Leyenda de Don Quijote El templo del adiós

Cuentan que estando cerca el final
De su viaje vio llegar
Una silueta que con el sol
Su armadura hacía brillar
Cuentan que su rostro que nunca vio
Pero su voz anunció:
“Soy el Caballero de la Blanca Luna
Y a vos he venido a buscar”.
Todo lo que empieza tiene un fin,
Y es la razón de la vida,
Todo lo que has aprendido
De amistad y amor
En tu alma quedará
Ya todo está hecho y ahora te aguarda mi reino:
Duerme, duerme.
Monta a Rocinante y emprended camino hacia la luz
Es tiempo de regresar.
Cuentan que cuando no puedes más
Y tus fuerzas ves marchar
Hay algo mágico en tu interior
Que te da alas para luchar.
Cuentan que su rostro que nunca vio
Pero su voz anunció:
“Soy el Caballero de la Blanca Luna
Y a vos he venido a buscar”.
Todo está hecho y ahora te aguarda mi reino:
Duerme, duerme.
Monta a Rocinante y emprended camino hacia la luz
Hacia el templo del Adiós.

ERNESTO_______________

Leyenda de la Luna

  Cuenta una leyenda que hace muchísimos años
  
 solamente el Sol reinaba en el cielo. De día todo
  
 era alegría, pero durante la noche un gran temor
  
 se apoderaba de las aldeas. Cierta vez, un puma
 
 sanguinario se ensañó con un pequeño poblado.
 
Entonces, una joven valiente y generosa, llamada
 
 Quilla decidió poner fin a esta amenaza.

Una noche, en vez de refugiarse junto a su pueblo,

 se quedó sola en un lugar abierto. Al acercarse

 el puma, ella comenzó a correr muy velozmente.

 El animal la siguió, pero Quilla conocía

 perfectamente la región y sabía donde ocultarse.

 Así, durante dos días, fue alejando a la fiera de su pueblo.

Pero finalmente, en la tercera noche, el puma la acorraló.

La joven se dio cuenta que estaba perdida.

 Sin embargo, contenta porque había logrado

 apartar a la bestia de su gente, se dispuso a morir.

En ese momento ocurrió algo asombroso:

 la figura de la muchacha comenzó a ascender

 por el aire hasta convertirse en un astro

redondo y luminoso que quedó prendido en el cielo.
Los amigos de Quilla, que la buscaban intensamente,

 vieron la transformación y comprendieron lo sucedido……

A partir de ese momento, Quilla nunca los abandonó;

los acompañó todas las noches con su luz. 

ERNESTO Y TENGO MUCHO SUEÑO