VAMPIROS

Vampiros

 Maestro ¿conoceis la naturaleza de los vampiros?

 ¿sabeis acaso cuál fue el origen de tan viles criaturas?

 – preguntó el joven Altair una noche.

Cuentan las leyendas que existió un mortal tan bello

 y tan hermoso que era admirado y amado tanto por

 los dioses como por los hombres. Su nombre era Vinya Amalöen.
Las doncellas del reino suspiraban por su amor, mas él las

rechazaba y se ocultaba en lugares oscuros y sombríos

 donde no suelen ir los vivos, pues estaba enamorado de la Dama Silenciosa.

Ruballa estaba acostumbrada a la veneración y adoración de

nigromantes y otros maestros buscadores de la sabiduría maldita,

 pero el abnegado amor de este mortal la intrigó y decidió visitarlo y

mirar en su corazón.

Una tarde en la que el joven Vinya paseaba por su cementerio preferido,

 justo al ocultarse el sol tras el horizonte, se le presentó la diosa.
El corazón del joven se aceleró desbocado, navegando entre el temor

y la dicha; pero también el corazón de Ruballa se conmovió,y al ver

 la sobrecogedora belleza de Vinya

lo amó con pasión.
La diosa quiso poseerlo, pero no deseaba convertirlo en un forjado

y someterlo a su voluntad, pues quería preservar la esencia original

de su alma, que había decidido amarla

sin que ella se lo impusiese.

Así transcurrieron varios años, en los que la pareja vivió su idilio felices

 y amantes. Incluso hay quien habla de unas niñas, dos gemelas fruto

 de esta relación entre un dios y un mortal.
Pero una sombra oscurecía el corazón de Ruballa, si ello fuera posible:

 los años de Vinya se escapaban, y ni siquiera contaba con

 la larga vida de los yag.

Cada vez más angustiada, Ruballa buscaba la forma de prolongarla,

 de forma que su amor permaneciera con Ella en Mundo,

aferrado a una vida sobre la que Ruballa no tenía poder,

pues el resto de dioses no lo hubiera permitido.
Finalmente la Dama desesperada recurrió a oscuros ritos nigrománticos,

 y haciendo gala de su poder divino llevó a cabo un ritual por el que

la sangre de Vinya podría ser renovada y mantendría con vida al joven mortal.

Así nació el primer vampiro, y cuando Vinya vio lo que la diosa había

 hecho con su esencia su espíritu mortal se rebeló, y la semilla del odio

se implantó en su corazón.
Pues Vinya Amalöen no halló reposo en su nuevo estado,

y su cuerpo reclamaba nueva sangre continuamente.
Y aunque su carne no envejecía ni se corrompía, su belleza se perdió,

 y aborrecía la compañía de los vivos y su luz. Y pronto comprobó

que la aversión era mutua.
Los dioses renegaban de su nombre, pues lo consideraban una aberración,

 y Vinya no podía soportar la luz de Eldor ni el calor de las creaciones de Sarra.

Cuando Vinya comprendió su condición renegó y maldijo a Ruballa,

 aunque ahora estaba condenado a servirla en su no-vida,

cogiendo la sangre de las criaturas y cediendo así sus almas a la diosa.

Esa fue la triste historia de Vinya Amalöen y el comienzo de esa estirpe

maldita, y algunos de los discípulos de Vinya han perturbado el sueño

 de los vivos aún hasta nuestros días, como la dama Necress.
Pues al cabo de unos siglos Vinya adquirió el suficiente poder

 para convertir a otro mortal a su misma condición, cediendo parte

de su esencia. Y aunque esto hizo motivado por su deseo de

compañía y humanidad, no tardaron en surgir disputas y enfrentamientos

 entre sus discípulos, pues su maldición no les permite hallar paz.

Nadie sabe si Vinya, el Padre de los Vampiros, sigue vivo en algún remoto

 rincón de Mundo”.

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ESCUCHA A LOS HIJOS DE LA

NOCHE, QUE DULCE MÚSICA HACEN…

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ERNESTO UN BESO PARA TI MI BELLA VAMPIRA.