Dulcinea del Toboso.

Dulcinea del Toboso
Se hacía llamar Dulcinea del Toboso (en realidad se llamaba Aldonza Lorenzo),
se creía princesa (era hija de aldeanos), se imaginaba joven y hermosa
(tenía cuarenta años y la cara picada de viruelas).

Su enamorado era don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote

había salido hacia lejanos reinos en busca de aventuras y peligros

 para hacer méritos y, a la vuelta, poder casarse con una

dama tan importante como ella. Se pasaba todo el tiempo

 asomada a la ventana esperando el regreso del aventurero caballero.

Alonso Quijano, un pobre loco que la amaba, ideó hacerse pasar

por don Quijote. Se puso una vieja armadura, montó en su

 caballo y salió a los caminos a repetir las hazañas que Dulcinea

 atribuía a su caballero. Cuando volvió al Toboso, Dulcinea había muerto.

 Es muy curioso que, en realidad, el nombre de Dulcinea (atención

 a la raíz etimológica de Dulcinea, que viene de la palabra dulce)

 sea Aldonza, pues con este nombre circulaban en la época

 numerosos chistes, cuentos y demás chascarrillos y burlas

 muy populares. Como su amada no puede llamarse Aldonza,

 pues todo el mundo se reiría de él, le tiene que cambiar

 el nombre y le coloca un nombre, “alto, sonoro y significativo”.

 Además, es importante decir que Dulcinea es un personaje

 que sólo existe en la mente del otro personaje, tal es así que

 los términos se invierten y se hace inconcebible un

 Don Quijote sin Dulcinea y a la inversa.

Dulcinea, es para Don Quijote una dama muy importante.

 Desde los Reyes Católicos, las damas de alta posición debían

 saber letras humanas, pero Aldonza Lorenzo es una

 paleta que no sabe absolutamente nada.

Así piensa don Quijote de Dulcinea:
“Y así, bástame a mí pensar y creer que la buena de

 Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta, y en lo de

l linaje, importa poco; que no han de ir a hacer la

 información del para darle algún hábito, y yo me hago

 cuenta que es la más alta princesa del mundo. Porque

 has de saber, Sancho, si no lo sabes, que dos cosas

solas incitan a amar más que otras; que son la mucha

 hermosura y la buena fama, y estas dos cosas se hallan

 consumadamente en Dulcinea, porque en ser hermosa,

ninguna le iguala; y en la buena fama, pocas le llegan”.

 

Y ésta es la carta famosa que le

 escribe y manda al Toboso:
“Soberana y alta señora:
El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón

, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene.

 Si tu fermosura me desprecia, si tu valor no es mi pro, si tus

 desdenes son en mi afincamiento, maguer que yo sea asaz de

 sufrido, mal podré sostenerme en esta cuita, que, además de ser

 fuerte, es muy duradera. Mi buen escudero Sancho te dará

 entera relación, ¡oh bella ingrata, amada enemiga mía!, del modo

 que por tu causa quedo; si gustares de acorrerme, tuyo soy; y si no,

 haz lo que te viniere en gusto; que con acabar mi vida habré

satisfecho a tu crueldad y a mi deseo.
Tuyo hasta la muerte,
El Caballero de la Triste Figura”

Cervantes eligió El Toboso para ubicar a Dulcinea con un marcado

 sentido de comicidad. Por un lado, porque las tinajas más grandes

 de La Mancha son de El Toboso, lo que nos lleva a pensar

 que Dulcinea debía ser bastante rellenita. Por otro,

 El Toboso de aquellos años era tierra de abundantes

 cardos borriqueros, nueva referencia a lo poco agraciada

 que debía ser la amada del cabllero andante más

 famoso de todos los tiempos.

 

Breve historia:
La historia de El Toboso (Toledo) es la de un pueblo manchego,

 de antiguo origen ibérico, de importancia estratégica

cuando las órdenes militares (perteneció a la de Santiago)

 y una carga inmensa de evocación quijotesca.

 Todo en El Toboso recuerda a Alonso Quijano, el hidalgo

 manchego que alumbra con su idealismo el mundo, desde la Mancha.

Dulcinea es el personaje más curioso de toda la Literatura

española, pues El Toboso fue el único pueblo que se salvó

 de la destrucción cuando las tropas napoleónicas asolaban España.

 Decidieron que no atacarían El Toboso por ser la patria de Dulcinea

, de este modo el personaje literario trasciende la novela

 para inmiscuirse en la realidad influyendo notablemente en ella.

 Los edificios monumentales
Tres edificios tienen la declaración de Monumentos Históricos

 en El Toboso: el convento de Trinitarias Recoletas,

 la Casa de Dulcinea y la portada del convento de Franciscanas.

El convento de Trinitarias Recoletas es un edificio de

 planta rectangular y dos alturas construido en el siglo XV

y restaurado en el XX, que posee dos torreones en la

 fachada de la plaza, con su iglesia en una esquina y

 un claustro central. Todo el conjunto pertenece al

estilo herreriano, excepto la iglesia, que es barroca.

 La Casa de Dulcinea es realmente un palacio tradicional,

 de hidalgos, que se construyó en el siglo XVI con planta

rectangular y dos alturas y una portada adintelada de

 piedra que se remata con cornisa y dos escudos.

 En la parte central, ocupando el ancho de la portada,ç

 tiene una tercera altura a modo de torreón. La fábrica

 es de mampostería con sillar en las esquinas, y el segundo

 piso y el torreón blanqueados.

En el interior ofrece la típica estructura de un caserón manchego

 con cocina y dependencias de labor en la planta baja,

 huerto trasero y dormitorios en el segundo piso.

Tiene un simpático y evocador Museo quijotesco-manchego.
El convento de Franciscanas es una obra del siglo XVI

, restaurada en el XX, de estilo renacentista, de la que

 sólo se conserva la antigua portada de la iglesia.
Además El Toboso ofrece de interés su iglesia parroquial,

 dedicada a San Antonio Abad, y perteneciente

 a la época ojival decadente del siglo XV.

La Casa de la Torre. Un lugar fascinante en

 El Toboso de hoy es la Casa de la torre.

Se trata de un alojamiento rural rehecho

 sobre una vieja casa de labor, de estructura tradicional manchega,

 pero adecuada con todas las comodidades para vivir en este

 siglo escuchando los sonidos de otros pasados.
La regenta Isabel Fernández Morales, y ofrece alojamiento,

 cocina manchega auténtica, noches mágicas con recitales,

 representaciones, tertulias y una dinámica cultura

l que siempre sorprende.
Un monumento de hoy para un lugar con encanto.

 En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme,

 no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en

 astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor….

 frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años

; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro,

gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía

 el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay

 alguna diferencia en los autores que deste caso escriben;

 aunque, por conjeturas verosímiles, se deja entender

 que se llamaba Quijana…”

Es posible que Cervantes empezara a escribir el Quijote

 en alguno de sus periodos carcelarios a finales del siglo XVI.

 Mas casi nada se sabe con certeza. En el verano de 1604

 estaba terminada la primera parte, que apareció publicada

a comienzos de 1605 con el título de El ingenioso

hidalgo don Quijote de la Mancha.

Don Quijote es también un modelo de aspiración a un

ideal ético y estético de vida. Se hace caballero andante

 para defender la justicia en el mundo y desde el principio

 aspira a ser personaje literario. En suma, quiere hacer

 el bien y vivir la vida como una obra de arte.

 Se propone realizar todo aquello que pueda hacer perfecto

 y famoso a un andante caballero”. Por eso imita los modelos,

 entre los cuales el primero es Amadís de Gaula

, a quien don Quijote imita en la penitencia de Sierra Morena.

ç Como en la segunda parte don Quijote ya es

 personaje literario —protagonista de la primera—, en su tercera

 salida busca sobre todo el reconocimiento. Y lo encuentra en

 quienes han leído la primera parte: Sansón Carrasco, los duques…

 Ni siquiera cuando es vencido por el Caballero de la Blanca Luna

 y tiene que abandonar la caballería andante renuncia a su

 concepción de la vida como obra de arte:

El amor en las novelas de caballerías


El Quijote, una burla ingeniosa de las novelas de caballerías

. Se supone, sin embargo, que desde el siglo XIV ya circulaban

 versiones de estos relatos. En las novelas caballerescas

 sobreviven los temas y actitudes de la Edad Media:

 la defensa del honor, la idealización de la mujer, el ejercicio

individual de la justicia. El héroe caballeresco es un paladín

 (caballero que luchaba en la guerra y sobresalía por sus hazañas;

 persona que defiende frente a otros una idea, una actitud)

 que sale en busca de aventuras, y dispuesto a sostene

r con las armas, y contra cualquier tipo de enemigos,

 los principios por los que lucha. El ámbito en el que se

 mueve el caballero es fantástico; sus hazañas extraordinarias,

 sobrenaturales: vence a gigantes y a seres monstruosos;

 castillos, ínsulas, encantamientos, y hechos sobrehumanos

 aparecen constantemente en el mundo novelesco de los

 caballeros andantes; su vida es una cadena interminable de hazañas.

 La literatura caballeresca establece claramente

 una escala de valores: arrojo, belleza y lealtad

 son las virtudes supremas del héroe, quien no

 retrocede ante nada ni ante nadie, confiado

 en su destreza para manejar las armas y en la

 protección que le brindan los magos y encantadores.

Las aventuras concluyen siempre con el

 triunfo del paladín, que encarna a la justicia.

 El mundo de la literatura caballeresca encierra

 personajes nobles: reyes, príncipes, damas

 y doncellas. Las tierras que recorre el

 protagonista son fantásticas.

Las novelas de caballerías tuvieron su auge

 en España durante el siglo XVI y fueron

leídas con avidez. Se cuenta que el propio

 emperador Carlos V, Santa Teresa

 y San Ignacio de Loyola,

 en su juventud, se entusiasmaron con esa

 literatura de imaginación.

Este tipo de novela, en la que la acción tiene

 más importancia que la psicología y en que los

 personajes son una especie de paradigmas

de virtudes heroicas y sentimentales, tiene

sus orígenes en la literatura francesa del siglo XII.

Amadís de Gaula, publicado en 1504, es el

más original, importante y famoso de los libros

de caballerías españoles, género que se

 cierra con Don Quijote , una burla ingeniosa

 e implacable. Para terminar, apuntar que

 “Don Quijote de la Mancha” es la obra

 cumbre de la literatura española,

 la figura de Don Quijote constituye uno

 de los grandes símbolos del tránsito a la

 modernidad, representa una de las imágenes

 más universales de lo español y ha pasado a

 formar parte del legado cultural de la

 conciencia moderna.

 

ERNESTO.

 
 
 

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