POEMAS DE ROSENNA.

MÍRAME…

Ven… te desafío…

mírame a los ojos…

y dime la verdad!..

que de mi te has cansado…

dímelo de frente…que ya no quieres

ni siquiera mi amistad!…

si hasta parece que has olvidado

lo felices que fuimos en el pasado…

Atrévete a mirarme y dime que no es cierto,

que esto es tan solo un sueño

del que voy a despertar…

decías que…me querías,

decías que …me amabas

pero esas fueron palabras

de pura falsedad!..

Aunque te calles…lo ocultes

o digas la verdad

ya todo será inútil

nadie te creerá!..

por última vez te pido…mírame…

fijo a los ojos…si tu conciencia

no te dice nada…

después de sostener mi mirada…

puedes ir en paz!..

 

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MIÉNTEME

Quédate un poco más…

no te das cuenta que mi cuerpo,

mi sangre y mi alma te reclaman…

quédate y miénteme…

miénteme un poco más de amor…

sé que tu no me amas…

que no me lo dices para no verme sufrir…

quédate y miénteme…

que yo haré como que no lo sé…

aunque después cuando te vayas

quede en la desolación…

quédate y miénteme…

que yo a mi corazón para que no sufra…

también le mentiré!..

 

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La luna me dijo…

 

Ayer conversé con la luna,

ella me dijo…

que hay un loco poeta que en ella se inspira

y que por las noches… mirándola,

escribe poesías…

La luna me dijo…

que siempre la visitan dos jóvenes amantes

entre perfume de rosas y jazmines

extasiados por esos aromas fragantes

se besan iluminados por su tenue luz,

escuchando romántica música de violines

La luna me dijo…

que hay una niña enamorada,

que a la orilla del mar añora un amor perdido,

que tiene pena en su corazón

por ese amor no correspondido.

La luna me dijo tantas cosas!..

que rodando por la noche

llena de fantasías todo lo ve…

me ha dicho que muchas veces ha visto

mis lágrimas, ha sentido mis congojas,

que llorando por una causa perdida…

siempre me ve…

pero también me dijo en secreto…

que ella sufre por un amor imposible,

que nunca podrá ser…

del sol se ha enamorado…

pero nunca podrán ser amantes

pues ambos están muy distantes

y sólo a la distancia se ven al amanecer.

_____ERNESTO.____________________________

 

“Princesas”, de Fernando León de Aranoa .

Ésta es la historia de dos mujeres, de dos putas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye, tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Cuando se conocen están en lugares diferentes, casi enfrentados: son muchas las chicas aquí que ven con recelo la llegada de inmigrantes a la prostitución. Caye y Zulema no tardan en comprender que, aunque a cierta distancia, las dos caminan por la misma cuerda floja. De su complicidad nace esta historia.
En Princesas, los móviles suenan constantemente, pero no hay cariño ni risa en las llamadas. Las chicas que protagonizan la película de Fernando León de Aranoa trabajan sin horario y a fuerza de politono. Acostumbrados a verlas desde la ventanilla del coche, en “reojos” furtivos al cruzar el paso de cebra o en un fugaz intercambio de miradas, el gran logro de Princesas es trasladarnos desde el primer fotograma al otro lado de la calle. Ellas son putas, pero como cada uno de nosotros, no dejan de soñarse princesas. León de Aranoa tiene una endiablada y envidiable capacidad de introducirnos en mundos que pueden sernos ajenos, pero que lo son menos cuando salen los títulos de crédito y se encienden las luces. Ya conocimos los sueños de los adolescentes periféricos en Barrio y los sinsabores de los parados de edad media en Los lunes al sol. Ahora le toca el turno a las prostitutas de calle, las que “pagan a diario los altos impuestos de la precariedad y el desprecio” (palabras del director), las más marginadas de la marginalidad.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los guionistas fértiles en diálogos brillantes es encontrar el contexto adecuado para poder dar rienda suelta a esas excelentes muestras de ingenio. Fernando León de Aranoa lo ha demostrado desde su primera película: es un dialoguista magnífico. Y así son también los diálogos de su nueva película “Princesas”. Pero los detractores del filme se han apresurado en señalar la inconveniencia de esas líneas en un contexto tan árido como el de la prostitución y afirman que no hacen creíble la película. Si el cine nos ha hecho creer mil y una mentiras, no tengo ningún inconveniente en aceptar que esos diálogos salen de los labios de prostitutas, más si dicen cosas tan interesantes y tan bien dichas, y más si el filme desborda realismo en el dibujo de escenas y personajes. Porque hay algo más importante que la forma en que hablan los protagonistas: sus actos, sus vivencias. Y ahí es donde “Princesas” triunfa y de manera avasalladora. Manteniendo una coherencia ejemplar desde el título, el filme traza una línea entre la realidad y la ficción, entre lo que se vive y lo que se anhela, entre lo que se tiene y lo que nunca se tendrá. Más allá del tema de la prostitución, ese conflicto realidad/ficción que determina la vida de la protagonista es extensible a otros personajes cotidianos igualmente anónimos (en este caso, la madre). La película se muestra dura sin parecerlo: utiliza convenientemente elipsis y fueras de campo; y el final es un golpe tremendo. Hasta el momento, “Princesas” es la mejor película española del año y la Academia tiene que decirle ya a Candela Peña cuándo puede pasar a recoger su Goya. Lo que hace la actriz es, literalmente, un prodigio.
Caye tiene una madre a la que no le gusta visitar los domingos porque en ella se ve a sí misma, reflejada: Pilar es un espejo ingrato para Caye, lo que la chica ve en él no le gusta, porque lo sabe futuro probable, cercano.
Zulema es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Lleva siempre encima una fotografía de su hijo, un trocito de esperanza plastificada en 3×4, que saca a cada rato de su cartera para enseñársela a sus compañeras de cuneta, aunque la que de verdad necesita verla es ella.
Caye se enamora luego de un Manuel. En él quiere ver al que será el hombre de su vida, aunque lo sea sólo por un rato. Caye no sabe amar, porque lo ha hecho poco, por eso se acelera y lo hace con torpeza, a trompicones. Quiere dar todo lo que tiene guardado, que es mucho, y acude a su segunda cita con el corazón en la mano, dispuesta a entregarlo. Como si fuera un maniquí, Caye coloca sobre Manuel todos sus deseos. Y es difícil estar a la altura de los deseos de Caye.
Mientras, Zulema se hace fotografías furtivas entre las cajas de los supermercados: demostrará con ellas a sus padres que trabaja de cajera, como les dijo en sus primeras cartas, hoy ya lejanas. Luego, de noche, camina otra vez desnuda entre los árboles asombrados de la Casa de Campo. Funambulista experimentada, hace equilibrios por el alambre afilado de sus arcenes, entre el caudal lento y metalizado de los coches, dando traspiés sobre la tierna fragilidad de sus veintitantos años desnudos.
Dice Caye que las princesas son tan sensibles que no pueden vivir alejadas de sus reinos porque se morirían de pena. Algo de razón debe tener, porque a Zulema los días cada vez se le hacen más difíciles, los silencios más largos, los alambres más estrechos. Su imprevista amistad les dará a las dos un refugio temporal, una habitación soleada, compartida, en la que sentarse a conversar con desacostumbrada ternura y reírse, de todo y de nada en concreto, ajenas, tranquilas; como si afuera hubieran dejado hoy la culpa y los pasos en falso; como si el tiempo aquí, por verlas mejor, pasara más despacio junto a ellas. En esta historia hay además una peluquería con pretensiones de salón de belleza que las chicas frecuentan más en busca de conversación que de cortes de pelo. En ella discuten, comentan, ríen y se pelean, los móviles siempre a mano, sin dejar de sonar. Aquí conoceremos a Blanca, la princesa desheredada, la que una vez tuvo belleza, juventud y dinero, hoy siempre detrás de un cuarto de baño. La droga se lo quitó todo excepto el encanto, que de tanto no fue capaz.
Y conoceremos también a Caren, a Ángela, a Rosa y a las otras, las mujeres invisibles, las de la mirada secreta. No encontraréis a nadie, político o cliente, que admita haberlas visto, haber escuchado de su boca palabra, risa o lamento. Oiréis a muchos hablar en su nombre, nunca a ellas.
Cuando las quieran salvar, cuando las quieran esconder, cuando las quieran echar, tampoco podréis escucharlas, porque nadie les pregunta, nada, nunca. Pagan a diario los altos impuestos de la precariedad y el desprecio, ponen cada noche su corazón a doble o nada; deambulan confundidas, nocturnas, por los bosques desencantados que circundan las ciudades, buscando acaso el billete de regreso que una vez perdieron.
Sin embargo, cada noche, en la Casa de Campo, sale vaho de sus bocas cuando ríen, reunidas en torno a la hoguera cómplice de su conversación. Si escucháramos con atención las oiríamos hablar con una ternura desacostumbrada de sus novios, de sus hijos, de lo que la vida tiene aún reservado para ellas; las oiríamos discutir, prometer, lamentarse a veces, aunque discretamente, sin perjuicio de la alegría.
Si escucháramos, las oiríamos también celebrar su cumpleaños un día, con un pollo rostizado comprado a los ambulantes que frecuentan sus espacios. Luego el brindis emocionado, cerveza y plástico, las palabras que se anudan en la garganta, los aplausos y las risas, los bolsillos de la memoria cedidos ya a fuerza de tanta ausencia.
Mientras, a su espalda, el horizonte soberbio de la ciudad duerme tranquilo, ajeno a todo. Pero allí arriba, arriba, está la vida, hablando en muchas lenguas distintas el idioma común de la esperanza.
FICHA ARTISTICA

FICHA TECNICA

Director: FERNANDO LEON DE ARANOA
Productor: FERNANDO LEON DE ARANOA. JAUME ROURES
Guionista: FERNANDO LEON DE ARANOA
Música: MANU CHAO
Director Fotografía: RAMIRO CIVITA
Vestuario: BINA DAIGELER

 

Título original: Princesas
Año: 2005
Duración: 113 min.
Nacionalidad: España
Género: Drama
  COLOR

  ______ERNESTO____________________________________________

CANDELA PEÑA ……………………………. “Caye”
MICAELA NEVÁREZ ……………………. “Zulema”
MARIANA CORDERO ………………………. “Pilar”
LLUM BARRERA …………………………… “Gloria”
VIOLETA PEREZ ………………………….. “Caren”
MONICA VAN CAMPEN ……………….. “Ángela”
FLORA ALVAREZ ………………………….. “Rosa”
MARÍA BALLESTEROS ……………….. “Blanca”
ALEJANDRA LLORENTE …………….. “Mamen”
LLUIS CALLEJO …………………………. “Manuel”
ANTONIO DURAN ……………….. “Funcionario”
PERE ARQUILLUE ………………………. “Carlos”
PEPA ANIORTE ……………………………. “Alicia”
ALBERTO FERRERIO …………….. “Voluntario”