Charles Bukowski .IV

 

Sos una bestia, me dijo ella

con tu blanca panzota

y esos pies peludos.

nunca te cortas las uñas

y tenés manos regordetas

uñas como de gato

tu narizota colorada y brillosa

y los huevos más grandes

que he visto nunca.

Arrojás esperma como una

ballena arroja agua por

el agujero de su espalda .

Bestia bestia bestia

me besa,

Qué querés para el

desayuno?

Los Locos Siempre Me Han Amado

Y los subnormales

a lo largo de párvulos

primaria

secundaria

universidad

los no queridos

se prendían

de mí.

Los mancos

los epilépticos

los tartamudos

los tuertos,

cobardes

misántropos

asesinos

fenómenos

y ladrones.

En el trabajo y en

el ocio

siempre atraje

a los indeseables. Me encontraban

y se prendían de mí. Aún lo

hacen.

Ahora en este vecindario

hay uno que me ha

encontrado.

Él merodea

empujando un carrito de supermercado

lleno de basura:

latas abolladas, cintas de zapatos,

bolsas vacías de papas fritas,

envases de leche, diarios, cortaplumas…

“Hey, amigo, cómo estás?”

me detengo y conversamos

un rato

luego me despido

pero él

me sigue.

Paso las cantinas

y los burdeles…

“manténeme informado,

amigo, manténeme informado,

quiero saber qué pasa.”

él es mi novedad.

Nunca lo he visto

conversar

con nadie más.

El carrito traquetea

un momento

detrás de mí

entonces algo

cae.

Él se detiene

para recogerlo.

Entretanto yo

camino por

la puerta principal

del hotel verde de la esquina

cruzo a lo largo

del vestíbulo

y salgo por la puerta

trasera

hay un gato

enmierdándolo todo ahí dentro

absolutamente encantador,

me sonríe.

Los Extraños

Puede que no lo crean

pero hay gente

que va por la vida

con muy poca

fricción o

angustia.

visten bien, comen

bien, duermen bien.

están contentos con

su vida

familiar.

Tienen momentos de

congoja

pero dentro de todo

permanecen imperturbables

y a menudo

se sienten muy bien.

y cuando mueren

es una muerte tranquila,

usualmente mientras

duermen.

Puede que no lo

crean

pero gente así

existe.

Pero yo no soy uno de

ellos.

oh no, no soy uno

de ellos,

no estoy ni tantito cerca

de ser

uno de

ellos

Pero ellos están

ahí

Y yo estoy

aquí

Azul No

Ella me llamo desde lejos,

“nunca podía discutir con vos”,

me dijo,

“siempre te ibas.

mi esposo no es así,

se me pega como plasticola.

y me golpea”.

“Nunca creí en las discusiones”,

dije, “no hay nada que discutir”.

“Estás equivocado”, dijo ella, “deberías

tratar de comunicarte”.

“Comunicar es una palabra abusada, como

amor”, le dije.

“¿Pero no creés que dos personas pueden

amar?”, preguntó.

“No si tratan de comunicarse”,

le contesté.

“Estás hablando como un boludo”,

dijo ella.

“Estamos discutiendo”,

dije.

“No”, dijo ella, “estamos tratando de

comunicarnos”.

“Me tengo que ir”, dije.

corté y descolgué el teléfono.

me quedé mirándolo.

Lo que ellas no entendían era que

a veces no hay nada que salvar

excepto la reivindicación personal del

propio punto de vista

y que eso era lo que iba a causar

ese flash blanco y cegador

uno de estos días.

ERNESTO

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