“¡Que no se escape, que no se escape, Ezequiel!”,

En busca del Asesino Original .

“¡Que no se escape, que no se escape, Ezequiel!”,

 le decían a éste. Los policías iban corriendo

en busca de Rolando, unos de los psicópatas

 más buscados. Rolando “cara quemada” Mendoza,

 seguía corriendo con mucha rapidez hacia un edificio.

 De pronto éste al ver que otros policías venían

 desde el otro lado de la calle, saca su arma y

 comienza a dar disparos hiriendo o matando

 a todo lo que se cruzase. Ezequiel repentinamente

se detiene y deja que su amigo corra sólo tras él

 y entra por una ventana de uno de los salones del

 edificio. El psicópata asesino, al verse rodeado,

 entra por la puerta principal de aquel edificio -”pero

Ezequiel ¿donde estas, hombre?”- otros policías se

 unían en la persecución de éste, pero sin lograr

 tener éxito en la captura. El psicópata huía a toda

 velocidad, arrojaba cosas a los policías tratando de

 obstaculizar la persecución. Algunos policías torpes

 se resbalaban y caían al suelo por las cosas que

 arrojaba éste. Rolando estaba logrando salir del

 edificio, cuando un detective se pone en frente

 de la puerta para detenerlo, pero Rolando no tuvo

ningún pudor, saca su arma y con un certero tiro

 en el cráneo del detective lo asesina y logra salir.

 Ezequiel, entraba y salía de las habitaciones del

 edificio de no más de cuatro pisos y llega hasta la

azotea. Desde allí ve que Rolando seguía corriendo

 intentando escapar – “¡maldito, ahora sí que no

 te me vas a escapar! Santoro y los demás con

 estupor ven como Ezequiel, jugando a ser

superhéroe, saltaba desde el último piso

amortiguándose con un toldo que había en la

 parte trasera del edificio y lograba detener

 por fin a Rolando. Ezequiel con furia le pegaba

 en el rostro a éste, una y mil veces -”dime…

¿que conexión tienes con Vicente Romero?…

RESPONDEME MALDITO, O QUIERES

QUE TE MATE AHORA MISMO…”Rolando

no hacía nada-”No te voy a decir ninguna

 maldita palabra, quédate con la duda

 para siempre, jajajajjaj…. Ezequiel nuevamente

con una furia incontenible le daba golpes en el rostro

 con el mango de la pistola -”detente, detente,

 Ezequiel, no lo mates aquí….”

decía un policía -”llevémoslo de inmediato”….

Ezequiel, Juan, Rubén, Bernardo y los demás

 policías se llevaban a Rolando hasta una cárcel

 de máxima seguridad. En el trayecto Santoro

miraba atentamente a Ezequiel-”oye, y tú ¿cómo

 hiciste eso?” – “la verdad, es que aún

 no lo sé…pude haberme matado…pero la verdad

es que al pensar de que Vicente está aún suelto,

 me da fuerzas para hacer cosas inimaginables”

 decía Ezequiel -”espero que ahora vayas a descansar,

 no podría describir que cara tienes en este momento”

 decía Juan Santoro. -”y tú ¿qué vas a hacer?” –

 ”tengo que ir a una vivienda, que está cerca de

 un bosque a investigar unos extraños

 acontecimientos que ocurrieron en un camping

 cercano, hace varios días que trato de investigar

este caso. ¿Lo sabías…cierto?” – “sí lo sabía…pero

 ¿vas a ir sólo?, recuerda que estamos juntos en

esto” – “pero yo te ordeno a que de una vez por todas

 vayas a dormir un rato, despéjate, y mañana nos

 vemos” decía Santoro. Ezequiel resignándose a las

 palabras de su amigo, se bajaba del furgón y

 cruzaba una calle hasta llegar a su hogar.

Ya estando en su casa, Ezequiel se saca el

 celular y su billetera y va a la cocina, abre

 un cajón y saca pastillas para dormir -”estos

 días han sido de los más estresados de mi vida,

 espero que con esto pueda dormir tranquilo” decía

 Ezequiel y se tomaba las respectivas

 pastillas -”dos es más que suficiente”. Este iba

rumbo a su dormitorio entre dormido

 pensando:”te atraparé algún día Vicente,

 y vas a sufrir maldito” se recuesta en su

 cama y se queda inmediatamente dormido,

 el celular que estaba en la mesa de noche,

 empezaba a sonar y a sonar, era Santoro

 quién le había mandado un mensaje de texto

que decía-”espérame dentro de estas 24 horas,

 si no te llamo, ven a buscarme porque

estaré en peligro…….

Ya estando en la cárcel, los policías llevaban

 esposado a Rolando, mientras que los demás

 reos gritaban al ver al asesino, quién era conocido

por ellos. Mientras un grupo lo veneraba y

 cantaban himnos patrios de las diferentes

naciones de los asesinos, otros lo insultaban

 y le escupían en la cara. -”¿estas dispuesto

 hablar ahora basura?” Le decían al asesino -”jejeje,

 ustedes se equivocan si creen que les voy a

 decir una miserable palabra de los que

 ustedes quieren…sólo les puedo decir que

 en comparación con un ratón y un elefante…

 han cazado al ratón…” todos quedaron en

 silencio y con un empujón metieron a Rolando

 a una celda, cumpliendo los 98 años de

cárcel que le dieron, o sea cadena perpetua.

Ezequiel caminaba de noche por un camino

 muy oscuro que apenas veía su cuerpo,

 escuchaba gritos, golpes y disparos, esas

 voces y esos gritos los conocía, era la voz

 de su familia, empezaba correr adivinando

 el camino-”Madre ¿dónde estas?, ¿Padre?”

 también sentía la voz de su pequeña y

 única hija -”Gulianaaaaaaa….¿en donde

 están?”. De pronto una gran luz que provenía

 de la luna llena iluminaba el camino….

 sus ojos no podían creer al ver a su padre

 agonizando con grandes perforaciones en

su pecho indicándole donde estaban los demás.

 Ezequiel desesperado corría en busca de los

demás, su asombro fue mayúsculo al ver a

 su madre tendida en el suelo muerta. Alza su

 vista y ve a Vicente mirándolo fijamente con

 Guliana entre sus brazos-”no le hagas daño,

por favor te lo ruego, es mi razón para vivir

, por favor, estoy dispuesto a hacer todo lo

 que tu me pidas…por lo que más quieras

 haré todo lo que tu me pidas…” al escuchar

 eso, Vicente deja caer a la niña, encañona a

 Ezequiel y dispara, la bala se incrusta en la

 cabeza de éste despertando de la gran

 pesadilla que había tenido.

Ezequiel se levanta con un inquietante zumbido

 en sus oídos, apaga el reloj despertador y

 se levanta, entra al baño y se moja su cara

 repetidas veces, el espejo reflejaba el rostro

 de Ezequiel lleno de ansiedad por continuar

 con su mayor anhelo…

Ezequiel Domínguez repentinamente no se

 encontraba por ningún lado, no estaba ni en

 el baño, ni en la cocina, en ninguna parte.

 Sus ropas estaban tiradas en el suelo,

 algunas cosas estaban quebradas. La mesita

 de noche estaba volteada con las patas arriba,

 Ezequiel había salido apresuradamente de

 su casa, al leer el mensaje que le había

mandado su querido amigo y compañero

Juan Santoro.

Enciende el motor de su auto, y comienza a

dirigirse hasta el lugar en donde se encontraba

Santoro. Su celular sonaba y sonaba, eran los

 compañeros de éste que les avisaba que había

 un motín en una cárcel cercana, luego lo

 llamaban para que se presentara a reuniones,

 lo llamaba su familia, pero él no se concentraba

 en nada que no sea en la búsqueda de su compañero.

Luego del largo trayecto, se encuentra frente

 a frente con un bosque, con su automóvil

 comienza a entrar pausadamente. Ezequiel ve

 a lo lejos un chico salir excitado y horrorizado

de la casa que estaba en aquel bosque.

Inmediatamente éste detiene su automóvil

y lo llama, pero el chico no le prestaba atención

 y se iba alejándose del lugar rápidamente.

Se baja del automóvil, saca su arma y empieza

 a caminar lentamente acercándose al lugar.

Mira a su alrededor, apuntaba al maizal por

 si había alguien escondido, pero nada.

 Hasta que empezó a caminar raudamente

hasta la vivienda, en donde salían olores

desagradables. Tocó varias veces la puerta,

 no les respondía nadie. Descubrió que la

puerta estaba semiabierta, y empezó a darle

 pequeños empujones, algo se oponía,

no podía ver nada. Tapándose un poco

 la nariz y la boca, dio un último empujón

a la puerta en donde el cuerpo de una

 anciana cae a un costado. Ante el pavoroso

 descubrimiento, Ezequiel seguía caminando

 por los alrededores de la casa. Sus ojos

 ansiosos por encontrar algo cambiaron

inmediatamente a unos ojos de una amargura

 innata al ver a su compañero muerto

rca de una habitación. Ante esta situación,

piernas empezaron a temblar como si

 ya no tuvieran fuerzas y cae de rodillas-”haré

todo lo que tú me pidas, haré todo lo que

 tu me pidas”- sentía en su cerebro, lo mismo

 que había dicho él en el sueño que tuvo.

 De pronto unos pasos se escucharon en la

 entrada, rápidamente saca su arma de nuevo

 y ve una sombra que estaba entrando,

 no podía ver absolutamente nada y apunta-

“hey tú, quédate en donde estás, maldito asesino

enfermo” decía aquella sombra. -”¿quién eres tú?”

decía Ezequiel -”soy detective, quédate en

donde estas” – “yo también soy policía, mira mi

 acreditación”, pero está persona a quién Ezequiel

no veía dispara sin razón alguna, lo hiere en

 una de sus piernas y cae al suelo.

El sujeto de a poco empezaba a acercarse a

 éste -”tú, tú no me vas a quitar este caso,

Vicente Romero es mi principal objetivo,

lo que tu haces es estropearlo todo,

inútil…dime ¿cómo te llamas? Insignificante”

 decía este “me llamo Ezequiel Ramiro

 Domínguez Cepeda”. Al escuchar esto,

el policía da media vuelta y empezaba a salir

 velozmente de la casa -”hey, espera,

y tú ¿cómo te llamas?” decía Ezequiel

 tratándose de poner de pie y comenzaba

 a seguirlo. El sujeto estaba a punto de

 entrar al maizal, y al ver que éste lo seguía,

comenzaba a disparar varias veces hiriéndolo

nuevamente en un brazo -”detente maldito

 policía corrupto” decía Ezequiel y dispara lo

suficiente como para herirlo y cae al suelo

 pesadamente.

Comenzó a caminar lentamente hasta el sujeto,

quién estaba en el suelo boca abajo. Al voltearlo,

 su asombro fue mayor al ver que se trataba

de Rubén, uno de sus compañeros, sus balas

 no lo habían herido, lo habían matado

 instantáneamente. Desesperado al ver a Santoro,

 la anciana y a Rubén muertos, llamó a los

demás compañeros para que se presentasen al lugar.

Herido y adolorido, entra como puede a su auto

, y se dirige a un hospital cerca. Estando ya en él,

 algunos enfermeros acudieron en su ayuda,

ya que éste se desmaya apenas entra.

Urgentemente, los doctores comienzan a operarlo,

extrayéndole las balas de su brazo y pierna.

Ezequiel comenzaba a tener el mismo sueño que tuvo.

Caminaba por un lugar oscuro, veía la imagen

de Vicente corriendo alejándose de él.

Este comenzaba a perseguirlo, en el camino,

su padre y su madre se cruzaban tratando de

 que no lo siguiera, pero Ezequiel con furia

 dispara en contra de sus padres, quienes

estaban obstaculizando su camino y caen moribundos,

 veía a su pequeña hija Giulana gritando

por lo acontecido, pero él continuaba corriendo

hasta que lo atrapa, lo agarra de los brazos,

saca su arma y le propina tres disparos en su

 espalda, Vicente cae pero su arma se dispara,

 una bala estaba a punto de llegar al cráneo

 de Ezequiel, cuando despierta asustado

 tocándose la cabeza.

-”Despertó, el bello durmiente”- “quién se lo

 iba a imaginar, el cazador cazado,

jajaja”- “un pescado fresco, jejeje” – escuchaba

 al despertar. En un reflejo del miedo mira

 para todos lados, estaba encerrado junto

 con otro reo en una celda. -”¿QUÉ HAGO

AQUÍ, QUE HAGO AQUÍ? POR LA MISMA

MIERDA” decía. -”acaso no lo sabes” decía

 un compañero de celda -”¿qué cosa?” – “estas aquí

 por corrupción, y además mataste a un policía

compañero tuyo, así que te queda mucho

tiempo aquí” – “no, no, nooooooo, tengo que

encontrar al asesino, lo tengo que encontrar”

decía Ezequiel mientras caminaba desesperadamente

 por toda la celda y tocándose su rostro. -”oye, ¿dime

como te llamas tú?”- “¿Yo?, me llamo Julio,

 los chicos aquí me dicen el enano julio” – “está bien

Julio, ¿qué te parece si planeamos salir

 de aquí?, ¿eh?… ¿hace cuanto tiempo

estoy aquí?” – “desde ayer, tus compañeros

están furiosos contigo por esto, por lo menos

no quieren verte en mucho tiempo” –

“¿tu sabes como descubrieron esto?” –

 ”que se yo, hombre, yo nunca he sido

un detective, ni sé como trabajan,

 pero tu sabes, a lo mejor dejaste algo

 que era tuyo, una prenda, o hasta por tus

 mismas huellas digitales, eso lo que yo sé…

pero te podría decir qué es muy difícil salir

 así como así de aquí, nosotros solamente

 salimos para almorzar, u otras veces salimos

 al patio a recrearnos un rato, pero el resto

 del día estamos aquí” decía Julio. Charlaron

durante largo rato, pero Ezequiel desesperado

estaba pensando planear como salir de aquel lugar.

De todas las conversaciones que tuvieron,

 Ezequiel le pregunta -”¿y tu como fue que

 te trajeron? ¿Qué hiciste?”- “bueno mi

 estimado compañero…un día estaba yo

 en mi casa, estaba a punto de conocer

a mi padrastro, lo estaba esperando con

mi madre, quién estaba ansiosa para que

yo lo conociera, yo tenía en ese tiempo 32 años.

Llega el momento, él venía muy bien vestido..

.pero lo que más me llamo la atención de él…

era su hija. Una mujer de un cuerpo

 extremadamente espectacular, ella apenas

me saludo con un beso en la mejilla…

realmente me despertó todas mis pasiones

que tenía dormida durante largo rato por

 causa de mi trabajo y otras cosas personales.

 Era una mujer muy correcta y muy profesional

 en su trabajo…yyyy” – “¿y que fue lo que

pasó entonces…?” interrumpía Ezequiel- “Ella era

 una mujer muy ocupada en sus asuntos,

 no tenía mucho tiempo para el amor,

yo no podía enamorarme de ella,

 porque…es mi hermana, mi hermanastra,

 yo…era…muy correcto… ¿entiendes?,

muy correcto. Un día estábamos solos

 en mi casa, ella venía del trabajo muy

agotada…se fue a la ducha.

 Yo realmente…me estaba volviendo

loco por ella” – decía acongojado el enano Julio –

 ”yo soy muy feo, además de chico, pero po

r mi simpatía atraía mucho a las mujeres que

 conocía, pero ella…era especial…yo siempre sabía

 todo lo que hacía, la espiaba…y ese momento no

 fue la excepción, tuve que entrar mientras ella

 se bañaba…pero ella no hizo absolutamente nada…

se entregó a mi, se dejó llevar por la pasión,

 yo le atraía también, igual que a las demás que

 había conocido…hicimos el amor apasionadamente.

Se dejó llevar…” – Ezequiel solamente lo

 escuchaba – “ella se dejaba llevar, yo me movía

y ella se movía también excitada, no resistió

 mis encantos, le daba palmadas en sus nalgas

a su cuerpo inerte y me hacía excitarme más y

 mucho más, su sangre corría junto con el

 agua de la ducha por las certeras apuñaladas

 que le había hecho con mi afiladísimo cuchillo….ohh

esa mujer por fin se había entregado…”

al escuchar eso, Ezequiel, en un arranque de ira,

 lo toma de cuello tratándolo de ahorcar – “

y la mataste maldito, maricón, te voy a matar

 desgraciado, ¿cómo pudiste…?”-

decía enfurecido Ezequiel.

 Los demás reos gritaban y

 llamaban al guardia de turno que

estaba cerca -”¡Están matando al enano Julio,

 están matando al enano Julio!” gritaban.

Apenas el guardia abría la reja, el enano

 julio le cierra el ojo izquierdo a Ezequiel,

 éste inmediatamente supo lo que era.

El guardia estaba a punto de darle un

 golpe en la espalda a Ezequiel, cuando

 éste se da vuelta y lo esquiva tomándolo

 del brazo, luego le tuerce la muñeca y

 le arrebata el madero con que le iban

a golpear, y con el mismo palo le da un

 feroz golpe al guardia dejándolo casi inconsciente.

 Luego le arrebata las llaves y posteriormente

el arma, y sale con él llevándolo como rehén

 mientras que los reos seguían gritando y

 golpeando las rejas-”Pronto sabrán que

 soy inocente” decía.

Pero cuando el enano Julio puso un pie fuera

de la celda, Ezequiel lo mira y le dice-”si te

 veo a ti de nuevo en la calle, volaré todos

 tus sesos, y tus vísceras serán alimento

 para los perros”. Ante la seguridad de las

 palabras de Ezequiel, el enano Julio no lo

 pensó dos veces, y él mismo entró de nuevo

a la celda, incluso cerrando la reja.

Los demás guardias estaban comiendo,

algunos botaron sus platos por el asombro

 al ver a Ezequiel fuera de la celda y a su

 compañero ensangrentado casi inconsciente

 -”ustedes ineptos, sabiendo que hay un

asesino haciendo de las suyas en la calle,

 están aquí, riéndose y comiendo como cerdos…

yo no soy ningún policía corrupto…

yo me largo de aquí…

 ¡ABRAN LA MALDITA PUERTA,

O SINO LE DISPARO EN LA CABEZA A ÉSTE…!”

. Los guardias obedecieron inmediatamente

 y le abrieron la puerta asustados.

Ezequiel ya estaba en la calle, pero seguía

 teniendo en sus brazos al guardia.

 Luego de caminar varias cuadras,

lo suelta y empieza a correr.

 Los demás policías empiezan a pedir

 refuerzos como condenados, pero nunca

volverán a atrapar a Ezequiel Domínguez….

Al perderlos de vista, Ezequiel empezó

 a caminar lentamente en dirección a un metro,

para que lo alejara del lugar. “haré todo

 lo que me pidas, todo lo que me pidas”

seguía sintiendo en su cerebro y tira

 la pistola muy lejos. Se detiene esperando

el metro, se sentía muy observado,

 algunas personas lo miraban extrañados

 por su atuendo.

Se acerca el transporte, se detiene y abre

 sus puertas. Muchas personas entraban y

 salían de allí, él entró rápidamente y se sentó

 en un lugar alejado de los pasajeros, cerca del

 conductor. Luego del largo recorrido del metro,

y detenerse para que salieran las personas del

 transporte ya que era de madrugada,

empezó a levantarse de su asiento,

se había quedado dormido. No lo podía creer

 lo que veía sus ojos, estaba Vicente Romero

 justo justo en el mismo metro, se agacha

 para que no lo viera y trataba de buscar

su arma, pero no lo tenía, se acordó de

que ya no tenía ni su traje, ni sus armas,

 ni sus herramientas de trabajo.

Nuevamente se levanta de a poco, pero

se distrae, al ver a un costado un misterioso

 hombre, que pareciera ser policía, sí, sí,

 lo conocía, es policía, ha trabajado con

 él algún tiempo. Se relaja un momento

 y espera hasta que la máquina se detuviera

 y que saliera Vicente de allí. La maquina

se detiene y Ezequiel se levantaba lentamente,

 ve que Vicente salía, y que el otro sujeto hacía

lo mismo un paradero más allá. Antes que

 las puertas se cerraran nuevamente,

 Ezequiel sale del metro y se dispone

 a seguir al policía. Pero se detiene

 bruscamente para no levantar sospechas,

ya que nadie le creería en ese momento

que es un detective más y dobla en una esquina,

se dispone a esperar que podría pasar en aquel

 encuentro que iban a tener estos dos personajes…

Luego de esperar durante largo rato, siente

 repentinamente unos gritos desgarradores -”

ese grito…ese grito…no es Vicente…es el otro

 sujeto”. Pensaba Ezequiel y se dispone a ir

al lugar de los hechos. Encuentra al policía

 muerto degollado tirado en el suelo-”Vicente Romero,

 Durante años has ido matando y cambiando

 de identidad. Viajando de ciudad en ciudad,

 sembrando el caos por donde pasas…nadie te

 ha visto, no tienes fotos tuyas, pero nosotros

 te conocemos bastante bien…te seguiremos

 en donde vayas…pero el día en que te encontremos

 y te atrapemos…vas a desear que nosotros

 te matemos, ya que te torturaremos de por vida…”

        ERNESTO.