HISTORIA DE James Douglas Morrison

 

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Jim Morrison

 

(1943-1971)

Poeta, actor y cantante

James Douglas Morrison nació en Melbourne, Florida, el 8 de diciembre de 1943. Desde muy joven estuvo fascinado por la literatura y la poesía, y tanto en la George Washington High School como en el Junior College de Saint Petersburg (Florida) manifestó temprana inclinación por la obra de los autores del denominado malditismo francés y anglosajón: Gérard de Nerval, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, el conde de Lautreamont, Swedenborg o William Blake. Un autor español que ha analizado en detalle la personalidad del que sería líder de The Doors, el novelista español Mariano Antolín Rato, llegó a afirmar que en realidad lo que “Morrison deseaba era ser un poeta francés”. Estudió cine y teatro en la universidad de California en Los Ángeles (UCLA), a donde se trasladó en 1962. En 1965 conoció a Ray Manzarek, muy influido en el plano musical por el blues de Chicago, que se encontraba al frente de su propia banda, Rick and the Ravens, en la que ya manifestaba su interés por la música electrónica.

Este encuentro se enriquecería al año siguiente con la incorporación de dos músicos procedentes del grupo The Psychedelic Rangers, John Densmore (batería) y Robby Krieger (guitarra). El entendimiento entre los cuatro jóvenes sería lo bastante intenso como para que debutaran ese mismo año con el nombre de The Doors en el London Fog Club de Sunset Boulevard, de Los Ángeles, nombre que adoptaron inspirándose en los poemas de Blake (“Si se purificaran las puertas de la percepción, todas las cosas resultarían infinitas para el hombre…”) y los textos escritos por Aldous Huxley sobre sus experiencias con mescalina. Ese mismo año Jim aliviaría de una ese su apellido paterno, por sus diferencias con su padre, almirante de la Marina de Estados Unidos y perteneciente a una estirpe de larga tradición militar.

En 1967, época de transición entre el fenómeno hippy y el amargo despertar a una realidad decepcionante para la juventud de todo el mundo, la salida del álbum The Doors resultó un revulsivo cuyas orientaciones pueden asimilarse no sólo por su concepción, que Morrison explicó en términos vinculados a la literatura de Antonin Artaud y su Teatro de la crueldad, sino por adaptar canciones de Bertolt Brecht y Kurt Weill. El tema ‘The End’, que ya había ocasionado problemas al grupo en algunas de sus primeras actuaciones, por ser idóneo para desarrollar la capacidad dramática y sensual que Morrison ponía en escena —la letra narra, en una atmósfera delirante, por qué un niño quiere asesinar a sus padres—, les catapulta a la fama y atrapa el malestar de miles de adolescentes que afrontan en un tono trágico y definitivo un clima de lucha generacional, en contraste con las tediosas reediciones de la vida desenfadada y ‘genuinamente americana’ que numerosos y fugaces grupos estadounidenses pretenden relanzar a través de su música. Con ‘Light My Fire’ se sitúan en el número uno en las listas comerciales.

Los elepés que siguen —Strange Days (1967) y Waiting for the Sun (1968)— ahondan en la línea inaugural, con pasajes que alternan el desengaño, la violencia cotidiana y la sentimentalidad frustrada en un contexto opresivo que comprende desde la familia hasta la cultura en general. Y algunos temas reaparecen en la cúspide de las listas de éxitos. Paralelamente, los escándalos se suceden: en tanto los medios de comunicación exaltan a Morrison como un nuevo símbolo sexual, quizá a la búsqueda de un relevo emblemático de James Dean y en clara competencia ideológica con Elvis Presley. Los hippies nostálgicos del pacifismo ingenuo de principios de los años sesenta reprochan a Morrison su constante y desordenada incitación al descontento, a la revuelta y a la sexualidad libre, en tanto las autoridades le detienen en varias ocasiones por aparecer en escena embriagado, desnudo (Conneticut, 1967, y Miami, 1969, fueron las ocasiones más resonantes) o por negarse a actuar. Por otro lado, Ray Davies, el líder de The Kinks, presentó una demanda acusando a The Doors de plagio por ‘Hello, I Love You’, y los tribunales fallaron a su favor.

Pese al camino personal seguido por Morrison —dedicación al orientalismo, consumo desesperado de alcohol y otras drogas, entrega a una sexualidad exuberante, hiperactividad—, la historia de The Doors se enriquece sin descanso. El mito parece reforzarse con cada golpe recibido, sobre todo entre los jóvenes: las letras que compone para los álbumes The Soft Parade (1969) y Morrison Hotel (1970) fortalecen el efecto innovador y corrosivo que provoca el trabajo conjunto de la banda. Y por otra parte, el proyecto apuntado en 1968 en Waiting for the Sun a través del poema ‘The Celebration of the Lizar King’ (‘La celebración del rey Lagarto’), donde Morrison volcó a través de la figura del rey Lagarto la mayoría de sus obsesiones, con la esperanza de trasladar el texto a los escenarios, se presentó completo en 1970 en el álbum Absolutely live. Será, con todo, en 1971 cuando The Doors completen su ciclo creativo, al editar L.A. Woman, cuyo éxito masivo exaspera la ya maltrecha capacidad de resistencia de Morrison que opta por abandonar el mundo del rock, contra la opinión de su amigo Manzarek, y establecerse en París en busca de sus fantasmas íntimos y el deseo de proseguir sus poemarios The Lords y The New Creatures.

La muerte de Morrison, objeto de controversias sin fin, acaece según dictamina el acto oficial de fallecimiento, un 3 de julio de 1971, cuando su cuerpo es hallado sin vida en la bañera de su apartamento parisino. No obstante, existen testimonios que afirman que llevaba varios días muerto, y no faltan tampoco las declaraciones que, recalcando el descuido con que las autoridades cumplimentaron los trámites legales, aseguran que el fallecido no era Morrison y, por tanto, el poeta vive aún. La leyenda continúa creciendo, en gran medida gracias a Manzarek, que rescató numeroso material de la banda y emprendió en diversas oportunidades la ilusión de reconstruir The Doors con un nuevo solista, aunque en vano. La reedición de numerosas actuaciones en directo y el impacto de un álbum de grandes éxitos en 1980, actualizó para la siguiente década el carisma de Morrison.

ERNESTOLunaSol

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Antonia
    Jun 18, 2005 @ 17:44:39

    Es lo mejor que he visto.

    Responder

  2. Antonia
    Jun 21, 2005 @ 15:12:49

    NO hay otro como el.

    Responder

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