Una mujer en azul

Una mujer en azul siente su piel blanca y sedosa
levemente perfumada y firme como una fruta.
Una mujer en azul peina su cabellera todas las noches
frente a un espejo iluminado por una pantalla china.
Una mujer en azul se abraza en las noches solitarias
a su propia sombra.
Una mujer en azul se pinta los ojos con khol
como lo hiciera hace quince años
cuando todavia su respiración iba a la par con sus latidos
cuando sus impulsos le ganaban a sus intuiciones
cuando sus pasos le ganaban a sus pensamientos
cuando ser bella era solo sonreir
y perfumarse un poco, sólo un poco.
Una mujer en azul se queda mirando la noche
mientras ésta avanza sin contemplaciones
Una mujer en azul quisiera ser acariciada
y recorrida
y deseada
Con el deseo desesperado
que sólo crece al calor del fuego azul.
Una mujer en azul no quiere envejecer
sin haber sido tocada por el fuego azul……..

ERNESTO____Luna______Sol__________

Dulcinea

–¡Hola, hermano correo! –dijo el duque–, ¿quién sois,

 adónde vais, y qué gente de guerra es la que por

 este bosque parece que atraviesa?

A lo que respondió el correo con voz horrísona y desenfadada:

–Yo soy el Diablo; voy a buscar a don Quijote de la Mancha;

 la gente que por aquí viene son seis tropas de encantadores,

 que sobre un carro triunfante traen a la sin par

Dulcinea del Toboso. Encantada viene con el gallardo francés

 Montesinos, a dar orden a don Quijote de cómo ha de

 ser desencantada la tal señora.

–Si vos fuérades diablo, como decís y como vuestra figura

 muestra, ya hubiérades conocido al tal caballero don

 Quijote de la Mancha, pues le tenéis delante.

–En Dios y en mi conciencia –respondió el Diablo–

 que no miraba en ello, porque traigo en tantas cosas

 divertidos los pensamientos, que de la principal a que

 venía se me olvidaba.

–Sin duda –dijo Sancho– que este demonio debe de ser hombre

 de bien y buen cristiano, porque, a no serlo, no jurara en

 Dios y en mi conciencia. Ahora yo tengo para mí que aun

 en el mesmo infierno debe de haber buena gente.

Luego el Demonio, sin apearse, encaminando la vista a don Quijote, dijo:

–A ti, el Caballero de los Leones (que entre las garras dellos te

 vea yo), me envía el desgraciado pero valiente caballero

 Montesinos, mandándome que de su parte te diga que le

 esperes en el mismo lugar que te topare, a causa que trae

consigo a la que llaman Dulcinea del Toboso, con orden de

 darte la que es menester para desencantarla. Y, por no ser

 para más mi venida, no ha de ser más mi estada:

los demonios como yo queden contigo, y los ángeles

 buenos con estos señores.

Y, en diciendo esto, tocó el desaforado cuerno, y volvió las espaldas

 y fuese, sin esperar respuesta de ninguno.

Renovóse la admiración en todos, especialmente en Sancho y

don Quijote: en Sancho, en ver que, a despecho de la verdad,

 querían que estuviese encantada Dulcinea; en don Quijote,

 por no poder asegurarse si era verdad o no lo que le había

 pasado en la cueva de Montesinos. Y, estando elevado en

 estos pensamientos, el duque le dijo:

–¿Piensa vuestra merced esperar, señor don Quijote?

–Pues ¿no? –respondió él–. Aquí esperaré intrépido

 y fuerte, si me viniese a embestir todo el infierno.

–Pues si yo veo otro diablo y oigo otro cuerno como

 el pasado, así esperaré yo aquí como en Flandes –dijo Sancho.
 

 
ERNESTO_______Luna_____Sol______________

POEMA

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BELLA

Bella, como en la piedra fresca del manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, bella.

Bella, de finas manos y delgados pies como un caballito de plata, andando, flor del mundo, así te veo, bella.

Bella, con un nido de cobre enmarañado en tu cabeza, un nido color de miel sombría donde mi corazón arde y reposa, bella.

Bella, no te caben los ojos en la cara, no te caben los ojos en la tierra. Hay países, hay ríos en tus ojos, mi patria está en tus ojos, yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo por donde yo camino, bella.

Bella, tus senos son como dos panes hechos de tierra cereal y luna de oro, bella.

Bella, tu cintura la hizo mi brazo como un río cuando pasó mil años por tu dulce cuerpo, bella.

Bella, no hay nada como tus caderas, tal vez la tierra tiene en algún sitio oculto la curva y el aroma de tu cuerpo, tal vez en algún sitio, bella.

Bella, mi bella, tu voz, tu piel, tus uñas bella, mi bella, tu ser, tu luz, tu sombra, bella, todo eso es mío, bella, todo eso es mío, mía, cuando andas o reposas, cuando cantas o duermes, cuando sufres o sueñas, siempre, cuando estás cerca o lejos, siempre, eres mía, mi bella, siempre.

PABLO NERUDA

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Como un laberinto mi sueño torcía de calle en calleja. Mi sombra seguía de aquel laberinto la sierpe encantada, en pos de una oculta plazuela cerrada. La luna lloraba su dulce blancor.

Antonio Machado

Cuando sale la luna se pierden las campanas y aparecen las sendas impenetrables. Cuando sale la luna, el mar cubre la tierra y el corazón se siente isla en el infinito.

Federico García Lorca

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