yo no hablo con las puertas de las iglesias.

– Entonces tú no eres la novia verdadera.

Salió ella y preguntó furiosa a la doncella Maleen:

– Desvergonzada, ¿qué dijiste a la puerta de la iglesia?

– Sólo esto:

«Puerta del templo, no te quiebres,

yo no soy la novia verdadera».

– ¡Lo pagarás con la cabeza! -exclamó la novia, fuera de sí por la rabia; y, corriendo al aposento, dijo:

– Ya sé lo que dije a la puerta de la iglesia -y repitió las palabras de la princesa.

– Pero, ¿dónde tienes la alhaja que te di en la puerta de la iglesia?

– ¿Qué alhaja? -preguntó ella-. No me diste ninguna.

– Yo mismo te la puse en el cuello; si no lo sabes, es que no eres la novia verdadera.

Apartóle el velo del rostro y al ver su extrema fealdad, retrocediendo asustado exclamó:

– ¿Cómo has venido aquí? ¿Quién eres?

– Soy tu prometida, y he tenido miedo de que la gente se burlase de mí si me presentaba en público,

y mandé a la fregona que se pusiera mis vestidos y fuese a la iglesia en mi lugar.

– ¿Y dónde está esa muchacha? -dijo él-. Quiero verla. ¡Ve a buscarla!

Salió ella y dijo a los criados que la fregona era una embustera, y les dio orden de que la bajasen

 al patio y le cortasen la cabeza. Sujetáronla los criados, y ya se disponían a llevársela, cuando ella

prorrumpió en gritos de auxilio, y el príncipe, oyéndolos,

 salió de su habitación y ordenó que la dejasen en libertad. Trajeron luces, y el príncipe vio

 que llevaba en el cuello el collar que le había dado en la puerta de la iglesia.

– Tú eres la auténtica novia -exclamó-, la que estuviste conmigo en la iglesia. Ven a mi cuarto.

Y, cuando estuvieron solos, le dijo:

– En la entrada de la iglesia pronunciaste el nombre de la doncella Maleen, que fue mi amada

 y prometida. Si lo creyera posible, diría que la tengo ante mí, pues tú te pareces a ella en todo.

Respondió ella:

– Yo soy la doncella Maleen, que por ti vivió siete años encerrada en una mazmorra tenebrosa;

 por ti he sufrido hambre y sed, y he vivido hasta ahora pobre y miserable; pero hoy vuelve a brillar

el sol para mí. Contigo me han unido en la iglesia, y soy tu legítima esposa.

Y se besaron y fueron ya felices todo el resto de su vida. La falsa novia fue decapitada en castigo de su maldad.

La torre que había servido de prisión a la doncella Maleen permaneció en pie mucho tiempo todavía,

 y, cuando los niños pasaban por delante de ella, cantaban:

«Cling, clang, corre.

¿Quién hay en esa torre?

Pues hay una princesa

encerrada y presa.

No ceden sus muros,

recios son y duros.

Juanillo colorado,

no me has alcanzado».

LOS HERMANOS GRIMN.

DEL MES DE MARZO.AÑO 2006.

ERNESTO .________LunaSol________________

COMENTARIO:1

YBV

18 marzo 5:49

(http://spaces.msn.com/star7317star1973/)

 mi sol , me gusta mucho  tu espacio  siempre me gusto,

eres el sol el que  estas  siempre a mi lado como un angel ,pero eres el sol el q cuida 

 de su lunita,  por q soy tu lunita ? igual q tu eres  el  sol no ay otro    para

 lunita  tu eres  su sol  siempre lo seras  kieras o no kieras .

lunita la que  tiene  el sol mas  bonito  con ella!

lunita .

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POEMAS.

Si mis manos pudieran deshojar

Yo pronuncio tu nombre

En las noches oscuras

Cuando vienen los astros

A beber en la luna

Y duermen los ramajes

De las frondas ocultas.

Y yo me siento hueco

De pasión y de música.

Loco reloj que canta

Muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,

En esta noche oscura,

Y tu nombre me suena

Más lejano que nunca.

Más lejano que todas las estrellas

Y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces

Alguna vez? ¿Qué culpa

Tiene mi corazón?

Si la niebla se esfuma

¿Qué otra pasión me espera?

¿Será tranquila y pura?

¡¡Si mis dedos pudieran

Deshojar a la luna!!Garcia Lorca

 

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Serenata

En las noches perfumadas de romance,

yo le canto a la mujer de mis amores,

magia bruna tus caricias, tus suspiros,

luz de luna que ilumina mis pesares.

En la vela de tus sueños yo te arrullo,

hasta el índigo color de la alborada,

trina el pájaro celoso con sus cantos,

y las flores con esencias delicadas.

Yo te espero sosegado a que despiertes,

ver tus ojos, tu cabello alabastrino,

tu sonrisa que me llena de alegría,

Nadie sabe lo que siento en mis adentros.

Al aguardo de una luz tras la ventana,

te regalo mi canción enamorada,

bellas coplas que refieren tu belleza,

Y este amor que nos une para siempre.

Autor : Leopoldo Peña del Bosque

 

____________________________________

Dos rojas lenguas de fuego

Dos rojas lenguas de fuego

Que a un mismo tronco enlazadas

Se aproximan y, al besarse,

Forman una sola llama.

Dos notas que del laúd

A un tiempo la mano arranca,

Y en el espacio se encuentran,

Y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas

A morir sobre una playa

Y que al romper se coronan

Con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor

Que del lago se levantan

Y, al juntarse allá en el cielo,

Forman una nube blanca.

Dos ideas que a la par brotan,

Dos besos que a un tiempo estallan,

Dos ecos que se confunden

Eso son nuestras dos almas.Gustavo Adolfo Bécquer

 

______________________________

Intenciones

No intento ser ese gran amor de tu vida,

ese que exige te demanda y luego te olvida.

Simplemente intento ser, ese que

 

que difruta, cada instante y cada

segundo de tu compañia.

Ese que en aquella noche de verano,

bajo un cielo repleto de estrellas,

encontro en un abrazo, y en un beso tuyo,

la felicidad que creia perdida.

No quiero ser tu dueño,

tu pastor, tu guia,

ese que te dice lo que tienes que hacer

y luego te margina.

Simplemente intento ser,

ese te quiere y te mima.

 

ese que en aquella madruga

de desvelo,

feliz extasiado,intensamente

 

difruto de la paz de tu rostro,mientras dormias.

No me interesa ir de visita por tu vida,

ser el gran señor..

que te llena de cosas por fuera

y por dentro te vacia.

Solo intento ser,

el que te provoque una sonrisa.

ese que aquel dia poniendose romantico

embarco la belleza de tu rostro

y le escribio una dulce poesia.

No me interesa ser ese

que de de rodillas suplica tu amor,

ese que te tortura y lastima,

con su fuerte obsesion.

solamente ansio ser,

aquel que naturalmente desees.

Ese que en una impensada

y casual noche,

fue el dueño de tu confianza,

por unica vez protagonista

sin ninguna restriccion,

de la completa entrega de tu pasion.

Solo intento a ser,

aquel que te pueda enseñar,

que quizas exista el amor eterno.

que tal vez la felicidad tenga dueño,

que cada instante compartido,

pueda a ser un magico sueño,

del que no se quiera despertar.

Solo pretendo ser unicamente yo,

ese loco perdido que te quiere,

ese poeta que se anima a decir

sin miedo todolo que siente,

te amo intensamente como ayer,

como hoy y como lo hare siempre.Fabian Ruiz

 

(No Me Pidas)

Podés pedirme que acabe con

el hambre y la pobreza del mundo.

Podés pedirne que viaje hasta el sol

sin nave espacial…

Podés pedirme que en una noche estrellada

te lleve de paseo a la luna…

Podés pedirme que haga retroceder los

relojes para regresar a los tiempos felices…

Podés pedirme que cruce los

 

oceanos a nado

los desiertos a pie…

Podés enloquecer Incluso pedirme

Que sea bueno y humilde

Pero por favor no me pidas

nada imposible

Por ejemplo no me pidas

Que deje de verte

No me pidas

Que deje de llamarte

No me pidas

Que deje de desearte

No me pidas

Que deje de entenderte

No me pidas

Que te abandone a tu suerte

Pero por sobre todas las cosas

No me pidas…

!Que deje de amarte!

 

(Fabián Ruiz)

___________________________________

ERNESTO

TAMBIÉN ES DEL MES DE MARZO, 2006

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 where is my mind

09 marzo 5:32

(http://spaces.msn.com/dreamnut/)

hola,i am coming to see u!;)

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Más información

YBV

09 marzo 1:43

(http://spaces.msn.com/star7317star1973/)

yo no te pediria   que  bajaras la luna  y las  estrellas del cielo….pero si tú las  quisieras, te las daria …con todo  mi  cariño

 un saludo  de  tu amiga  lunita 🙂

 

COMENTARIOS:2

El rayo de luna Leyenda soriana)

Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación.
Otro con esta idea tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerlos un rato.

I

Era noble, había nacido entre el estruendo de las armas, y el insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante, ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que leía la última carta de un trovador.
Los que quisieran encontrarlo no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra.
– ¿Dónde está Manrique? ¿Dónde está vuestro señor? – preguntaba algunas veces su madre.
– No sabemos – respondían sus servidores -; acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña; sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr una tras otra las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el mundo.
En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, por que su sombra no lo siguiese a todas partes.
Amaba la soledad porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta; porque Manrique era poeta; tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos.
Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre.
Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo.
En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras inteligibles que no podía comprender.
¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante; a ésta porque era rubia, a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar, como un junco.
Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas, que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de poético insomnio exclamaba:
– Si es verdad, como el prior de la Peña me ha dicho, que es posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes, ¡qué mujeres tan hermosas serán las mujeres de esas regiones luminosas! Y yo no podré verlas, y yo no podré amarlas… ¿Cómo será su hermosura?… ¿Cómo será su amor?…

II

Sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río.
En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún quedaban en pie restos de los anchos torreones de sus muros; aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas.
En los huertos y en los jardines cuyos senderos no hollaban hacía muchos años las plantas de los religiosos, la vegetación, abandonada de sí misma, desplegaba todas sus galas, sin temor de que la mano del hombre la mutilase, creyendo embellecerla.
Las plantas trepadoras subían encaramándose por los añosos troncos de los árboles; y las sombrías calles de álamos, cuyas copas se tocaban y se confundían entre sí, se habían cubierto de césped; los cardos silvestres y las ortigas brotaban en medio de los enarenados caminos, y en los trozos de fábrica, próxima a desplomarse, el jaramago, flotando al viento como el penacho de una cimera, y las campanillas blancas y azules, balanceándose como en un columpio sobre sus largos y flexibles tallos, pregonaban la victoria de la destrucción y la ruina.
Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente.
Manrique, presa su imaginación de un vértigo de poesía, después de atravesar el puente, desde donde contempló un momento la negra silueta de la ciudad que se destacaba sobre el fondo de algunas nubes blanquecinas y ligeras arrolladas en el horizonte, se internó en las desiertas ruinas de los Templarios.
La medianoche tocaba a su punto. La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve, ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de temor y de júbilo.
En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que había cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines.
– ¡Una mujer desconocida!… ¡En este sitio…! ¡A estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco – exclamó Manrique; y se lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta.

III

Llegó al punto en que había visto perderse, entre la espesura de las ramas, a la mujer misteriosa. Había desaparecido. ¿Por dónde? Allá lejos, muy lejos, creyó divisar por entre los cruzados troncos de los árboles como una claridad o una forma blanca que se movía.
– ¡Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una sombra! – dijo, y se precipitó en su busca, separando con las manos las redes de hiedra que se extendían como un tapiz de unos en otros álamos. Llegó, rompiendo por entre la maleza y las plantas parásitas, hasta una especie de rellano que iluminaba la claridad del cielo… ¡Nadie! -. ¡Ah!… Por aquí, por aquí va – exclamó entonces -. Oigo sus pisadas sobre las hojas secas, y el crujido de su traje, que arrastra por el suelo y roza en los arbustos – y corría, y corría como un loco, de aquí para allá, y no la veía -. Pero siguen sonando sus pisadas – murmuró otra vez -; creo que ha hablado; no hay duda, ha hablado… El viento, que suspira entre las ramas; las hojas, que parece que rezan en voz baja, me han impedido oír lo que ha dicho; pero no hay duda, va por ahí, ha hablado… ¿En qué idioma? No sé, pero es una lengua extranjera…
Y tornó a correr en su seguimiento, unas veces creyendo verla, otras pensando oírla: ya notando que las ramas, por entre las cuales había desaparecido se movían, ya imaginando distinguir en la arena la huella de sus breves pies; luego, firmemente persuadido de que un perfume especial, que aspiraba a intervalos, era un aroma perteneciente a aquella mujer que se burlaba de él complaciéndose en huirle por entre aquellas intrincadas malezas. ¡Afán inútil!
Vagó algunas horas de un lado a otro, fuera de sí, ya parándose para escuchar, ya deslizándose con las mayores precauciones sobre la hierba, ya en una carrera frenética y desesperada.
Avanzando, avanzando por entre los inmensos jardines que bordeaban la margen del río, llegó al fin al pie de las rocas sobre las que se eleva la ermita de San Saturio.
– Tal vez, desde esta altura podré orientarme para seguir mis pesquisas a través de ese confuso laberinto – exclamó, trepando de peña en peña con la ayuda de su daga.
Llegó a la cima, desde la que se descubren la ciudad en lontananza y una gran parte del Duero, que se retuerce a sus pies, arrastrando una corriente impetuosa y oscura por entre las corvas márgenes que lo encarcelan.
Manrique, una vez en lo alto de las rocas, tendió la vista a su alrededor; pero al tenderla y fijarla al cabo en un punto, no pudo contener una blasfemia.
La luz de la luna rielaba chispeando en la estela que dejaba en pos de sí una barca que se dirigía a todo remo a la orilla opuesta.
En aquella barca había creído distinguir una forma blanca y esbelta, una mujer sin duda; la mujer que había visto en los Templarios, la mujer de sus sueños, la realización de sus más locas esperanzas. Se descolgó de las peñas con la agilidad de un gamo, arrojó al suelo la gorra, cuya redonda y larga pluma podía embarazarlo para correr, y desnudándose del ancho capotillo de terciopelo, partió como una exhalación hacía el puente.
Pensaba atravesarlo y llegar a la ciudad antes que la barca tocase en la otra orilla. ¡Locura! Cuando Manrique llegó, jadeante y cubierto de sudor, a la entrada, ya los que habían atravesado el Duero por la parte de San Saturio entraban en Soria por una de las puertas del muro, que en aquel tiempo llegaba hasta la margen del río, en cuyas aguas se retrataban sus pardas almenas.

IV

Aunque desvanecida su esperanza de alcanzar a los que habían entrado por el postigo de San Saturio, no por eso nuestro héroe perdió la de saber la casa que en la ciudad podía albergarlos. Fija en su mente esta idea, penetró en la población y, dirigiéndose hacía el barrio de San Juan, comenzó a vagar por sus calles a la ventura.
Las calles de Soria eran entonces, y lo son todavía, estrechas, oscuras y tortuosas. Un silencio profundo reinaba en ellas, silencio que sólo interrumpían, ora el lejano ladrido de un perro, ora el rumor de una puerta al cerrarse, ora el relincho de corcel que, piafando, hacía sonar la cadena que lo sujetaba al pesebre en las subterráneas caballerizas.
Manrique, con el oído atento a estos rumores de la noche, que unas veces le parecían los pasos de alguna persona que había doblado ya la última esquina de un callejón desierto; otras, voces confusas de gentes que hablaban a sus espaldas, y que a cada momento esperaba ver a su lado, anduvo algunas horas corriendo al azar de un sitio a otro.
Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra; oscuro y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresión de alegría. En una de las altas ventanas ojivales de aquel que pudiéramos llamar palacio, se veía un rayo de luz templada y suave, que, pasando a través de unas ligeras colgaduras de seda color de rosa, se reflejaba en el negruzco y agrietado paredón de la casa de enfrente.
– No cabe duda; aquí vive mi desconocida – murmuró el joven en voz baja y sin apartar un punto sus ojos de la ventana gótica -; aquí vive. Ella entró por el postigo de San Saturio… Por el postigo de San Saturio se viene a este barrio… En este barrio hay una casa donde, pasada la medianoche, aún hay gente en vela… ¿En vela? ¿Quién, sino ella, que vuelve de sus nocturnas excursiones, puede estarlo a esas horas?… No hay más; ésta es su casa.
En esta firme persuasión, y revolviendo en su cabeza las más locas y fantásticas imaginaciones, esperó el alba frente a la ventana gótica; de la que en toda la noche no faltó la luz ni él separó la vista un momento.
Cuando llegó el día, las macizas puertas del arco que daban entrada al caserón, y sobre cuya clave se veían esculpidos los blasones de su dueño, giraron pesadamente sobre los goznes, con un chirrido prolongado y agudo. Un escudero apareció en el dintel con un manojo de llaves en la mano, restregándose los ojos y enseñando al bostezar una caja de dientes capaces de dar envidia a un cocodrilo.
Verle Manrique y lanzarse a la puerta, todo fue obra de un instante.
– ¿Quién habita en esta casa? ¿Cómo se llama ella? ¿De dónde es? ¿A qué ha venido a Soria? ¿Tiene esposo? Responde, responde, animal – ésta fue la salutación que, sacudiéndole el brazo violentamente, dirigió al pobre escudero, el cual, después de mirarlo un buen espacio de tiempo con los ojos espantados y estúpidos, le contestó con voz entrecortada por la sorpresa:
– En esta casa vive el muy honrado señor don Alonso de Valdecuellos, montero mayor de nuestro señor el rey, que, herido en la guerra contra moros, se encuentra en esta ciudad reponiéndose de sus fatigas.
– Pero, ¿y su hija? – interrumpió el joven, impaciente -. ¿Y su hija, o su hermana, o su esposa, o lo que sea?
– No tiene ninguna mujer consigo.
– ¡No tiene ninguna!… Pues, ¿quién duerme allí, en aquel aposento, donde toda la noche he visto arder una luz?
– ¿Allí? Allí duerme mi señor don Alonso, que, como se halla enfermo, mantiene encendida su lámpara hasta que amanece.
Un rayo cayendo de improviso a sus pies no le hubiera causado más asombro que el que le causaron estas palabras.

V

– Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro, estoy casi seguro de que he de conocerla… ¿En qué? Eso es lo que no podré decir…; pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, un extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastarán para conseguirlo.
Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de una tela diáfana y blanquísima; noche y día me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras. ¿Qué dijo?… ¿Qué dijo?… ¡Ah, si yo pudiera saber lo que dijo, acaso…! Pero aun sin saberlo, la encontraré…, la encontraré; me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca. Verdad es que ya he recorrido inútilmente todas las calles de Soria; que he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una esquina; que he gastado más de veinte doblas de oro en hacer charlar a dueñas y escuderos; que he dado agua bendita, en San Nicolás, a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de anascote, que se me figuró una deidad; y al salir de la Colegiata, una noche de maitines, he seguido como un tonto la litera del arcediano, creyendo que el extremo de sus hopalandas era el del traje de mi desconocida. Pero no importa… Yo la he de encontrar, y la gloria de poseerla excederá seguramente al trabajo de buscarla.
» ¿Cómo serán sus ojos?… Deben de ser azules, azules y húmedos como el cielo de la noche; ¡me gustan tanto los ojos de ese color! Son tan expresivos, tan melancólicos, tan… Sí…, no hay duda; azules deben de ser; azules son, seguramente. Y sus cabellos, negros, muy negros y largos para que floten… Me parece que los vi flotar aquella noche, al par que su traje, y eran negros…; no me engaño, no; eran negros.
» ¡Y qué bien hacen unos ojos azules, muy rasgados y adormecidos, y una cabellera suelta, flotante y oscura, a una mujer alta… Porque… ella es alta, alta y esbelta como esos ángeles de las portadas de nuestras basílicas, cuyos ovalados rostros envuelven en un misterioso crepúsculo las sombras de sus doseles de granito!
» ¡Su voz…! Su voz la he oído…; su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los álamos, y su andar acompasado y majestuoso como las cadencias de una música.
» Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta de lo que yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu hermano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No me ha de amar como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma?
» Vamos, vamos al sitio donde la vi la primera y única vez que la he visto… ¿Quién sabe si, caprichosa como yo, amiga de la soledad y el misterio, como todas las almas soñadoras, se complace en vagar por entre las ruinas en el silencio de la noche?

* * *

Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de don Antonio de Valdecuellos desengañó al iluso Manrique; dos meses durante los cuales en cada hora había formado un castillo en el aire, que la realidad desvanecía con un soplo; dos meses durante los cuales había buscado en vano a aquella mujer desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma, merced a sus aún más absurdas imaginaciones, cuando, después de atravesar, absorto en estas ideas, el puente que conduce a los Templarios, el enamorado joven se perdió entre las intrincadas sendas de sus jardines.

VI

La noche estaba serena y hermosa; la luna brillaba en toda su plenitud en lo más alto del cielo, y el viento suspiraba con un rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles.
Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto y miró a través de las macizas columnas de sus arcadas… Estaba desierto.
Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda que conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella, cuando de sus labios se escapó un grito de júbilo.
Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la mujer que ya amaba como un loco.
Corre, corre en su busca; llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, va creciendo, y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe, al fin, en una carcajada, en una carcajada sonora, estridente, horrible.
Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos; pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante.
Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el viento movía las ramas.

* * *

Habían pasado algunos años. Manrique, sentado en un sitial, junto a la alta chimenea gótica de su castillo, inmóvil casi, y con una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas prestaba atención ni a las caricias de su madre ni a los consuelos de sus servidores.
– Tú eres joven, tú eres hermoso – le decía aquélla -. ¿Por qué te consumes en la soledad? ¿Por qué no buscas una mujer a quien ames, y que, amándote, pueda hacerte feliz?
– ¡El amor!… El amor es un rayo de luna – murmuraba el joven.
– ¿Por qué no despertáis de ese letargo? -le decía uno de sus escuderos -. Os vestís de hierro de pies a cabeza; mandáis desplegar al aire vuestro pendón de rico hombre, y marchamos a la guerra; en la guerra se encuentra la gloria.
– ¡La gloria!… La gloria es un rayo de luna.
– ¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha compuesto Mosén Arnaldo, el trovador provenzal?
– ¡No! ¡No! – exclamó el joven, incorporándose colérico en su sitial -. ¡No quiero nada…! Es decir, sí quiero: quiero que me dejéis solo… Cantigas…, mujeres…, glorias…, felicidad… ¡Mentiras todo! ¡Fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos! ¿Para qué? ¿Para qué? Para encontrar un rayo de luna.
Manrique estaba loco; por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho era recuperar el juicio.
 

Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870)

Publicada en El Contemporáneo – 1861


ERNESTO. _ TAMBIÉN  ES DEL MES MARZO AÑO 2006

POEMAS._TAMBIÉN ES DEL MES DE FEBRERO MES 2006.

~~ SABER DE MUJERES ~~
DESDE MIS TEMPRANOS AÑOS
CREI SABER DE MUJERES
DE LAS HERMOSAS MORENAS,
ALTAS DELGADAS Y BAJAS,
DE AQUELLAS GORDITAS SEXY,
DE LAS RUBIAS, LAS LATINAS
Y DEL SABOR REFINADO
DE LAS MUJERES MAYORES …

CAMINE POR LOS PASILLOS
DE LA VANIDAD MACHISTA
SIN SABER QUE EN EL AMOR,
NO ERA MAS QUE UN EGOISTA …
DELANTE DE  MIS AMIGOS,
ME VANAGLORIABA DE ELLO,
QUE CARO LO ESTOY PAGANDO
HOY QUE LLEGAN LOS RECUERDOS !…

ALGUNAS DE ELLAS JAMAS
SUPE SI YO LAS AME …
DE OTRAS IGNORO QUIZAS
SI ELLAS ME AMARON TAMBIEN.
HOY, AL PASO DE LOS AÑOS
QUEDA EL RECUERDO MARCADO
DE LOS DAÑOS QUE LES HICE
POR NO HABERLAS VALORADO …

LOS RECUERDOS ME ATORMENTAN,
DE QUE VALE LAMENTARSE?
SI EL DOLOR QUE LES CAUSE
YA NUNCA A DE BORRARSE ..

HEMBRAS HERMOSAS,
DIVINAS HEMBRAS TAN DULCES Y CARIÑOSAS …
QUE TARDE APRENDI EL VALOR
QUE TIENEN, DIVINAS DIOSAS !…

PUES SABIENDO DE MUJERES
LLEGO A MI PUERTA EL AMOR
OFRECIENDO SUS ENCANTOS
COMO PRIMAVERA EN FLOR
Y TAN NECIO COMO ERA,
NO SABIENDO VALORAR
SIN SABER LO QUE TENIA
TAMBIEN LO DEJE PASAR …
HOY NAVEGO EN MIS RECUERDOS
Y REPASO EN SOLEDAD
LA LECCION QUE YA HE APRENDIDO
Y QUE NI PUEDO OLVIDAR …
NO SE CUAL ES EL PRECIO
QUE UNO TENGA QUE PAGAR
POR CONOCER DE MUJERES
Y NO PODERLAS AMAR …

YA SOLO QUEDA EL RECUERDO
Y UN GRAN ARREPENTIMIENTO …
NUNCA SUPE A CIENCIA CIERTA
LO QUE ERA LLORAR UN BESO …

__________________________________________
~~~SEXO  REALIDAD ~~
INQUIETAS CARICIAS SON LAS DE TUS MANOS,
EN ELLAS ME QUIERO QUEDAR
Y CON UN BESO, AL FUEGO DE TU CUERPO ME QUIERO ENTREGAR …
ARRANCAR TUS ROPAS, SACIAR ESA SED QUE INVADE MI PIEL
INFILTRARME EN TUS PECHOS Y SACIARME DE TU PLACER,
EN ELLOS SE DESPRENDE ESA MIEL SENSUAL
MI SED DE LOCO NO TIENE MEDIDA EN SU CAUDAL …
DE TU LOCURA, DE LUJURIOSAS MANIFESTACIONES
MI CUERPO SE QUIERE EMPAPAR …
TOMARTE Y HACERTE DE UNA VEZ MIA….
QUIERO LLEVARTE A LA GLORIA, SI ASI LO PUEDES LLAMAR
Y AHOGARTE EN ESE FUEGO QUE HOY NOS VA A DEVORAR
Y DE BESO A BESO CUBRIRTE DE PIES A CABEZA,
ALCANZAR EL CIELO EN SUSPIROS FINOS
Y EMBRIAGARTE EN  TORMENTOS QUE ESCAPA DE LO ESCONDIDO .
EN TU BOCA YA NO HAY PALABRAS, SOLO LLEGAN AL QUEJIDO
MAS EN TUS OJOS SE DESPRENDERA LA LLAMA EN EL MIRAR …
EN TUS MUSLOS DESLIZA EL TORRENTE DEL AGUA QUE HE DE TOMAR
VULNERABLE SERA TU CUERPO EN EL DESEO QUE TE HARE PROVOCAR…
EN MIS VENAS SE DESPRENDEN LAS ANSIAS CAUTIVAS
YA NO LO PUEDO SOPORTAR,
EN TU VIENTRE PALPITA YA EL LIQUIDO ANIMAL
LOGRADO ESTA EL SEXO AGRACIADO EN MI PENSAMIENTO
OJALA UN DIA, SEA TODA UNA HERMOSA REALIDAD …
_____________________________________

 
 
~~~ABREME LAS PUERTAS DE TU SEXO~~~

ABREME LAS PUERTAS
DEL EROTISMO DESMEDIDO
QUIERO ENCONTRAR EN TI,
EL EXTASIS EN TU PRESENCIA
Y EN EL SABOR DE TU DESNUDEZ,
LA SEDUCTORA CHISPA ARDIENTE
QUE NECESITA MI CUERPO
LLENAR MI HOGUERA QUE TUS BESOS PROVOCA….
ABRE MIS ANSIAS AL RITMO DE TU DANZA EROTICA…
ESTA NOCHE, NECESITO DE TUS BESOS  SENSUALES
DE TUS CARICIAS DE AMANTE EN CELO,
DESEO PERCIBIR LA MELODIA CANDENTE
EN TUS QUEJIDOS,
BEBERME EL LICOR EMBRIAGANTE  DE TU VIENTRE,
Y SABOREAR EL DULCE NECTAR  DE TUS PECHOS,
TRANSPORTAME AL MUNDO DE TUS FANTASIAS
ESCLAVIZARME EN LA GLORIA DE TU SEXO
SIN FIN Y CON INSISTENCIA.
LIBERAME DE MIS DESEOS
HAZME PRESA DE TUS  DELIRIOS,
CONFORTA MIS ANSIAS, MI PIEL
Y CADA UNO DE MIS SENTIDOS …
ABREME TU CIELO DE PLACER
QUIERO SENTIR TUS MANOS SOBRE MI CUERPO
GOZAR LA PERTURBACION MAS HERMOSA.
NAVEGA EN MIS COHERENTES DESATINOS,
IMPREGNAMOS EL AROMA DE MI SUDADA PIEL
SENTIR COMO TUS MANOS
ME TRANSMITEN EL CALOR DE TU CUERPO
Y LAS ANSIAS DE ACARICIARTE.
DEJAME SEMBRAR MIS PASIONES
EN TUS ENTRAÑAS,
QUIERO SENTIR EN TU VIENTRE
EL ALIMENTO EMBRIAGADOR
DE TU EXTASIS EN CELO …
ABRE LAS PUERTAS Y REPITE TUS LABIOS
YA NO SOPORTO LOS ESPASMOS
VIBRANDO SOBRE MI CUERPO,
SABOREA CADA MILIMETRO
CADA PORO DE MI PIEL …
QUE DESEOSO ESTA DE SER AMADO
DE SER TOCADO,  ASPIRADO.  PROVOCADO
YA NO SOPORTO LOS DELIRIOS DESMEDIDOS,
MI CUERPO ESTA ANSIOSO Y SALVAJE ESTA NOCHE,
CABALGARTE Y ENVOLVERTE EN MI INSTINTO ANIMAL …
ABRE LAS PUERTAS DE MIS ANHELOS
Y PODRE AMARTE CON TODA PASION.
CON TAL ENTREGA
CON LOCURA ENTREGARTE MI DESESPERACION
PORQUE ES UNA CONEXION SOBRE NATURAL
QUE INVITA A NUESTRAS ALMAS  A AMARSE,
A SENTIR QUE SOMOS HEMBRA Y MACHO
CARNE Y HUESO, INSACIABLES EN LA DESNUDEZ…
ABRE LAS PUERTAS PARA AMARTE DE FORMA CARNAL
QUIERO QUE TU PIEL
SE QUEDE TATUADA EN MI CUERPO …
QUE TU ALMA SE UNA A LA MIA
Y TU CORAZON ME DEJE HABITAR EN EL …
ABRE MIS SENTIDOS EN CADA AMANECER
TODOS LOS DIAS DE MI VIDA
HASTA EL DIA QUE NUESTROS CUERPOS
DEJEN DE SENTIR EL PLACER …

___________________________________
~~Vuelves a mis sueños~~
Y yo que te creí perdida en mis fantasías,
si al cerrar mis ojos anoche
volví a escuchar en mis sueños
tu sonrisa, en aquella tierna sinfonía
que endulza tu voz.
Besé tus ojos, tomé de tus manos
y me envolví en tus cabellos
Esta vez, de mis sueños no te dejaré ir…
Encubriré el sabor de tus labios
junto a los míos.
Besaré de nuevo tus ojos para ocultar
el camino de tu llegada.
Recuperaré el tatuado perfume
de mi ternura que humedecían tus labios.
Me esconderé en cada pliegue de tu sonrisa
para que dependas
de cada una de mis caricias;
Juntaré todas mis inspiraciones
y en miles de versos
dibujaré los besos que creí perdidos.
Esconderé nuevas musas en mis laberintos
para que vuelvan a mi mente
aquellas que un dia se fueron contigo.
Anoche volviste a mis sueños,
te recibí con el corazón de enamorado
el que siempre desea estar a tu lado.
Alcanzada en las rimas perfectas
volviste a mis fantasías secretas…
Te creí perdida,
y al cielo doy gracias hoy
porque de nuevo eres el compás de mis notas,
parte del alimento de mis pensamientos.
Llevas sujetas las notas de este amor,
aquellas que me motivan a ser un soñador

______________________________________

~~~A  TI  MUJER~~
GUARDAS  EL  DESEO  QUE  AL  HOMBRE
HACES  TRANSFORMAR  EN  BESTIA  HUMANA.
ESE  DESEO  ESCONDIDO  BAJO  TUS  ROPAS,
ESE  PECADO,  QUE  A  CUALQUIERA  CONVIERTE
EN  PECADOR…

IMPULSAS  LOS  DESEOS  DE  LA  CARNE  Y  EXCITAS 
FONDOS   NO  DOMINADOS  POR  LA  MENTE…

TU  PIEL  GUARDA  EL  PERFUME  DONDE  SE
ARRODILLA  EL  HOMBRE  PARA  SABOREAR
EL  DULCE  ESCAPE  DE  TU  CUERPO.

 PRISIONERO  DE  ESTA  FIGURA,  MONTA  EL
 HOMBRE  SUS  CAMINOS,  LLEVANDO  CONSIGO
EL  SUAVE  MORDISQUEO  EXCITANTE  DE  TI
MUJER  DIVINA…

DESDE  TUS PIES  A  TUS  OJOS,  ERES VISTA,
ERES HERMOSA,  ERES  COMO  EL  FUEGO
DESENFRENADO,  UN  VIAJE FUGAZ  A  LO  EXPRESO,
ERES  LA  PASION  QUE  PENETRA  LA  MENTE,
LA  FLOR  QUE  SE  DESHOJA,  EL ARDOR  PLATONICO,
EL VIAJE PLACIDO  AL  PARAISO  TERRENAL.
A  TI  MUJER  QUE  DESPIERTAS  LOS  DELIRIOS
Y  EMOCIONES  QUE  ESCLAVIZAS  AL  HOMBRE,
A  TI  MUJER  TE  DEDICO  ESTOS  VERSOS,
 A  TI  MUJER  QUE  NAVEGAS RECORRIENDO  FANTASIAS.
  DIOS TE  BENDIGA  POR  SER  MUJER…..
_____________________________________

 

 

 

 

 

 

  
 
(ybv32)

01 febrero 1:53

ESTA  BONITO COMO SIEMPRE   SIGUE ASI  UN SALUDO DE   YOLANDA  AMIGO   SOL:)
  Ver espacio
  ______________________________________________
alma74

01 febrero 1:50

es la primera vez  que  veo  un espacio  tan   lleno de ……..
  
COMENTARIOS:2
 

 

 

 

 

 

 

PABLO NERUDA. 

ERNESTO. 

 

 

 

CUENTOS, TAMBIÉN ES DEL MES DE FEBRERO, AÑO 2006

AVIONCITOS DE PAPEL

Cuando yo era pequeño, a mi clase venía una niña que era muy bonita. A mí me gustaba mucho. Y creo que yo a ella también, ya que un día cuando entré en clase, encima de la mesa me había dejado un avioncito de papel, al siguiente día, tenía dos, al otro, tres, hasta que llegó un día que tenía todo el pupitre lleno de avioncitos de papel. Y aunque era muy timido, ya no pude aguantarme más y le pregunté

– ¿Por qué me dejas tantos avioncitos de papel?.

Y ella me contestó:

– Porque tú eres mi cielo.

__________________________________
 

EL JAZMIN DE LA PRINCESA.

La princesa tenía un jazmín que vivía con su mismo aliento. Se lo había regalado la luna.

La princesa tenía ocho o nueve años pero nunca la habían dejado salir sola de palacio. Y tampoco la llevaban donde ella quería.

Un día dijo a su flor:

– Jazmín, yo quiero ir a jugar con la hija del carbonero sin que lo sepa nadie.

– Ve, niña, si así lo quieres. Yo te guardaré la voz mientras vuelves.

La niña salió dando saltos. El carbonero vivía al principio del bosque.

Pronto la Reina echó de menos a su hija y la llamó:

– Margarita, ¿dónde estás?

– Aquí, mamá –dijo el Jazmín imitando la voz de la princesa.

Pasó un rato y la Reina volvió a llamar:

– Margarita, ¿dónde estás?

– Aquí, mamá –contestó el Jazmín.

El principito, hermano de Margarita, llegó del jardín. Era mayor que su hermana y ya cuidaba de ella.

– Mamá ¿no está Margarita?

– Sí, hijo.

– ¿Dónde?

La Reina llamó a su hija y el jazmín contestó como siempre.

El príncipe se dirigió al lugar de donde venía la voz pero no vio a nadie.

La Reina repitió la llamada y el jazmín contestó. Pero pudieron comprobar que la niña no estaba, ni allí ni en ninguna parte.

Avisaron al Rey. Vinieron los cortesanos. Llegaron los guardias y los criados. Todo el palacio se puso en movimiento. Había que encontrar a la niña. La gente corría de un lado para otro en medio de la mayor confusión. La Reina lloraba. El Rey se mesaba los cabellos.

La Reina volvió a llamar esperanzada.

– Margarita, ¿dónde estás, hija?

– Aquí, mamá.

Se dieron cuenta de que la voz salía de la flor.

El Rey dijo que echaran el jazmín al fuego porque debía estar embrujado; pero la princesa llegó a tiempo para recogerlo.

Su hermano le dijo autoritario:

– ¡Entrega esa flor!

– ¡No la doy! Es mi jazmincito. Me lo regaló la luna. –Y lo apretó contra el pecho.

– Una flor que habla tiene que estar hechizada –dijo un palaciego.

– No la doy.

El Rey ordenó:

– Quitadle la flor a viva fuerza.

Y la niña, rápidamente, se la tragó. El jazmín, no se sabe cómo, se le aposentó en el corazón. Allí lo sentía la niña.

Todos lloraban porque decían que la princesa se había tragado un misterio. Y que vendrían muchos males a ella y al Reino. Pero no. Sólo que, a la Princesa Margarita, se le quedó para toda la vida la voz perfumada.

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JUAN SIN MIEDO

Había una vez un padre que tenía dos hijos, el mayor de los dos era listo y prudente, y podía hacer cualquier cosa. Pero el joven, era estúpido y no podía aprender ni entender nada, y cuando la gente lo veía pasar decían:

– Este chico dará problemas a su padre. –

Cuando había que hacer algo, era siempre el hermano mayor el que tenía que hacerlo, pero si su padre le mandaba a traer algo cuando era tarde o en mitad de la noche, y el camino le conducía a través del cementerio o algún otro sombrío lugar, contestaba:

– ¡Oh no padre!, no iré, me causa pavor. – Ya que tenía miedo.

Cuando se contaban historias alrededor del fuego que ponían la carne de gallina, los oyentes algunas veces decían:

– ¡Me da miedo! –

El chico se sentaba en una esquina y escuchaba como los demás, pero no podía imaginar lo que era tener miedo:

– Siempre dicen: “Me da miedo” o “Me causa pavor”. – pensaba -Esa debe ser una habilidad que no comprendo. –

Ocurrió que el padre le dijo un día al muchacho:

– Escúchame con atención, te estás haciendo grande y fuerte, y debes aprender algo que te permita ganarte el pan. –

– Bien padre, – respondió el joven – la verdad es que hay algo que quiero aprender, si se puede enseñar. Me gustaría aprender a tener miedo, no entiendo del todo lo que es eso.-

El hermano mayor sonrió al escuchar aquello y pensó: “Dios santo, que cabeza de adoquín es este hermano mío. Nunca servirá para nada.

El padre suspiró y le respondió: – pronto aprenderás a tener miedo, pero no vivirás de eso.-

Poco después el sacristán fue a la casa de visita y el padre le expuso su problema, contándole que su hijo menor estaba tan retrasado en cualquier cosa que no sabía ni aprendía nada. -Fíjate – le dijo el padre – cuando le pregunté cómo iba a ganarse la vida me dijo que quería aprender a tener miedo.-

– Si eso es todo. – respondió el sacristán – puede aprenderlo conmigo. Mándamelo y lo despabilaré pronto-

El padre estaba contento de enviar a su hijo con el sacristán por que pensaba que aquello serviría para entrenar al chico. Entonces el sacristán tomó al chico bajo su tutela en su casa y tenía que hacer sonar la campana de la iglesia. A los dos días el sacristán lo despertó a media noche, y lo hizo levantarse para ir a la torre de la iglesia y tocar la campana.

“Pronto aprenderás lo que es tener miedo” pensaba el sacristán. Este sin que el chico se diese cuenta, se le adelantó y subió a la torre. Cuando el chico estaba en lo alto de la torre y se dio la vuelta para coger la cuerda de la campana vio una figura blanca de pie en las escaleras al otro lado del pozo de la torre.

– ¿Quién está ahí?- gritó el chico, pero la figura no respondió ni se movió.

– Responde, – gritó el chico – o vete. No se te ha perdido nada aquí por la noche. –

El sacristán, sin embargo, continuó de pie inmóvil para que el chico pensara que era un fantasma. El chico gritó por segunda vez:

– ¿Qué haces aquí?. Di si eres honrado o de lo contrario te tiraré por las escaleras.-

El sacristán pensó que era un farol así que no hizo ningún ruido y permaneció quieto como una estatua de piedra. Entonces el chico le avisó por tercera vez y como no sirvió de nada, se lanzó contra él y empujó al fantasma escaleras abajo. El “fantasma” rodó diez escalones y se quedó tirado en una esquina. Entonces el chico hizo sonar la campana, se fue a casa, y sin decir una palabra se fue a la cama y se durmió. La esposa del sacristán estuvo esperando a su marido un buen rato, pero no regresó. Al rato se inquietó y despertó al chico. Le preguntó:

-¿Sabes donde está mi marido? Subió a la torre antes que tú. –

– No lo sé. – respondió el chico – Pero alguien estaba de pie al otro lado del pozo de la torre, y como no me respondía ni se iba, lo tomé por un ladrón y lo tiré por las escaleras. Ve a ver si era él, sentiría que así fuese.-

La mujer salió corriendo y encontró a su marido quejándose en la esquina con una pierna rota. Lo llevó abajo y luego llorando se apresuró a ver al padre del chico.

– Tu hijo, – gritaba ella – ha sido el causante de un desastre. Ha tirado a mi marido por las escaleras de forma que se ha roto una pierna. Llévate a ese inútil de nuestra casa. –

El padre estaba aterrado y corrió a regañar al muchacho: -¿Qué broma perversa es esta?, el Demonio debe habértela metido en la cabeza. –

– Padre, – respondió – escúchame. Soy inocente. Él estaba allí de pie en mitad de la noche como si fuese a hacer algo malo. No sabía quien era y le dije que hablara o se fuera tres veces. –

-¡Ah!- dijo el padre – sólo me traes disgustos. Vete de mi vista, no quiero verte más.-

– Sí padre, como desees, pero espera a que sea de día. Entonces partiré para aprender lo que es tener miedo, y entonces aprenderé un oficio que me permita mantenerme. –

– Aprende lo que quieras, – dijo el padre – me da igual. Aquí tienes cincuenta monedas para ti. Cógelas y vete por el mundo entero, pero no le digas a nadie de donde procedes, ni quién es tu padre. Tengo razones para estar avergonzado de ti. –

– Si, padre, se hará como deseas. Si no quieres nada más que eso, puedo recordarlo fácilmente. –

Así que al amanecer, el chico se metió las cincuenta monedas en el bolsillo y se alejó por el camino principal diciéndose continuamente: – Si pudiera tener miedo, si supiera lo que es temer…-

Un hombre se acercó y escuchó el monólogo que mantenía el joven, y cuando habían caminado un poco más lejos, donde se veían los patíbulos, el hombre le dijo: – Mira, ahí está el árbol donde siete hombres se han casado con la hija del soguero , y ahora están a prendiendo a volar. Siéntate cerca del árbol y espera al anochecer, entonces aprenderás a tener miedo.-

– Si eso es todo lo que hay que hacer, es fácil. – contestó el joven -Pero si aprendo a tener miedo tan rápido , te daré mis cincuenta monedas. Vuelve mañana por la mañana temprano. –

Entonces el joven se fue el patíbulo, se sentó al lado y esperó hasta el atardecer. Como tenía frío encendió un fuego , pero a media noche el viento soplaba tan fuerte que a pesar del fuego no podía calentarse. Y como el viento hacía chocar a los ahorcados entre sí y se balanceaban de un lado para otro, pensó: “Si yo tiemblo aquí junto al fuego, cuánto deben frío deben estar sufriendo estos que están arriba”.

Como le daban pena, levantó la escalera, subió y uno a uno los fue desatando y bajando. Entonces avivó el fuego y los dispuso a todos alrededor para que se calentasen. Pero estuvieron sentados sin moverse y el fuego prendió sus ropas. Así que el muchacho les dijo: – Tened cuidado u os subiré otra vez.-

Los ahorcados no le escucharon y permanecieron en silencio dejando que sus harapos se quemaran.

Eso hizo que el joven es enfadara, y dijo: – si no queréis tener cuidado, no puedo ayudaros, no me quemaré con vosotros. – y volvió a subirlos a todos a su sitio. Después se sentó junto al fuego y se quedó dormido. A la mañana siguiente el hombre vino para obtener sus cincuenta monedas, le dijo: – Bien, ahora sabes lo que es tener miedo. –

– No, – contestó el muchacho – ¿cómo quiere que lo sepa si esos tipos de ahí arriba no han abierto la boca?, y son tan estúpidos que dejan que los pocos y viejos harapos que llevan encima se quemen. –

El hombre, viendo que ese día no iba a conseguir las cincuenta monedas, se alejó diciendo:- Nunca me había encontrado con un joven así. –

El joven continuó su camino y una vez más comenzó a mascullar: – Si pudiera tener miedo… –

Un carretero que andaba a grandes zancadas tras él lo escuchó y le preguntó: -¿quién eres?. –

– No lo sé. – respondió el joven.

Entonces el carretero preguntó: -¿De donde eres?. –

– No lo sé.- respondió el muchacho.

-¿Quién es tu padre?- insistió.

– No puedo decírtelo. – respondió el chico.

-¿qué es eso que estás siempre murmurando entre dientes?. – preguntó el carretero.

– Ah, – respondió el joven – me gustaría aprender a tener miedo, pero nadie puede enseñarme. –

– Deja de decir tonterías. – dijo el carretero -Vamos, ven conmigo y encontraré un sitio para ti. –

El joven fue con el carretero y al atardecer llegaron a una posada donde pararon a pasar la noche. A la entrada del salón el joven dijo en alto: – Si pudiera temer… –

El posadero lo escuchó y riendo dijo: – si eso es lo que quiere puede que aquí encuentres una buena oportunidad. –

– Cállate, – dijo la posadera – muchos entrometidos ya han perdido su vida, sería una pena y una lástima si unos ojos tan bonitos no volviesen a ver la luz del día. –

Pero el muchacho dijo: – No importa lo difícil que sea, aprenderé. Es por eso que he viajado tan lejos.- Y no dejó en paz al posadero hasta que al final le contó que no lejos de allí se levantaba un castillo encantado donde cualquiera podría aprender con facilidad lo que era tener miedo, si podía permanecer allí durante tres noches. El rey había prometido que cualquiera que lo consiguiese tendría la mano de su hija que era la mujer más hermosa sobra la que había brillado el Sol. Por otro lado en el castillo se encuentra un gran tesoro guardado por malvados espíritus. Ese tesoro sería liberado y harían rico a cualquiera. Algunos hombres ya lo han intentado, pero todavía ninguno ha salido.

A la mañana siguiente el joven fue a ver al rey y le dijo: – Si se me permite, desearía pasar tres noches en el castillo encantado. –

El rey le observó y como el joven le agradaba le dijo: – Puedes pedir tres cosas para llevarlas contigo al castillo, pero han de ser tres objetos inanimados. –

Entonces el chico contestó: – Pues quiero un fuego, un torno y una tabla para cortar con el cuchillo. – EL rey hizo llevar esas cosas al castillo durante el día. Cuando se acercaba la noche, el joven fue al castillo y encendió un brillante fuego en una de las salas, puso la tabla y el cuchillo a su lado y se sentó junto al torno. – Si pudiera tener miedo, – decía – pero tampoco lo aprenderé aquí. –

Hacia medianoche estaba atizando el fuego, y mientras le soplaba, algo gritó de repente desde una esquina: – Miau, miau. Tenemos frío. –

– Tontos, – respondió él – por qué os quejáis. Si tenéis frío venid a sentaros junto al fuego y calentaros. –

Cuando dijo esto dos enormes gatos negros salieron dando un tremendo salto y se sentaron cada uno a un lado del joven. Los gatos lo observaban con mirada fiera y salvaje. Al poco, cuando entraron en calor, dijeron: – Camarada, juguemos a las cartas. –

– ¿Por qué no?. – contestó el chico – Pero primero enseñadme vuestras zarpas. –

Los gatos sacaron las garras. -¡Oh!, – dijo él – tenéis las uñas muy largas. Esperad que os las corto en un momento. –

Entonces los cogió por el pescuezo los puso en la tabla para cortar y les ató las patas rápidamente.

– Después de veros los dedos, – dijo – se me han pasado las ganas de jugar a las cartas. –

Luego los mató y los tiró fuera al agua. Pero cuando se había desecho de ellos e iba a sentarse junto al fuego, de cada agujero y esquina salieron gatos y perros negros con cadenas candentes, y siguieron saliendo hasta que no se pudo mover. Aullaban horriblemente, desparramaron el fuego y trataron de apagarlo. El joven los observó tranquilamente durante unos instantes, pero cuando se estaban pasando de la raya, cogió el cuchillo y gritó:

– Fuera de aquí sabandijas. – y comenzó a acuchillarlos. Algunos huyeron, mientras que los que mató los lanzó al foso. Entonces volvió y atizó las ascuas del fuego y entró en calor. Cuando terminó no podía mantener los ojos abiertos y le entró sueño. Miró a su alrededor y vio una enorme cama en un rincón.

– Justo lo que necesitaba.- dijo y se metió en ella. Justo cuando iba a cerrar los ojos la cama empezó a moverse por sí misma y le llevó por todo el castillo.

– Esto está muy bien, – dijo – pero ve más rápido. – Entonces la cama rodó como si seis caballos tiraran de ella, arriba y abajo, por umbrales y escaleras. Pero de repente giró sobre sí misma y cayó sobre él como una montaña. Lanzando al aire edredones y almohadas salió y dijo: – Hoy en día dejan conducir a cualquiera. – Luego se tumbó junto a su fuego y durmió hasta la mañana siguiente.

A la mañana siguiente el rey fue a verle y cuando lo vio tirado en el suelo, pensó que los espíritus lo habían matado. Dijo: – Después de todo es una pena, un hombre tan apuesto… –

El joven lo escuchó, se levantó, y dijo: – No es para tanto. –

El rey estaba perplejo, pero muy feliz, y le preguntó cómo le había ido. – La verdad es que bastante bien. – dijo – Ya ha pasado una noche, las otras dos serán del mismo estilo.-

Fue a ver al posadero, quien poniendo los ojos como platos dijo: – Nunca esperé volverte a ver con vida. ¿Ya has aprendido a tener miedo?-

– No, – respondió – es inútil. Si alguien me lo pudiera explicar. –

La segunda noche volvió al viejo castillo, se sentó junto al fuego y una vez más comenzó su cantinela: – Si pudiera tener miedo, si pudiera tener miedo… –

A medianoche se escuchó alrededor un gran alboroto que parecía como si el castillo se viniera abajo. Al principio se escuchaba bajo, pero fue creciendo más y más. De repente todo quedó en silencio y al rato con un gran grito, medio hombre cayó por la chimenea justo delante de él.

– Hey, – gritó el joven – falta la mitad. Con esto no es suficiente.- Entonces el alboroto comenzó de nuevo, se escucharon rugidos y gemidos y la otra mitad cayó también.

– Tranquilo, – dijo el joven – voy a avivarte el fuego. –

Cuando había terminado y miró alrededor, las dos piezas se habían unido y hombre espantoso estaba sentado en su sitio.

– Eso no entraba en el trato, – dijo él – ese banco es mío. –

El hombre intentó empujarle, pero el joven no lo permitió, así que lo echó con todas sus fuerzas y se sentó en su sitio.

Más hombres cayeron por la chimenea uno detrás de otro, cogieron nueve piernas humanas y dos calaveras y las dispusieron para jugar a los bolos. El joven también quería jugar: – Escuchadme, ¿Puedo jugar? –

– Si tienes dinero, sí. – respondieron ellos.-

– Si que lo tengo. – respondió – Pero vuestras bolas no son demasiado redondas. –

Cogió las calaveras, las puso en el torno y las redondeó. -Así, – dijo – ahora rodarán mucho mejor.-

– Hurra, – dijeron los hombres – ahora nos divertiremos. –

Jugó con ellos y perdió algo de dinero, pero cuando dieron las doce todo desapareció de su vista. Se acostó y se quedó dormido. A la mañana siguiente el rey fue a ver como estaba: – ¿cómo te ha ido esta vez?- le preguntó.

– He estado jugando a los bolos, – respondió – y he perdido un par de monedas. –

– Entonces no has tenido miedo? – preguntó el rey.

-¿Qué?- dijo – Si me lo he pasado estupendamente. He hecho de todo menos saber lo que es tener miedo. –

La tercera noche se sentó en su banco y entristecido dijo: – Si pudiera tener miedo…-

Cuando se hizo tarde, seis hombres muy altos entraron trayendo consigo un ataúd. Le dijeron al joven:

– Ja, ja, ja. Es mi primo, que murió hace unos días.- y llamó con los nudillos en el ataúd – Sal, primo, sal. –

Pusieron el ataúd en el suelo, abrieron la tapa y se vio un cadáver tumbado en su interior. El joven le tocó la cara pero estaba fría como el hielo. – Espera, – dijo – te calentaré un poco- Se fue al fuego, se calentó las manos y las puso en la cara del difunto, pero esta continuó fría. Lo sacó del ataúd, lo sentó junto al fuego y lo apoyó en su pecho frotándole los brazos para que la sangre circulara de nuevo. Como esto tampoco funcionaba, pensó: ” cuando dos personas se meten en la cama se dan calor mutuamente”. Así que se lo llevó a la cama, lo tapó y se tumbó junto a él. Al rato el cadáver entró en calor y comenzó a moverse.

El joven el dijo:- ¿Ves primo como te he hecho entrar en calor?. –

Sin embargo el cadáver se levantó y dijo: – Te estrangularé. –

-¿Cómo?, – dijo el joven – ¿Así me lo agradeces? Pues te vas a ir a tu ataúd ahora mismo. –

Y lo cogió en volandas, lo tiró al ataúd y cerró la tapa. Entonces los seis hombres vinieron y se llevaron el ataúd.

– No puedo aprender a tener miedo. – dijo el muchacho – Nunca en mi vida aprenderé. –

Un hombre más alto que los demás entró y tenía un aspecto terrible. Era viejo y tenía una larga barba blanca.

– Pobre diablo,- gritó el viejo – pronto sabrás lo que es tener miedo, porque vas a morir.-

– No tan deprisa, . respondió el muchacho – que yo tendré algo que decir en eso de que voy a morir.-

– Pronto acabaré contigo.- dijo el demonio.

– Tómatelo con calma y no digas bravuconadas que soy tan fuerte como tú o quizá más. –

– Lo comprobaremos. – dijo el viejo – Si eres más fuerte, te dejaré ir. Ven y lo comprobaremos.-

Lo condujo a través de oscuros pasajes hasta una forja, allí el viejo cogió una enorme hacha y de un tajo partió un yunque en dos.

– Puedo mejorarlo. – dijo el muchacho y se fue a otro yunque. El viejo se acercó para observar con la barba colgando. El joven levantó el hacha, partió el yunque de un tajo y en el camino cortó la barba del viejo.

– Te he vencido. – dijo el joven – ahora te toca morir a ti.- Y con una barra de hierro golpeó al viejo hasta que empezó a llorar y a pedirle que parara, que si lo hacía le daría grandes riquezas.

El joven soltó la barra de hierro y le dejó libre. El viejo lo condujo de nuevo al castillo y en un sótano le mostró tres cofres llenos de oro.

– De todo esto, – dijo el viejo – uno es para los pobres, otro es para el rey y el tercero es para ti.-

Entretanto dieron las doce y el espíritu desapareció y el joven se quedó a oscuras.

– Creo que podré encontrar las salida. – dijo el joven. Y tanteando consiguió encontrar el camino hasta la sala donde estaba el fuego y durmió junto a él.

A la mañana siguiente el rey fue a verle y le dijo: – Ya tienes que haber aprendido lo que es tener miedo. –

– No, – contestó – vino un muerto y un hombre con barba me enseño un montón de dinero abajo, pero nadie me ha dicho lo que es tener miedo. –

– Entonces, – dijo el rey – has salvado el castillo y te casarás con mi hija. –

– Todo eso está muy bien, – dijo el joven – pero sigo sin saber lo que es tener miedo.-

Se repartió el oro y se celebró la boda. Pero por mucho que quisiese a su esposa y por muy feliz que fuese el joven rey siempre decía: – si pudiera tener miedo, si pudiera tener miedo… –

Eso acabó por enfadar a su esposa: “Encontraré una cura, aprenderá a tener miedo.”

Fue al río que atravesaba el jardín y se trajo un cubo lleno de gobios. Por la noche, cuando el joven rey estaba dormido, su esposa le quitó las sábanas y le vació encima el cubo lleno de agua fría con los gobios, de manera que los pececitos se pusieron a dar saltos sobre él. El se despertó y gritó: – ¡Qué susto! , ahora sé lo que es asustarse.

Fin.

_________________________________

EL SOL

Un nuevo día, había llegado, y nuestro amigo el Sol ya estaba listo para salir.

Desde bien temprano, ya estaba preparándose para que el día fuera ” Un Gran Día “. 

Sin darse cuenta llegó su hora y el cielo se vistió de luz y color.

Nuestro amigo el sol estaba muy contento, pues ninguna de esas nubes traviesas habían venido a tapar su resplandor hoy.

Desde el cielo, veía a los niños jugar y reír en el parque, la playa… y se sentía feliz porque sabía que en parte era gracias a él.

Observando a un grupo de niños, escuchó como contaban lo que iban a hacer cuando se hiciera de noche, el Sol escuchó muy atento como uno de esos niños decía: ” Que ganas tengo de que se haga hoy de noche, porque son las fiestas de mi pueblo y esta noche van a celebrarlo, llenando el cielo de brillante cohetes, cohetes que son como estrellas…”

El Sol se puso muy triste y no quiso seguir escuchando. El también tenía ganas de ver esos cohetes, pero sabia que no podía ser.

Llegó la noche y el Sol se escondió. Esa noche estuvo muy triste pensando en lo bien que se lo estaría pasando todos viendo esos bonitos cohetes.

Tan triste estaba que estuvo varios días sin salir, se pasaba todo el día escondido.

Un día cansado de esa soledad decidió salir y se dio cuenta de que todos al verle estaban muy contentos y se notaba que le habían echado mucho de menos. 

Entonces se sintió muy feliz y se dio cuenta de que, aunque no siempre podemos hacer lo que nos gusta debemos sentirnos felices de lo que somos e intentar que todos los demás también lo sean.

Fin

ERNESTO LunaSol

COMENTARIOS:2

yo siempre yo

10 febrero 22:04

 perrita lola
Esta noche mamita se sentara en la cabecera de tu camita y te contara el cuento de la ratita presumida, seguro que no te lo sabes. Veras como te gusta y te quedaras dormidito  como un niño bueno, como el niñito bueno que eres. Besitos de mama. Ya sabes que mamita te espera llegues a la hora que llegues y te quiere aunque te hayas portado mal.
mamita.
____________________________
YBV

09 febrero 23:05

bonitos  cuentos    me gusta y mas el ultimo  porq  sera 😉  saludos  de  lunita
 Ver espacio
 
 
 

MIGUEL GALLARDO. ESTE TAMIÉN ES DEL MES DE FEBRERO, AÑO 2006.

En el 2005 preparaba un nuevo disco, cuyo título iba a ser, probablemente, ‘Aún tengo ganas de ti’,
en el que repasaba doce de sus grandes éxitos, a los que se sumaban otras doce canciones inéditas
En estos años ha ejercido como productor de numerosos artistas, como Bustamante, Azúcar Morenos
y Segio Dalma, y su producción más reciente ha sido el disco de Los del Río “Dando guerra”
En mayo del 2004 recibió un homenaje de la SGAE y AIE por haber vendido más de diez millones
 de discos durante su trayectoria como artista, compositor, editor y productor.
En 1999 recibió un Disco de Diamante (más de 1.000.000 de copias) por las ventas del catálogo
 de Veramusic en los tres primeros años. Canciones grabadas por artistas como Azúcar
 Moreno, Sergio Dalma, Ana Torroja, entre otros, y posteriormente recogió otro por las
 ventas de las canciones escritas exclusivamente por él en esos años.
Su último disco “1+1=3” se lanzó en 1991. Posteriormente, trabajó en crear su propia
 editorial y productora “Veramuric”, dedicada a buscar y lanzar nuevos compositores,
autores e intérpretes.
En 1990 recibe el premio ACE (Asociación de Críticos del Espectáculo) de Nueva York,
 como el mejor cantante latino.
“Sembrar en ti la estrella que una vez, me vio nacer, sembrar en ti recuerdos de
Granada que guardé, la primera luz, el color del mar, y el primer sabor de la ingenuidad,
 ¡Uh, sembrar en ti!, Sembrar en ti los sueños que crecieron junto a mi, sembrar en
ti las cosas que me hicieron descubrir, el primer amor, la felicidad,la primera
vez que me ví llorar” – Miguel Gallardo
Su álbum “América” fue lanzado internacionalmente en 1989 y su single “Baila gitana”
 en versión-disco vendió en Inglaterra por encima de las 50000 copias.
 Ese mismo año 1989 fue nominado a los Gramy por “América”.
“Yo fuí el segundo en tu vida, sí, pero el primero a la vez, él se llevó tu inocencia,
 pero yo te hice mujer, Yo fuí el segundo en tu vida, sí,pero el primero en amor,el que
 te abrió con caricias, y el que más te conoció
En la década de los 80 lanzó varios álbumes que alcanzaron discos de oro y platino en
la mayoría de países de habla hispana y que incluyen canciones como “Corazón”, “Tu amante
 o tu enemigo” y “Muchachita”. Hizo continuas giras por España y Latinoamérica y
 actuó en el Madison Square Garden de Nueva York y el Greek Theatre de Los Ángeles (California).
 “Y te quiero en el tiempo segundo a segundo, y minuto a minuto te sigo queriendo,
 Y te amo semanas y meses y años, y los siglos futuros sabrán que te he amado,
 el espacio infinito se queda pequeño, comparado con todo el amor que te tengo, Soy,
 un satélite tuyo, soy, un lucero en tu noche, soy, una estera en tus mares, soy,
 una chispa en tu fuego, soy…”Soy (H. Herrero)
lluvia rompe el hielo al fin entrégate, Y que tus ojos me hablen hoy de ti, y que tus labios
 me den su sabor, y que tu cuerpo se llene de mi, sin miedo amor… Entrégate y enséñame
 lo que se esconde dentro de tu alma, sin miedo amor… Quiero ofrecerte lo mejor de mí,
 y descubrir contigo el amor..” Entregate – Miguel Gallardo
“Gorrión, que como ella eres libre y poco fiel, gorrión, que como ella sólo buscas mi calor,
 gorrión, por qué te comes el amor que hay en mis manos, y echas a volar, y echas a volar…
Gorrión, Qué será de ti, cuando yo no esté quién te dará cobijo y pan, Qué será de ti,
 cuando yo no esté, quién va aliviar tu soledad”-Miguel Gallardo
“Fui, tu gran amor, tu eco, tu voz, tu amanecer, el compañero de tu ayer, Te di,
mi alma y mi hogar, mi juventud, mi soledad, ame tu cuerpo, tu sonrisa, tus defectos,
 tus caricias, Y ahora, Otro ocupa mi lugar, otro duerme junto a ti, él se lleva lo que ame,
 sin pensar que mi camino se acababa, que sin ti no valgo nada..” Otro Ocupa Mi Lugar – Miguel Gallardo
“Fuiste ave de paso y no sé porque razón, me fui acostumbrando cada día más a ti,
los dos inventamos la aventura del amor, llenaste mi vida y después te vi partir,
 sin decirme adiós yo te vi partir..”     Hoy tengo ganas de ti– Miguel Gallardo
En 1975, de su primer álbum, ‘Autorretrato’, hizo que se afianzara su carrera musical
 con títulos como: ‘Hoy tengo ganas de ti’, tema del que se vendieron mas de dos millores
de copias y del que se hicieron numerosas versiones en inglés, francés, portugués, chino,
 finlandés y griego.
Miguel Gallardo, quien comenzó su carrera como compositor para otros cantantes, se lanzó
 a los escenarios en 1974, con la grabación de una serie de singles como “Recordando
 a Glenn”, “Bajo la lluvia”, o “Quédate”
 
A mi próximo amor
Letra: J. M. Gallardo
 
A mi próximo amor le daré lo mejor
que me ha dado la vida
mi sonrisa más fiel, mi infantil madurez
y mis horas vividas
A mi próximo amor le daré tanto amor
como tenga conmigo
y en sus ojos veré, y en sus manos veré
como crece ante mí
Le daré la inquietud
de los años más bellos, que viví
y jamás sentirá, la profunda maldad
que aprendí junto a ti
Ese próximo amor será tan de verdad
como el fuego y el viento
no tendrá que mentir, ni tendré que decir
nunca más que lo siento
será fuerte y capaz, será grande y audaz
como las tempestades
y pequeño a la vez, refrescante a la vez
como lluvia de abril
Y en su piel grabaré
la venganza más dulce, para ti
cuando te hablen de mi, y te duela saber
que me siento feliz
En mi próximo amor no habrá nunca rencor
ni silencios que hieran
y gritar será hablar, y el hablar será un mar
de palabras sinceras
sin dolor la veré junto a mi envejecer
sin dejar de ser niños
y hasta el último adiós, sentiremos los dos
la alegría de vivir
Yo sé bien que ese amor
es un sueño que el odio, crea en mi
pero quiero pensar, para herirte aún más
en mi próximo amor
En su piel grabaré
la venganza más dulce, para ti
cuando te hablen de mi
y te duela saber, que me siento feliz
Yo sé bien que ese amor
es un sueño que el odio, crea en mi
pero quiero pensar, para herirte aún más
en mi próximo amor
_____________________________
Amor mío, sé perder
Letra: J. M. Gallardo
 
Ya, te lo dije ayer
que para seguir, te faltaba amor
y no un refugio más, un deseo más
como lo era yo
No, no bastaba unir
tu miedo y tu ser con mi comprensión
hoy quieres algo más, que un tonto como yo
para vivir
Amor mío, amor mío
te odio como nunca odie
te quiero amor hasta morir
Amor mío, amor mío
por dentro me derrumbaré
por fuera voy a sonreír
Te quiero, pero sé perder
Sé, que al salir de aquí
vencido lloraré en algún rincón
sé, que alguien me dirá
riéndose de mi, que así es el amor
Sé, que tengo que olvidar
que tengo que aprender a vivir sin ti
sé, que me debo ir
que soy el perdedor, pero te quiero
Amor mío, amor mío
has conseguido darme
el golpe donde duele más
amor mío, amor mío
apretaré los dientes
y morderé mi soledad
Amor mío, amor mío
te odio como nunca odie
te quiero amor hasta morir
Amor mío, amor mío
por dentro me derrumbaré
por fuera voy a sonreír
Te quiero, pero sé perder
________________________________________
Bella desconocida
Letra: M. Gallardo
 
Me atraes como la luz
como una idea diferente
como una cosa excitante
Eres como una manzana
fresca, viva, independiente
seductora y relajante
Imagino en mi mente
como sonará tu voz
te admiro igual que a un cuadro
que me apresa su color
Bella desconocida
que estás sentada frente a mi
mirándome como yo a ti
Mágica y bella, desconocida
tu luz y distante a la vez
como el futuro y el ayer
Y te imagino como un niño
entre la cruz de mis brazos
al que quiero proteger
Te deseo como al tiempo
que se escapa de mis manos
que jamás veré volver
Me asombras como un milagro
que se hace realidad
me haces daño como un sueño
del que debo despertar
Bella desconocida
en tu mirada hay amor
en tu sonrisa hay calor
Mágica y bella, desconocida
quiero acercarme hasta ti
quiero tenerte para mi
quiero robarte y escapar
llevarte muy lejos de aquí
pero esperabas a alguien más
y alguien también me espera a mi
______________________________________
Soy como soy
Letra: M. Gallardo
 
No me pidas que pinte el cielo de amarillo
ni que intente hacer que nieve en primavera
No me pidas que, por ti, cambie mi vida
ni que borre de mi historia a la primavera
No me obligues a robar, por ti, una estrella
ni a que salte como un perro amaestrado
No me digas que me aparte de mis sueños
porque, así, no me tendrás nunca a tu lado
Porque, yo soy como soy
corazón incontrolado
porque, yo soy como soy
un “pirata” enamorado
Porque, yo soy como soy
con defectos y pasado
porque, yo soy como soy
ni más listo, ni más alto
Porque, yo soy… como soy
No me digas como quieres mi futuro
mi futuro, poco a poco, yo lo hago
No me digas como tengo que quererte
porque, así, no me tendrás nunca a tu lado
Porque, yo soy como soy
corazón incontrolado
porque, yo soy como soy
un “pirata” enamorado
Porque, yo soy como soy
con defectos y pasado
porque, yo soy como soy
ni más listo, ni más alto
Quiéreme, tan sólo, como soy
y seré hasta la muerte tuyo
Porque, yo soy como soy
corazón incontrolado
porque, yo soy como soy
un “pirata” enamorado
Porque, yo soy como soy
con defectos y pasado
porque, yo soy como soy
ni más listo, ni más alto
Porque, yo soy… como soy
_______________________________
Hoy tengo ganas de ti
Letra: Miguel Gallardo
 
Fuiste ave de paso y no sé porque razón
me fui acostumbrando cada día más a ti
los dos inventamos la aventura del amor
llenaste mi vida y después te vi partir
sin decirme adiós yo te vi partir
Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino
y que te sientas mujer solamente conmigo
hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
Quiero apagar en tus labios la sed de mi alma
y descubrir el amor juntos cada mañana
hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
No hay nada más triste que el silencio y el dolor
nada más amargo que saber que te perdí
hoy busco en la noche el sonido de tu voz
y donde te escondes para llenarme de ti
llenarme de ti, llenarme de ti
Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino
y que te sientas mujer solamente conmigo
hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
Quiero apagar en tus labios la sed de mi alma
y descubrir el amor juntos cada mañana
hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
Hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
Quiero en tus manos abiertas buscar mi camino
y que te sientas mujer solamente conmigo
hoy tengo ganas de ti
hoy tengo ganas de ti
__________________________________________
Pequeñas cosas
Letra: M. Gallardo
 
Pequeña estrella, gota de luz
como es la paz, dímelo tú
vuela paloma, sin descansar
tus alas llevan, la libertad
A veces me pregunto
porque guardamos todos
oculta tras un velo la verdad
si ella nace con el sol
crece junto a cada flor
y madura alrededor
de pequeñas cosas
Navega el río, muere en el mar
como a mi vida, te veo pasar
A veces me pregunto
porque guardamos todos
oculta tras un velo la verdad
si ella nace con el sol
crece junto a cada flor
y madura alrededor
de pequeñas cosas
De pequeñas cosas
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Querida amiga
Letra: J. M. Gallardo
Yo viviré una historia, que luego voy a escribir
la radio o algún disco, la llevarán a ti
Conocerás mi vida, casi mejor que yo
y vivirás mi historia, como si fuera tuya
sola en tu habitación
Y es para ti, el eco y el mensaje de mi voz
es para ti, la vida que le pongo a mi canción
y es para ti, mi alma y la espuma de mi mar
es para ti, amiga que me ayudas a triunfar
querida amiga
Después el tiempo pasa, y mi éxito se ira
yo seguiré mi vida, y tú me olvidarás
y un día muy lejano, cuando más triste estés
esta canción sencilla, cargada de nostalgia
nos juntará otra vez
Y es para ti, el eco y el mensaje de mi voz
es para ti, la vida que le pongo a mi canción
y es para ti, mi alma y la espuma de mi mar
es para ti, amiga que me ayudas a triunfar
querida amiga
Querida amiga
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Me hice mayor
Letra: J. M. Gallardo
 
Por qué se va, huyéndonos
la loca juventud, por qué se irá
Por qué se va, el tiempo aquél
bohemio y soñador, bello y fugaz
Todo al pasar, endurece nuestro corazón
poco a poco se va la ilusión
y con ella esa juventud
Y tal vez tú, que la sangre te hierve en la piel
poco a poco sentirás también, como se va
Por qué se va, la juventud
las ganas de luchar, y la inquietud
Por qué se van, vino y amor
vivir para vivir, y mi canción
El golpe hoy, sentí que el tiempo no perdona
la vida pasa en unas horas
y se marchitan tantas cosas
La juventud, se me evapora de las manos
el tiempo vuela hacia el pasado
y retenerlo es en vano
Por qué se fue, mi río y mi mar
mi barrio y mi niñez, sin avisar
Por qué calló, murió tal vez
el grito de mi voz, rebelde ayer
La juventud, se me evapora de las manos
el tiempo vuela hacia el pasado
y detenerlo es en vano
Me hice mayor, sin yo querer
quise llorar por ti, y no llore
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Es demasiado tarde para mi
Letra: J. M. Gallardo
 
todo el daño que sentí desapareció
de repente esta noche me llamas
y escucho en el teléfono tu voz
Me saludas mientras siento que lloras
y nerviosa me repites que me quieres ver
que me amas y te equivocaste
y no soportas más vivir con él
Amor, por qué no me dijiste eso ayer
por qué no me llamaste alguna vez
cuando necesitaba más de ti
Ya vez, la vida ha jugado contra ti
y ahora que das todo por volver
es demasiado tarde para mí
Mientras hablas mi mente se imagina
cada instante que te di al hacer el amor
cada hora que te tuve conmigo
creyendo que era el mundo de los dos
Sólo quedan unos cuantos recuerdos
que se mueren hoy en mí para no volver
y la promesa de llamarte mañana
sabiendo que jamás te llamaré
Amor, por qué no me dijiste eso ayer
por qué no me llamaste alguna vez
cuando necesitaba más de ti
Ya vez, la vida ha jugado contra ti
y ahora que das todo por volver
es demasiado tarde para mí
Sólo quedan unos cuantos recuerdos
que se mueren hoy en mí para no volver
y la promesa de llamarte mañana
sabiendo que jamás te llamaré
Amor, por qué no me dijiste eso ayer
por qué no me llamaste alguna vez
cuando necesitaba más de ti
Ya vez, la vida ha jugado contra ti
y ahora que das todo por volver
es demasiado tarde para mí
Amor, por qué no me dijiste eso ayer
por qué no me llamaste alguna vez
cuando necesitaba más de ti
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Nació el 29 de Septiembre de 1950 en Granada (España). Allí vivió hasta los 5 años, luego su familia se traslada a Sevilla, mudándose a los 7 años a Barcelona.  

  Estudia bachillerato en la escuela de la Sagrada Familia, lugar por donde han pasado muchísima gente vinculada al mundo de la música como Ramón Arcuza. 

    La primera vez que Miguel Gallardo sintió aquello, que algunos han definido como la llamada de la música,

tenía tan solo 16 años, cuando un grupo de amigos formaron la agrupación “Los Kifers”, cargados de buenas intenciones

pero de pocas realidades. Pronto se deshizo, pero sirvió para que Miguel Gallardo realizase sus primeras prácticas,

tomando así contacto directo con la mística de los ensayos, de la afirmación de las actuaciones; una experiencia

que iba acumulando para cuando llegase el momento. 

  Estudia Ingeniería Técnica en la Universidad de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Paralelamente, comenzó a asistir al

conservatorio Municipal de Música (Conservatorio de Música de Barcelona) de Barcelona, donde recibe clases dos días a la semana.

Sus condiciones deben ser sin duda gratas, porque en sólo dos años consigue terminar brillantemente 3 cursos de solfeo,

 2 de guitarra y 2 de piano, por descontado que su carrera queda ya decidida a partir de ese momento.

  Algunos amigos de él cuentan que sus primeras canciones las componía en una guitarra vieja, toda carcomida y

 con un agujero en la parte posterior. Por aquella época conoce a Toni Ronald, muy popular por entonces, y él

le ayuda a encauzarse como compositor; demostrando ser un autor muy prolífero y versátil, y pronto sus canciones empiezan a ser grabadas.

  Las primeras de ellas las grabó un grupo “Los Sirex”, en aquella época uno de los conjuntos de mayor aceptación

 popular, uno de esos temas era “No, a mi no”, su primera composición. A pesar de esta entrada brillante al mundo

de la composición musical, Miguel Gallardo no se deja deslumbrar por los éxitos conseguidos. Sabía que no

suficiente para sentirse totalmente satisfecho, que le quedaba aún mucho camino por recorrer para llegar a ser un auténtico profesional.

  Más tarde, le plantean la posibilidad de grabar un disco; incluye la canción “Billy Boom”, su primer éxito.

 Pero no apareció con su nombre, José Miguel Gallardo Vera, como él quería; sino con el nombre artístico de

Eddy Gallardo. A partir de ese momento, decide aparecer con el nombre de Miguel Gallardo, grabando temas como

 “Bajo la lluvia” y “Recordando a Glenn”. Sin embargo, tiempo después vendrían sus primeros y grandes éxitos.

  “Hoy tengo ganas de ti” es el tema que le abrió las puertas del éxito en toda España. A partir de ese momento,

 su nombre y su música comenzaron a hacerse populares por todos los países de habla hispana. Se vendieron mas de

 millón y medio de copias, el éxito de esa canción fue tan grande que llegó a ser grabada en distintos idiomas (francés,

 inglés, portugués, chino, finlandés y griego), convirtiéndose en un clásico de la música pop hispana.

  En la década del 70, llegó a grabar 4 LP’s, todos ellos para la disquera EMI. Los temas más populares de esta época son

“Hoy tengo ganas de ti”, “Quédate”, “Otro ocupa mi lugar”, “Desnúdate”, “Gorrión”, “Ella”, “Luna de Otoño”, “Saldré a buscar al amor”, “Por un poco de ti”.

  A comienzos de los 80, firma con la disquera Ariola, produciendo 2 larga duración. De ellos destacan

los temas: “…Y apago la luz”, “Seguirá vivo en mi”, “Me gusta”, “Amor de amantes”, “A mi próximo amor”, “Muchachita de ojos tristes”, “Violinista”.

  En 1983, y después de haber convalecido de una penosa enfermedad, firmó contrato con la disquera 

RCA, realizando la grabación de su LP “Tu amante o tu enemigo”, grabando posteriormente otros 2 álbums bajo éste mismo sello.

Los temas que se hicieron populares fueron: “Tu amante o tu enemigo”, “Corazón”,

 “Eternamente ámame”, “Mientras te amo”, “Una lágrima por ti”, “Corazón viajero”, “Llamada”, “¿A dónde vas?”, “Dos hombres y un destino”.

  Después, en 1998 graba su álbum “América”, en homenaje a éste continente, que le permitió tener una

 nominación para los premios Grammy. En 1990, graba el álbum “1+1=3”, su última producción hasta la fecha.

 Ambos los grabó para el sello PolyGram. Incluían los temas “Yo fui el segundo en tu vida” (que nace como

respuesta a la canción “Lo mejor de tu vida” de Julio Iglesias), “Soy como soy”, “Baila gitana”, “Desnúdate,

desnúdame”, “Se me olvida olvidarte”, “Hazme el amor”, “Verde”, “Angel”, “El cha-cha-cha del bajito”.

   A lo largo de su carrera a compuesto para muchos artistas importantes, además de la mayor parte de su repertorio.

 Sus temas han roto las barreras del tiempo y seguirán pasando de generación en generación.

 
 

– El compositor, cantante y productor granadino Miguel Gallardo, autor de temas como ‘Hoy tengo ganas de ti’, falleció el 11 de noviembre a los 55 años de edad.

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Alas
Letra: J. M. Gallardo

Cuando estés, cansada de seguir
sola, y a nadie importes ya
sola, entre la gente
sola, y al borde de llorar
Abriré, mis alas sobre ti
cruzaré, por ti la tempestad
venceré, todos tus miedos
y entre mis brazos, volarás
Vuela, yo iré detrás de ti
vuela, cuando no puedas más
vuela, sobre tus lágrimas
vuela, sobre tu soledad
Alas, que inventaré por ti
alas, de sueños y de amor
alas, llenas de vida
que alejarán de ti el dolor

________ERNESTOLunaSol

COMENTARIO:1

 

 

 
yo,siempre…..ella.

12 febrero 11:17

 perrita lola
 Para mi decir Miguel Gallardo es como oir, “hoy tengo ganas de ti”, canción que hace mucho tiempo que no escucho pero que la recuerdo perfectamente. Hoy la cantare varias veces, aun sin querer.(Ya la estoy cantando)
Gracias por recordarlo. Por cierto, ese solecitoooooo…………
“A mi proximo amor”
 
– El compositor, cantante y productor granadino Miguel Gallardo, autor de temas como ‘Hoy tengo ganas de ti’, falleció el 11 de noviembre a los 55 años de edad.  
 

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